Cosecha De Mujeres
Mas Allá de Juarez
La pesadilla de Cynthia Kiecker en Chihuahua comenzó cuando ella y su esposo, Ulises Perzábal, pasaron a integrar la serie de supuestos sospechosos arrestados por los feminicidios en el estado. Esta pareja, gracias a su apariencia hippie, llamaba la atención, circunstancia suficiente para que la policía judicial del estado los incriminara como responsables del asesinato de Viviana Rayas Arellanes. El cadáver de la joven de 16 años, originaria de Chihuahua, fue encontrado en las afueras de la ciudad el 28 de mayo de 2003, y al igual que otras víctimas anteriores había sido violada y torturada. Al día siguiente, la policía detuvo a Cynthia y Ulises. José Rayas, padre de Viviana, exigió justicia expedita para su hija. En virtud de que el hombre era un líder sindical con cierta influencia, las autoridades se apresuraron en presentar a dos sospechosos. Al parecer la policía estatal aplicó técnicas de tortura que ya les había funcionado en los casos de Juárez: el uso de chicharras eléctricas, intentos de asfixia y guerra psicológica. La familia Kiecker afirmó que la policía torturó a Ulises y Cynthia para obligarlos a confesar el asesinato de Viviana. Cynthia le dijo a su familia que la policía la amenazó con penetrarla mediante una estaca de madera si ella se negaba a firmar la declaración que ya tenían lista. Ella ni siquiera sabía lo que estaba escrito en el documento. Las autoridades del estado de Chihuahua dieron una versión repleta de inconsistencias. Al principio, le dijeron a la prensa que Cynthia y Ulises manejaban una tienda de ocultismo y que se valían de narcóticos para atraer a jóvenes como Viviana para celebrar rituales satánicos. La policía sostuvo que Viviana fue asesinada durante una fiesta de tipo sexual en la casa de la pareja. Después, según la policía, Cynthia golpeó a la joven con un tubo hasta matarla, ya que tenía celos por la atención que su esposo prestaba a Viviana. El reporte de la autopsia estableció que Viviana murió estrangulada; no mencionaba nada de golpes en el cráneo con objeto contundente. José Rayas admitió que, al principio, su familia creyó a las autoridades, pero poco a poco cambiaron de opinión, y acordaron llevar a cabo una investigación independiente.
José Rayas le comentó a la periodista Sandra Jordan, del Canal 4 de Londres, que había contratado a investigadores privados para que lo ayudaran a esclarecer la muerte de su hija, pero éstos se fueron de la ciudad
luego de recibir amenazas de muerte. Maurice Parker, el cónsul general de Estados Unidos en Juárez, envió un representante para entrevistar a Cynthia Kiecker en la cárcel, y envió una enérgica carta de protesta ante el gobierno de Chihuahua por las condiciones que prevalecieron en el arresto de la mujer. Cynthia, de 44 años y originaria de Bloomington, Minnesota, había vivido y trabajado en Chihuahua por cinco años. Con anterioridad había participado en una marcha en donde los manifestantes exigían justicia para las víctimas de Juárez y Chihuahua. Su familia, desesperada por liberarla de la prisión, pidió auxilio a numerosos políticos estadounidenses. El senador Norm Coleman, de Minnesota, comunicó su preocupación sobre el caso de Cynthia al embajador de México en Estados Unidos, Juan José Bremer, y también le envió una carta al presidente Vicente Fox, y habló con él después. En una declaración escrita, el senador Coleman expuso que oficiales consulares de Estados Unidos que visitaron a Cynthia
"confirmaron marcas como consecuencia de una probable tortura". Dos testigos llevaron a cabo una conferencia de prensa para retractarse públicamente de las declaraciones formuladas en contra de la pareja, ya que arguyeron haber sido torturados por la policía estatal para incriminar a los acusados. Otro supuesto testigo que rindiera su declaración ante la policía casi huyó de la región temiendo por su seguridad.
La comisionada federal Guadalupe Morfín Otero había expresado creer en la inocencia de Cynthia y Ulises, si la única prueba en contra de ellos era una confesión obtenida por medio de la tortura. Sin embargo, para junio de 2004, ni el cónsul estadounidense Maurice Parker, ni Morfín ni nadie pudo lograr que cedieran las autoridades de Chihuahua. La gente se pregunta quién gobierna realmente a Chihuahua, a excepción del gobernador.
