La pareja imperfecta
Capítulo 41: La pareja imperfecta
Capítulo 41
La pareja imperfecta
Milena y Luciano ingresaron al edificio tomados de la mano; Luciano iba con una sonrisa pintada en el rostro, mientras ella sentía que se le aflojaban las piernas.
—¿Estás seguro de que deseas hacer esto? —inquirió.
—Por supuesto que sí, ¿por qué no lo haríamos? —dijo el muchacho y la besó en la frente. Entonces, se detuvo e hizo que ella también se frenara y la abrazó con cariño—. No puedo creer que todavía te pongas nerviosa ante estas situaciones —murmuró con dulzura.
—No me gustan las cámaras, la televisión ni la fama —respondió—. Pero supongo que viene en una especie de combo al estar contigo —suspiró—. Vamos, no quiero hacerte llegar tarde.
Luciano sonrió y siguieron su camino mientras buscaron el set donde sería la grabación. Al llegar, una muchacha de cabello negro y tez oscura los recibió y les indicó dónde estaba la conductora del programa. Un rato después, todo estaba listo para la entrevista y ambos se encontraban sentados en un cómodo sofá frente a la mujer.
—Bienvenidos una vez más a Las tardes con Vivi. Soy Viviana Crespo y hoy tengo a unos invitados muy especiales. Desde hace unos meses, y desde los rumores de su regreso, hemos estado recibiendo mensajes para que los traigamos al programa, así que, como sus deseos son órdenes, aquí los tenemos en exclusiva a la tan famosa Pareja Perfecta: Luciano Armele y Milena —dijo Viviana viendo primero a la cámara y luego señalando a los chicos—. ¿Cómo están? Un gusto tenerlos aquí esta tarde.
—Hola, Viviana, gracias por invitarnos —dijo Luciano con una sonrisa.
—Hola —musitó Milena con timidez.
Era la primera vez que salía en un programa de televisión como una invitada más.
—Bueno, el público y yo queremos saber qué es lo que sucedió entre ustedes. Lo último que pasó fue que hiciste una conferencia de prensa en la cual dijiste que todo había sido un fraude. Hasta ese momento, ustedes eran la pareja perfecta para todos tus seguidores; las chicas soñaban con la suerte de Milena y durante un buen tiempo acapararon todos los medios. Ahora estamos un poco confundidos, ¿qué es lo que no fue real? ¿Es o no es un fraude esta relación? —inquirió.
—Bueno, como expliqué aquella vez —dijo Luciano y tomó la mano de Milena entre las suyas—, idear la pareja perfecta fue una estrategia que pensé me ayudaría a enfrentar las calumnias a las cuales estaba constantemente expuesto —explicó con calma—. Milena era una amiga de la persona que se ofreció a ayudarme con eso y aceptó el trato. Lo cierto es que entre nosotros nunca hubo nada, pero pronto nos hicimos buenos amigos —añadió y miró a la muchacha con una sonrisa—. Mis sentimientos por ella fueron creciendo y creo que a ella le sucedió lo mismo, pero ninguno de los dos lo aceptamos, ya que ambos estábamos viviendo algo así como una crisis personal y no podíamos enfocarnos en una relación en ese momento.
—Entiendo. ¿Y qué pasó para que tú decidieras acabar con todo eso cuando las cosas iban realmente bien, al menos en lo que respecta al objetivo inicial de la estrategia? —inquirió Viviana.
—Pues…, supongo que la mentira siempre tiene patas cortas, como solía decir mi abuela —rio al hacer aquel comentario—. Las cosas estaban complicándose y hubo malentendidos.
—¿Tienen esos malentendidos que ver con Morgana Sapena? —preguntó la conductora.
—Morgana es una gran persona y no quiero hablar de ella —dijo Luciano con seriedad.
—Un tiempo después de aquella conferencia de prensa, alguien filtró una información interesante en la revista donde trabajaba Morgana, aunque ella ya no estaba allí en ese entonces. La noticia decía que Morgana y tú habían sido pareja y habían estado a punto de casarse y que a raíz de su despecho había decidido hacerte la vida imposible por años y años. Hemos intentado hablar con Morgana, pero parece que la tierra se la ha tragado. ¿Podrías decirnos algo al respecto?
—Repito, no quiero hablar de Morgana. Lo único que puedo decir es que es una gran persona y que, como todos, merece ser feliz —zanjó con autoridad, la conductora sonrió con incomodidad.
