La otra
Capítulo 7
Las mentiras de Xavi me dolieron mucho. Parecía que, en un instante, aquel cuento de hadas que había vivido desde que habíamos empezado a hablar se había esfumado. Cuando llegué a casa, lloré toda la tarde hasta que me quedé dormida. No había podido dejar de repetirme una y otra vez mil preguntas sobre lo que había pasado. ¿Cómo podía creerle ahora? ¿Cómo iba a ser capaz de diferenciar una verdad de lo que no lo era? ¿Era realmente Xavi quien me había contado que era o era un personaje inventado? Si ni siquiera había sido capaz de dar la cara y vernos, ¿cómo iba a poder confiar en él después de todos aquellos embustes que me había contado? ¿Por qué no podía salirme nada bien? ¿Por qué tenía tan mala suerte? ¿No había tenido bastante con la traición de Pablo que, además, tenía que sobrellevar las mentiras de Xavi?
Sé que parecía una Drama Queen con tanta pregunta y sin ser capaz de
tener ninguna respuesta lo suficientemente válida o que me convenciese, pero la verdad es que era así como me sentía y no sabía cómo continuar con él, si es que debía hacerlo. Tanta incertidumbre me destrozaba, yo que siempre había sido una mujer con las ideas claras o, eso al menos, era lo que había creído siempre y en ese momento estaba hecha un mar de dudas.
Sin embargo, en cuanto oía el pitido de aviso de que acababa de recibir
un wasap, mi cuerpo se abalanzaba con instinto reptiliano sobre el aparato y toda la fachada de fortaleza y dignidad que había intentado construir segundos antes caía desmoronada como un castillo de naipes en medio de un huracán.
Xavi: Buenos días, señorita, besitos para animarte el día. Emma: Buenos días.
Xavi: ¿Qué hace la chica de la sonrisa más bonita? Emma: Acabando de prepararme para ir a trabajar. Xavi: Yo también salgo, ya estoy en el coche.
Emma: Xavi, me gustaría ver más fotos tuyas, para saber cómo eres realmente.
Xavi: No salgo bien en las fotos, soy poco fotogénico. Emma: No me importa.
Xavi: Dicen que gano más al natural.
Emma: Bueno, déjame sacar a mí mis propias conclusiones. Xavi: ¿Te gusta la barba?
Emma: Sí, mucho.
Xavi: Vamos bien, entonces.
Emma: ¿Quién es el chico de las fotos que me pasaste? Xavi: No lo sé.
Emma: ¿Por qué no pusiste fotos tuyas? Eres guapo. Y lo de la edad… La edad es solo un número, no tiene más importancia, como me dijiste al principio de empezar a hablar… No sé por qué te quitaste años…
Xavi: Otra vez que estuve en la aplicación me encontré una clienta de la empresa y me dio problemas.
Emma: Ah… ¿Y lo de la edad? ¿Qué más da tener cuarenta y cinco o cincuenta?
Xavi: No es por la edad.
Emma: ¿Por qué es entonces?
Xavi: Porque algunas mujeres, cuando ven a un hombre de cincuenta años, salen huyendo.
Emma: Depende del tipo de mujer; a mí me gustan los hombres mayores que yo.
Xavi: Debes ser la excepción…
Emma: No quiero más mentiras, Xavi.
Xavi: Lo sé.
Emma: Odio las mentiras, me hacen daño… Ayer me hiciste llorar. Xavi: Lo siento, amore.
Emma: Si fueras otro te habría bloqueado y olvidado, pero me gustas.
Xavi: Cojo coche.
Emma: ¡Buen viaje!
Xavi: ¿Dónde venden tus libros?
Emma: En las librerías.
Xavi: ¿En todas?
Emma: Sí, en todas las que tengan stock. ¿Por qué me lo preguntas?
Xavi: Aaaaah.
Emma: Ok, hablamos.
Xavi: Conduzco, besos, amore.
Emma: Besos… Recuerda que has de hacerte perdonar. Xavi: Será un placer.