Algunos activistas de derechos humanos de Estados Unidos buscaron la ayuda del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, para Cynthia y Ulises, ya que Richardson tiene familiares en Chihuahua y con frecuencia veía al gobernador Patricio Martínez. Cuando se reunían, trataban asuntos de comercio y finanzas de interés para sus respectivas entidades.
Richardson, mencionado con insistencia como aspirante a la vicepresidencia de Estados Unidos, se desempeñó como embajador de ese país ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Pero Richardson parecía estar más interesado en concretar negocios con Martínez, en lugar de intentar liberar de la cárcel del gobernador a una ciudadana
estadounidense falsamente acusada. Fuentes policíacas mencionan que Martínez, de quien se afirma construía una residencia en Nuevo México, planea residir en la Tierra del Encanto a partir de 2005, después de finalizar su periodo gubernamental. En abril de 2004, Leopoldo Mares Delgado, secretario de Desarrollo Económico y Turismo, anunció que gracias a los acuerdos negociados entre Richardson y Martínez, una fábrica en la ciudad de Chihuahua vendería tubos de acero para gas, con valor de 50 mil dólares cada uno, a la ciudad de Alburquerque, Nuevo México. Richardson ha guardado silencio sobre el caso de Cynthia y de los feminicidios en México.
Por el contrario, la senadora por el estado de Nuevo México, Mary Jane García, de Las Cruces, ha denunciado los crímenes por varios años, y se ha referido al tema con sus homólogos mexicanos durante encuentros binacionales. La última vez que vi a Carol Kiecker, madre de Cynthia, fue en la manifestación internacional del V-Day en El Paso y Juárez, el 14 de febrero de 2004. Ella nos confió cómo la familia ha caído en profundas deudas para pagar la defensa legal de su hija. Los gastos de viaje a México desde Minnesota se han acumulado. "No hay interés por hacerle justicia a mi hija y su esposo", me comentó. Jamás olvidaré la expresión de dolor en su rostro cuando se refería ese día a la situación de su hija.
Se extienden los asesinatos
Con la muerte de Norma Luna Holguín, de 16 años, en 1999, Chihuahua empezó a experimentar una serie de asesinatos de jóvenes en forma muy similar a los crímenes que han sacudido a Juárez por más de diez años.
Cinco años después, la congresista federal, Marcela Lagarde solicitaba a los funcionarios de su país que investigaran los feminicidios que ya se extendían hacia varias regiones. Hasta ahora, los crímenes se han cometido en Chihuahua, en las ciudades fronterizas de Tijuana, Mexicali y Matamoros, en los estados de Nuevo León y Guanajuato, y en Ixtapa-Zihuatanejo. Lagarde, una luchadora feminista, fue designada presidenta de una comisión especial legislativa para investigar el incremento en los crímenes de género. Irene Blanco, del estado de Chihuahua y ex representante legal de Sharif, también forma parte de esa comisión. En 2003, la revista Cambio publicó un artículo acerca de los homicidios de 16
mujeres en León, Guanajuato, entidad natal del presidente Vicente Fox. Los escritores Alejandro Suverza y Catalina Gaya expresaron que los crímenes se registraban en un índice de un asesinato por mes entre enero de 2002 y
mayo de 2003. Estos asesinatos representan una tendencia alarmante para una entidad que por mucho tiempo ha gozado de un índice bajo de criminalidad, y con una reputación de ser un lugar relativamente seguro.
Existe la posibilidad de que la mafia o mafias le estén sembrando cuerpos al presidente como un mensaje. En el estado de Nuevo León, un grupo interdisciplinario contabilizó 29 feminicidios entre enero de 2002 y agosto de 2003, de acuerdo con un servicio informativo. Y en cinco años, el Instituto de las Mujeres de Nuevo León reportó un total de 94 mujeres asesinadas en la entidad. De acuerdo con la dirigente de derechos humanos Omeheira López, Reynosa registró 136 homicidios de mujeres entre 1999 y febrero de 2004. Amigos de las Mujeres de Juárez, un grupo de derechos humanos con base en Las Cruces, Nuevo México, encabezada por Cynthia Bejarano y Gregory Bloom, dirigió una carta, en noviembre de 2003, al presidente Vicente Fox y también le escribió al gobernador de Chihuahua, Patricio Martínez, en donde señalaron que "hay suficientes evidencias para observar que los asesinatos se han extendido".