—¿No le guardas entonces ningún rencor? Digo, teniendo en cuenta que te ha hecho la vida imposible por años —añadió.
—El rencor solo perjudica a quien lo guarda —respondió.
—Bien… ¿Milena? —dijo Viviana y observó a la muchacha—. ¿Qué pasó entonces con la pareja perfecta? —preguntó.
—Pues nada, decidimos dejarlo porque, como Luciano explicó, las cosas se salieron un poco de control. Lo que yo quiero agregar es que él en ningún momento quiso engañar a sus seguidores, quizás así lo entendieron algunos, pero en realidad la decisión de llevar a cabo esto fue algo así como una salida desesperada a un momento difícil para él —añadió, Luciano sonrió y le dio un beso en la mano.
—¿Y ahora? ¿Qué ha cambiado? —preguntó Viviana.
—Nada, solo hemos sido sinceros con nosotros mismos y hemos admitido lo que sentíamos —dijo Luciano y una sonrisa dulce se pintó en sus labios.
—O sea que ahora están juntos de verdad, ¿no es así? —preguntó Viviana y ambos asintieron.
—Y felices —agregó Luciano.
—Eso es bueno. ¿Crees que la gente que se sintió decepcionada podrá perdonar esto? —preguntó entonces la conductora.
—Yo no puedo decidir si la gente perdonará o no, agradezco a aquellos que supieron entender mi situación y no me juzgaron —explicó Luciano— y, aunque sé que no estuvo bien engañar, por así decirlo, a mis seguidores, debo decir que no me arrepiento de nada, porque gracias a ello conocí a Milena y mi vida ha vuelto a tener sentido —añadió.
—¿Y cómo podemos saber que esto no es un engaño de nuevo? — preguntó Viviana.
—La verdad es que no hay una manera de saberlo, pero tampoco me parece que deba ser algo que mueva la vida de las personas. Es nuestra vida y, aunque entiendo que soy una persona pública, cada quién debería preocuparse más por sus cosas y menos por los demás. Siento haberles fallado a mis seguidores y entiendo que puedan seguir enfadados, pero cada quién tomará su decisión. Respecto a nosotros, lo único que queremos es disfrutar de nuestra relación y afianzarnos en nuestro amor —comentó, Milena asintió.
—Entonces ahora sí es real la pareja perfecta —añadió la conductora y miró a Milena esperando que ella acotara algo.
—Quisiera decir que sí —dijo ella con una sonrisa al comprender el gesto de la conductora—, pero no somos perfectos, ni Luciano ni yo —musitó—. Ser la pareja perfecta se siente como mucha carga que no queremos llevar, queremos ser nosotros mismos, cometer nuestros errores y vivir nuestras vidas. Habrá días en que nos pelearemos y seguro alguna que otra discusión vendrá, pero no nos atemoriza eso, no nos dan miedo las imperfecciones, porque son las que nos hacen reales. Y si hay algo que nunca fue mentira es que Luciano y yo hemos sido siempre reales —concluyó.
—Muchas gracias a Luciano y a Milena por habernos visitado esta tarde y por dejarnos un mensaje muy bello de amor y esperanza. Les deseo lo mejor en este camino que ahora transitan —dijo la mujer y luego miró a la cámara —. Luego de comerciales tenemos otra sorpresa para ustedes.
Los tres esperaron a que la viñeta musical sonara y que las pantallas mostraran que ingresaban los comerciales y luego se despidieron. Viviana volvió a agradecerles la presencia y sobre todo la posibilidad de esa entrevista tan exclusiva para su programa.
Luciano y Milena salieron de la misma manera en que llegaron, tomados de la mano. Caminaron por los pasillos de salida y se dirigieron al vehículo, al subir se dieron un dulce beso y Luciano le susurró al oído que había estado perfecta, ella admitió que se sentía nerviosa, pero que no estuvo tan mal, y entonces él arrancó el coche para regresar a su departamento.
El sol se escondía ya en el horizonte y el viento fresco ingresaba por las ventanillas, ambos se sentían satisfechos por todo lo que había sucedido, porque gracias a cada una de las situaciones a las que se enfrentaron — incluso aquellas que no habían sido tan favorables—, habían terminado allí, en ese auto, tomados de la mano, habiendo pasado de ser la pareja perfecta a ser una pareja imperfecta, pero real, a ser dos seres humanos que habían crecido y trascendido el dolor para convertirse en un par de personas felices que intentaban día a día construir un futuro en común siendo mejores para sí mismos y, como consecuencia, pero el otro y para los demás.