
Mendizábal
En septiembre de 1835 llega a Madrid, en la diligencia de Zaragoza, un muchacho de veinte años al que nadie espera y a quien, sin embargo, alguien ha pagado ya la posada. Fernando Calpena vive de las cartas y del dinero de una «mano oculta» que jamás da la cara: le manda al sastre, le consigue un empleo en Hacienda firmado por el propio Mendizábal y le vigila hasta el último paso. Se enamora de Aura Negretti, huérfana rica cuyo capital guarda, precisamente, ese ministro que suprime los conventos y saca a subasta los bienes del clero. Galdós alterna las casas de huéspedes del Madrid romántico con la mesa donde se redactan los decretos. Segundo episodio de la tercera serie, la novela se corta en seco: a Calpena se lo llevan al Saladero, y él cree saber quién lo ha mandado allí.