Lo mismo que Juárez
Conocí a los padres de Paloma Escobar, en 2002, cuando viajaron de Chihuahua a Juárez para hablar del caso de su hija con reporteros fronterizos. Lucha Castro, abogada y activista, acompañó a la pareja durante una reunión en el restaurante Sanborn's que está junto al Hotel Holiday Inn. El padre de Paloma difícilmente contuvo sus lágrimas en el momento en que su esposa y él describieron sus inútiles intentos para lograr que las autoridades de la capital estatal investigaran, primeramente, la desaparición de Paloma y, después, agotaran todas las pistas en el caso. El progenitor, un ex policía municipal, se mantuvo mirando hacia otro lado para enjugar sus ojos, en un esfuerzo por no romper en llanto durante la entrevista. La adolescente, quien trabajaba en la maquiladora Aerotec en la ciudad capital, desapareció el 2 de marzo de 2002. Su madre, Norma Ledesma, dijo que Paloma fue vista al salir de su casa en la tarde. Testigos afirmaron haberla visto quince minutos después de salir de la casa, en la escuela de computación ECCO a donde ella asistía, en la zona centro de Chihuahua. Al parecer, se le vio, por última vez, con Francisco Ramírez, un promotor de la escuela de computación ECCO.
El cadáver de Paloma fue hallado el 29 de marzo, en las afueras de la ciudad. Aun cuando su cuerpo yacía en matorrales ubicados en el desierto,
la policía judicial del estado le dijo a la familia, poco antes de ser localizado, que no se preocupara, ya que habían visto a su hija divertirse en centros nocturnos acompañada de sus amigos. Fue muy cruel la versión de la policía, considerando que Paloma fue asesinada a dos días de su desaparición. "Ella ya estaba muerta cuando nos dijeron haberla visto divirtiéndose", expresó Norma Ledesma. Una comandante de la policía judicial del estado, Gloria Cobos, fue acusada de sembrar una fotografía del novio de Paloma en el sitio donde fue localizado el cuerpo, para incriminarlo. Pero los testigos se presentaron a declarar que ellos mismos le habían entregado la fotografía a Cobos, lo que significaba que la policía trató de sembrar evidencias en su prisa por resolver el caso. Coincide, según fuentes policiales, que al iniciar el año 2000, los narcotraficantes y mafiosos se trasladaron de Juárez a Chihuahua, pues para ellos ya se estaba calentando la plaza de la frontera y no se sentían seguros.
La familia de Paloma fue objeto de amenazas, en un intento por disuadirla para que dejara de investigar por su cuenta el asesinato de Paloma. Norma Ledesma relató que las cosas empeoraron de tal forma que su esposo tuvo que esconderse. El reporte "Muertes Intolerables", de Amnistía Internacional, menciona que la policía judicial de Chihuahua fracasó en dar seguimiento a varias pistas del caso de Paloma que los conduciría a varios sospechosos: "El hombre indicado se fue de la ciudad y las autoridades arguyeron haber perdido todo rastro". La organización de derechos humanos expuso también la presencia de "pistas y testimonios[…]
[que] al parecer representan el eslabón" entre los casos de otras cuatro jóvenes chihuahuenses reportadas como extraviadas: Yesenia Vega Márquez, de 16 años; Minerva Torres Alvedaño, de 18; Julieta González Valenzuela, de 17; y Rosalba Pizarro Ortega, de 16. Pero la policía no se sintió obligada a indagar sobre esas pistas. Chihuahua y el palacio de gobierno se estaban convirtiendo en un lugar semejante a Juárez. Manuel Esparza, designado vocero oficial sobre los crímenes seriales en Juárez, le informó al diario Arizona Republic, en julio de 2003, que él conocía únicamente tres o cuatro casos de mujeres asesinadas en Chihuahua, aun cuando, en mayo de 2003, la ciudad había registrado seis muertes de ese tipo. El vocero expresó que no había relación entre los crímenes de Juárez y Chihuahua debido a que no había abuso sexual, o no era la causa de la muerte.
