El último querusco
Capítulo XXVII
10 a. C., Roma
Frecuentemente combatí en tierra y en mar, en guerras civiles y externas en todo el Mundo, y victorioso perdoné a todos los ciudadanos que me pidieron perdón.
Preferí salvar en vez de destruir a los pueblos extranjeros que podían ser perdonados sin peligro.
Res Gestæ Divi Augusti