
El papa del mar
Un escritor valenciano que lleva años reuniendo papeles sobre Pedro de Luna coincide en un hotel de Aviñón con Rosaura Salcedo, viuda argentina y rica. Es ella quien se engancha y pide más; la historia sale por entregas. Así avanzan a la vez las dos mitades del libro: por un lado el cisma de Occidente, con tres papas al mismo tiempo, el asedio del palacio de Aviñón, el repliegue a Peñíscola y un viejo aragonés que no abdica aunque Europa entera lo dé por depuesto; por el otro, el cortejo entre los dos viajeros modernos, que acaban bajando al Mediterráneo a ver el castillo de cerca. Blasco Ibáñez admira sin disimulo la testarudez de su papa. Todo termina lejos ya de la historia, en una masía de la costa, con la tormenta pasando y los naranjos chorreando luz de luna.