Dos de las víctimas, Miriam Gallegos y Érika Carrillo, fueron encontradas semidesnudas; y Paloma Escobar fue encontrada con vellos púbicos en una de sus manos. Los investigadores omitieron someter la evidencia de pelo púbico a una prueba genética de ADN. Los motivos imaginables para que la policía no llevara a cabo exámenes para establecer un perfil genético de ADN se debían a la indolencia o la necesidad de proteger al o los asesinos. El equipo del Canal 4 de Londres tuvo la oportunidad de obtener un botón de muestra de la justicia al estilo de Chihuahua durante su investigación de los asesinatos en Juárez y Chihuahua. La reportera Sandra Jordan, de Londres, expresó que ella había cubierto bastantes lugares conflictivos alrededor del mundo, incluyendo otras regiones en donde la corrupción era irrefrenable. Pero, ella aseguró, su equipo jamás se había encontrado con los niveles de corrupción semejantes a los observados en las ciudades de Chihuahua y Juárez. En Juárez el equipo fue acosado sin motivo alguno por guardias (agentes estatales) de una de las prominentes familias. Según un grupo pro derechos humanos llamado Justicia para Nuestras Hijas, 14 jóvenes fueron reportadas como desaparecidas en esa entidad entre 1999 y 2003; seis de ellas fueron encontradas sin vida. En 2004, diez jóvenes de Chihuahua habían sido privadas de la vida y ocho permanecían desaparecidas; sus edades fluctuaban entre 15 a 25 años. Justicia para Nuestras Hijas, también se enfocó en la desaparición de Karen Ávila Herrera, de 14 años, quien prácticamente se esfumó de ese estado el 4 de febrero de 2003. La adolescente apareció con vida en Juárez, luego de huir de una mujer a quien ella acusaba de haberla secuestrado. Después de que Karen fuera plagiada, ella buscó refugio con una familia de Juárez, que se comunicó con sus familiares en Chihuahua. La madre de Karen, Martha Herrera, se trasladó hasta Juárez para traer a su hija a la casa paterna. La joven le dijo a su familia que una mujer conocida como Yaritza la había forzado a irse con ella hasta Juárez, y que pretendía obligarla a prostituirse. Lucha Castro y Alma Gómez, miembros del grupo de defensa de derechos humanos, criticaron a las autoridades por omitir la investigación de la mujer identificada como la raptora de Karen, o no dar seguimiento al resto de los informes aportados por la víctima sobre su odisea. En vez de ello, comentó Alma Gómez, los funcionarios estatales trataron de atemorizar y desacreditar a los miembros del organismo. Los activistas fueron víctimas
de amenazas a causa de su labor a favor de los familiares de las desaparecidas y asesinadas.
Misteriosos secuestros
Con tantas jóvenes extraviadas, es posible que bandas de traficantes de personas pudieran habérselas llevado consigo. Es mucho más factible que algo así les haya ocurrido a las jóvenes, en vez de que los asesinatos tengan que ver con el tráfico de órganos. Un funcionario, mencionado en alguna parte de este libro, me habló sobre el caso de una familia de Juárez, la cual acudió ante el investigador para que le ayudara a la localización de su hija adolescente desaparecida. El hombre reflexionó detenidamente sobre cómo podría resolver el asunto, y entabló comunicación con un oficial de policía para ponerlo al tanto sobre el drama familiar. El policía le dijo que esperara un momento, mientras se comunicaba con alguien en la ciudad de México.
Los resultados fueron inmediatos. La joven sería devuelta a Juárez con la condición de que no hubiera preguntas. Fin de la historia. En otro caso, una adolescente fue plagiada por agentes policíacos en Juárez, y fue llevada a una casa en construcción. Ésta era utilizada para almacenar droga y reunirse con policías de diferentes corporaciones. Poco después, uno de los policías la llevó de regreso a su casa, y le dijo a su madre que agradeciera que su hija no hubiera sido asesinada. Le advirtió a la progenitora que se abstuviera de reportar a la policía lo sucedido. Temiendo por su seguridad, la familia se llevó a la joven a algún lugar de la ciudad de México.