Intentaba mantenerme seria y algo distante con Xavi para mostrarle que seguía molesta por lo que había hecho. Pero me costaba horrores mantenerme firme en mi propósito de mantener la distancia y no deshacerme con sus mensajes. Tenía claro que debía continuar firme y que él debía hacerse perdonar como me había dicho que haría. Aunque yo debía conseguir ser fuerte y no caer rendida a sus pies a la mínima de cambio.
Me fui a trabajar con el convencimiento de que debía seguir firme en mi
propósito y que no le escribiría si no lo hacía él primero. Pese a eso, no podía evitar mirar constantemente el teléfono con el deseo de encontrar algún mensaje nuevo de él.
Pasé el día sin tener noticias de Xavi. Notaba el estómago en un puño por el miedo a que no volviera a escribirme. Pensé que quizá había sido demasiado seca por la mañana. «No, no estoy equivocada, si Xavi no me escribe es porque está ocupado trabajando y no ha tenido ocasión de estar un momento tranquilo para escribirme con calma», me decía. Sí, sin duda esa era la razón por la que no había dado señales de vida en todo el día o eso, al menos, era de lo que pretendía auto convencerme, por mucho que me costara.
A última hora de la tarde, me sonó el teléfono y vi que Xavi me
mandaba una imagen. Abrí WhatsApp con curiosidad por saber qué era lo que me enviaba. Lancé un grito de sorpresa al ver que estaba en la puerta de una librería muy cercana a mi casa, con mi última novela bajo el brazo. Ver que había comprado uno de mis libros y que había venido expresamente a mi barrio me llegó al corazón.
La verdad es que cuando me dijo que compraría uno de mis libros no lo
creí, pensé que solo lo hacía para adularme. Sin embargo, verlo delante del escaparate, sonriente y con mi novela en una mano hizo que me derritiera como un cubito en pleno verano.
Xavi: Profeeeeee.
Emma: Holaaaa.
Xavi: ¿Qué haces?
Emma: Corregir exámenes.
Xavi: Yo de paseo…, jajaja.
Emma: ¡Qué suerte!
Xavi: Mira…
Emma: ¿Qué haces en mi barrio?
Xavi: Buscándote.
Emma: Pero si yo no estoy.
Xavi: He venido a buscar tu libro.
Emma: ¿Qué dices?
Xavi: Claro, te dije que lo haría.
Emma: Me muero de la ilusión.
Xavi: No, por favor, no te mueras, que quiero conocerte antes, jajajajaja.
Emma: Bueno, me esperaré entonces :)
Xavi: Ya tienes un fan más.
Emma: Estás muy cerca de mi casa.
Xavi: Te dije que vendría.
Emma: ¡Qué fuerte!
Xavi: Todavía te puede sorprender el cincuentón. Emma: He pegado un grito y todo al ver tu foto. Xavi: Jajajaja, ¿de verdad?
Emma: Te lo prometo.
Xavi: Ahora ya me marcho de tu barrio, voy corriendo para casa a leer tu libro, jajaja.
Emma: Te gustará el libro, tiene escenas hot.
Xavi: Para escenas calientes las que tendremos tú y yo. Emma: Bueno, mientras que no lo vea, no me lo creo. Xavi: Pues créelo, que el cincuentón te va a sorprender. Emma: Bocas.
Xavi: Sí, sí…, ya me dirás lo bocas que soy cuando me tengas entre tus piernas.
Emma: Xavi, no me digas eso que estoy corrigiendo exámenes y no me concentro.
Xavi: Pásame la ubicación y voy a que me firmes el libro. Emma: Jajajaja. Ni loca, que seguro que te presentas aquí y me muero del susto.
Xavi: Soy travieso, pero un caballero, ¿eh?
Emma: No sé, no sé…
Xavi: Créeme.
Emma: Este fin de semana nos vemos, organízate el trabajo para tener tiempo para vernos.
Xavi: Valeeeee.
Emma: ¡Gracias por comprar mi libro!
Xavi: Gracias a ti por escribirlo.
Emma: ;)
Xavi: Cojo el coche, que todavía he de pasar por la oficina
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