
El 19 de marzo y el 2 de mayo
Gabriel de Araceli, el huérfano gaditano de Trafalgar, pasa la primavera de 1808 más pendiente de Inés que de lo que se cuece en palacio. La historia lo alcanza igual: el motín de Aranjuez, la caída de Godoy, Fernando VII rey en una noche. En Madrid entra de criado con los Requejo, prestamistas agarrados que se han llevado a Inés prometiendo hacerla su heredera cuando lo que el mayor quiere es casarse con ella a la fuerza. Consigue sacarla de allí de madrugada, con Madrid todavía dormido; horas después la ciudad se levanta y él termina disparando en el parque de Monteleón, con Daoiz y Velarde. No acaba en victoria: Inés arrancada de sus brazos, Gabriel atado ante un pelotón francés y una última página que cuenta desde dentro, sensación a sensación, lo que se siente bajo la descarga.