El cráneo es de un hombre
Otro extraño caso en Chihuahua tiene que ver con la muerte de Neyra Azucena Cervantes, quien fuera asesinada en mayo de 2003. La familia de la joven había notificado a sus parientes en Chiapas sobre su desaparición, y su primo, David Meza, viajó hasta esa entidad para colaborar en su localización. Sin embargo, la policía judicial del estado detuvo a Meza y supuestamente lo sometió a torturas para que confesara su participación en el asesinato de su prima. Patricia Cervantes, la madre de la muchacha, dijo que ninguno de los familiares cree que David Meza esté involucrado en la muerte de Neyra. El joven se vio atrapado por el mismo sistema judicial que continúa teniendo cautivos a varios sospechosos de dudosa culpabilidad
-Sharif, Cynthia Kiecker, Ulises Perzábal, los Rebeldes, los chóferes y otros-. En mayo de 2004, un grupo de madres de víctimas de Chihuahua y Juárez dieron muestras de ADN a representantes del sheriff del condado de
Alameda en California que investigaban el homicidio de una mujer desconocida en ese estado. Ellos le vieron a la víctima un parecido con la fotografía de una de las jóvenes desaparecidas de México, y viajaron a la frontera para indagar. Los agentes explicaron la situación durante una reunión en Casa Mayapan en El Paso. Guadalupe Morfín estuvo presente.
Ninguna de las muestras correspondió a la víctima en California, pero los peritos forenses pudieron establecer que el supuesto esqueleto de Neyra Cervantes sí correspondía con el ADN de su progenitora Patricia Cervantes.
La oficina del sheriff hizo la prueba como "un favor humanitario", y fue más allá al establecer que el cráneo que acompañaba el esqueleto no podía ser de Neyra porque correspondía a un hombre. "El cráneo que sale en las fotos es de hombre, no de una mujer[…] los dientes que salen en las fotos
[de la PGJE de Chihuahua] no son los mismos dientes que se ven en las fotos de Neyra en vida", según un boletín de agosto de 2004, que emitió Amigos de las Mujeres de Juárez. La oficina del sheriff del condado de Alameda confirmó los resultados.
En Tijuana
En mayo de 2003 acudí a una conferencia de periodistas de la frontera en Tijuana. Durante un receso, aproveché para echar un vistazo a un centro comercial frente al hotel sede de la conferencia. Cuando llegué a la mitad del centro comercial, me topé con un kiosco en donde había algunos volantes con fotografías de adolescentes desaparecidas y números telefónicos para que llamaran quienes tuvieran alguna información sobre el paradero de las chicas. había una escuela de computación ECCO alrededor de la cuadra, a unos cuantos metros del kiosco. Los rostros de las jóvenes desaparecidas en los cartelones no se diferenciaban mucho de las jóvenes que se habían esfumado en Juárez y Chihuahua. Por coincidencia, en esas fechas, el periódico Zeta, editado por Jesús Blancornelas, publicó una entrevista con el ex gobernador de Chihuahua, Francisco Barrio, a quien ya se le señalaba como un aspirante presidencial. Los colaboradores de Zeta le preguntaron a Barrio sobre los homicidios de mujeres en Juárez, y él le declaró que fueron resueltos los asesinatos registrados durante su gestión administrativa. Zeta publica un reto constante a las autoridades de Baja California con un desplegado que dice: "Jorge Hank Rohn: por qué tus guaruras me asesinaron?". El aviso se refiere al asesinato ocurrido en 1988, contra el cofundador de Zeta, Héctor Félix Miranda. Blancornelas
mencionó que Félix criticaba constantemente a los Hank en sus columnas.
Dos hombres al servicio de Hank fueron encarcelados por la muerte del periodista.
Jane Fonda viene a Juárez
En la actualidad, el rastro de las mujeres asesinadas se extiende desde Ciudad Juárez hasta Centroamérica. El viaje de la actriz Jane Fonda, en apoyo a las actividades del V-Day en la frontera, en 2004, estuvo inspirado en el paralizante índice de asesinatos que ella descubrió en Guatemala.
Durante su visita a ese país, Fonda ofreció regresar con "un ejército en apoyo a las mujeres de Guatemala para decirles que el mundo estaría con ellas […] ustedes han sufrido un número mayor de mujeres asesinadas que en Ciudad Juárez". Helen Mack, de la Fundación Myrna Mack en Guatemala, fue una de las conferencistas principales en un foro de derechos humanos en Juárez, en 2004, ideado para promover el intercambio de ideas entre activistas de Centroamérica y derechos humanos de la región Juárez-El Paso. La comisionada Guadalupe Morfín apoyó en la organización del acto. Mack ha dedicado más de una década para lograr la aprehensión de los asesinos de su hermana. Un escuadrón militar de la muerte mató a su hermana, la antropóloga Myrna Mack Chang, en 1990.
Helen Mack recurrió a tribunales internacionales para que se juzgara a los autores intelectuales del asesinato de Myrna, que en este caso se trataba de oficiales militares de alto rango. Platiqué brevemente con ella acerca de su experiencia, y comentó que más de 700 mujeres han sido asesinadas en Guatemala desde el año 2000. Carlos Vielman, ministro del Interior de ese país, dijo recientemente que la policía capturó a 76 personas e identificó a 145 sospechosos, quienes aparentemente tienen que ver con la muerte de 397 mujeres sólo en el año 2004. "La saña con que se cometen estos crímenes es de gran preocupación para nosotros", dijo Vielman. "Hasta el pasado 30 de noviembre, 298 mujeres han sido asesinadas con arma de fuego, 62 con arma blanca, 17 a golpes y 20 por estrangulamiento. Lo ocurrido en Guatemala se asemeja a la situación que se vive en Ciudad Juárez. Aunque también se ha culpado de los crímenes a las pandillas conocidas como Mara Salvatrucha, la verdad es que las autoridades no han presentado a los verdaderos sospechosos o líneas de investigación que expliquen lo que está ocurriendo. Julia Monárrez, feminista de Juárez, califica esta tendencia como el "exterminio" de mujeres. Ella sostiene que
los feminicidios están caracterizados por brutales actos de violencia en contra del cuerpo de una mujer: violación, tortura, estrangulamiento, puñaladas y mutilación. Esto es muy semejante a los crímenes de odio, pero con base en el género en vez de la raza o el origen étnico. Rolando Alvarado, oficial federal a cargo de la supervisión de la investigación en los crímenes contra mujeres en Juárez, me comentó que él "no descartaría los crímenes de odio" como un motivo para cometer los asesinatos. En cierto sentido, tiene razón, aun cuando la manera en que son llevados a cabo los homicidios señala poderosamente una actitud de aborrecimiento contra las mujeres.
Otra casualidad
Como una casualidad intrigante, en un terreno baldío (propiedad de la familia del ex presidente Carlos Salinas de Gortari) en Zihuatanejo, Guerrero, se encontraron los cuerpos de dos mujeres, que al parecer fueron arrojados en ese lugar. Salinas fue el "presidente del Tratado de Libre Comercio" y, según Freeman y Sierra, el primer presidente en involucrar al ejército en la lucha antidrogas. ¿Acaso le "sembraron" los cadáveres a manera de advertencia al igual que lo hicieron con Fox y los gobernadores de Chihuahua, Patricio Martínez y Francisco Barrio?
La vox populi señala que en Ciudad Juárez, en la década de los noventa, un individuo de esta localidad abofeteó a un presidente de México, cuando éste se encontraba de visita en su casa. Poco después, el supuesto agresor del jefe del ejecutivo huyó de Ciudad Juárez. Un familiar del hombre que, al parecer agredió al presidente, tiene un pariente que según las autoridades está implicado en los feminicidios.
Puesta en libertad
Después de dieciocho meses de estar encarcelados, un juez del estado de Chihuahua declaró inocentes a Cynthia y a Ulises el 17 de diciembre de 2004. Éste afirmó que no hubo pruebas en contra de la pareja por el asesinato de Viviana Rayas, pero se abstuvo en cuanto a las declaraciones de tortura. Salieron ese mismo día del penal. Dos semanas antes de ser puesta en libertad, Cynthia me llamó desde la cárcel. Dijo sentirse optimista gracias a los comentarios de su abogado y de su esposo, al afirmar que todo iba por buen camino. Durante su permanencia en la prisión, Cynthia llegó a conocer a la cantante Gloria Trevi, poco antes de que la artista saliera libre.
Cynthia comentó que le permitían trabajar en joyería e, incluso, hasta le