Mujeres, graneros y capitales

Claude Meillassoux · Capítulo 13 de 36

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Mujeres, graneros y capitales

I. La reproducción de la energía humana o el proceso de producción: energía-subsistencia-energía

totalidad de la energía humana producida y a su redistribución entre diversas

actividades.

Producción energética y producción alimenticia son las dos fases de un mismo proceso productivo, uno metamorfoseándose en otro y viceversa. Proceso universal, ciertamente, pero cuyo análisis, aunque simple, resta por hacer en el ciclo doméstico, a fin de descomponer los mecanismos sociales de esta transformación mediante la cual la comunidad actúa, en tanto célula de producción coherente y orgánica, para su propia perpetuación.

 

I. La reproducción de la energía humana o el proceso de

producción: energía-subsistencia-energía

La reproducción económica se realiza mediante la producción de alimentos, medio de producción de la energía humana, y por la distribución de esta energía en el ciclo productivo, vale decir su distribución entre los productores pasados, presentes y futuros.

Como veremos al analizar el costo de la reproducción de la fuerza de trabajo

en el marco del imperialismo (cf. segunda parte), el cálculo del tiempo de

trabajo sobre una base horaria está ligado específicamente a la explotación

capitalista. Este modo de cálculo excluye, en efecto, el costo de la formación

y de la reproducción de la fuerza de trabajo, costo que es reintroducido

mediante mecanismos extrasalariales. Una economía como la economía

doméstica, donde la fuerza de trabajo no es una mercancía, se adapta menos

aún al cálculo horario. Para comprender en su coherencia los mecanismos de

producción y de circulación que se realizan en la escala de varias

generaciones sucesivas, es necesario sustituirlo por el cálculo vitalicio.

Si, en esta economía, el control de la energía humana no se disocia del control del productor, la energía, por su materialización en el producto y la circulación de éste, no queda ligada al individuo. Se transmite y se reproduce, tanto por el automantenimiento del productor como por su inversión en futuros productores.

Aun cuando la reproducción de los productores y de los reproductores aparezca como un hecho demográfico, está totalmente subordinada a la economía, a la producción de las cantidades de alimentos necesarias para el crecimiento biológico de los futuros productores. «La producción de los medios alimenticios, señala Marx, [es la] condición… de toda la producción en general» (1867, III, 3 : 26 [III, p. 591]). Es, en particular, condición de la producción de los productores. El crecimiento demográfico depende de las capacidades productivas de subsistencias que tenga la sociedad y en las cantidades de éstas que serán afectadas a dicha reproducción. Al ser el producto vital, el alimento, el medio de la producción y de la reproducción de los productores, es en su afectación que es necesario analizar la producción y su composición.

En la comunidad doméstica el producto vital se reparte de la siguiente, manera: una parte está consagrada a la reproducción del producto mismo, vale decir a la constitución de una reserva de semillas; otra fracción está reservada a las actividades

sociales (recepciones, ceremonias, cultos, etc.)[66] y la mayor parte (en mi análisis me referiré sólo a ella) está destinada al consumo de los miembros de la comunidad. Esos víveres consumidos cumplen las siguientes funciones: reconstitución de la energía de los productores (parte consumida por los adultos productivos); producción de los futuros productores (parte consumida por los niños no productivos); parte consumida

por los ancianos productores[67].

Lo que precede puede ser expresado mediante la siguiente fórmula: ya sea (en años)

A: período preproductivo de la infancia

B: período productivo del adulto

C: período posproductivo de la vejez

y (A + B + C) = T

0 (en cantidades):

∝ [68] : consumo anual por individuo,

β: producción anual por individuo productivo (en B).

∝ [69] A representa el consumo de un individuo durante sus años preproductivos».

Por lo tanto, igualmente, la parte del producto social invertido en la producción de un futuro productor,

∝B es la parte consumida por el productor durante su período productivo, equivalente a la fracción del producto social destinado a la reconstitución de su energía,

∝C es la parte del producto social que vuelve al productor que se ha vuelto incapaz en su período posproductivo, equivalente, término medio, a la fracción que de su producción anterior se había consagrado a la alimentación de los

viejos de la generación precedente. En ∝C tenemos en cuenta la parte destinada a los otros incapacitados (enfermos, inválidos, etc.), ∝C no produce energía útil, a diferencia de ∝A y ∝B.

βB es el volumen de las subsistencias producidas por un individuo durante su período productivo.

Para que la célula productiva funcional sea capaz de reproducirse, en el marco de nuestra definición de la comunidad doméstica, es necesario que el volumen de alimento producido por cada productor sea igual o superior al volumen necesario al mantenimiento del productor y a la formación de los futuros productores, así como para el retiro de un posproductor.

Las condiciones de la reproducción serán:

una reproducción simple (el productor se reproduce mediante un único sustituto):

βB = ∝(A + B + C)

reproducción ampliada (el productor produce más de un substituto):

βB > ∝(A + B + C)

(Se supone que la fracción ∝A que ha sido invertida en la formación del productor de referencia, fue extraída del producto social de la generación precedente).

Tasa Rd de reproducción doméstica (número de dependientes menores que el productor puede alimentar hasta la edad productiva durante su vida productiva):

Rd = βB - ∝(B + C) / ∝A = S / ∝A

(S = sobreproducto bruto)

La fórmula anterior representa la tasa de reproducción bruta; se supone aún que la fracción a A, que fue invertida en la formación del productor de referencia, fue extraída del producto social de la generación precedente. Rd tiene en cuenta así, entre los dependientes del productor, a su sustituto, el niño que lo remplazará como productor. La reproducción neta, la que sólo cuenta el número de los niños suplementarios, o que expresa el crecimiento doméstico, sería:

Rn = βB - ∝(A + B + C) / A

La fórmula vale para cada productor, hombre o mujer. La reproducción de un hogar es la suma de las tasas de reproducción de cada uno de sus miembros activos.

En lo que concierne a las esposas que llegan a la comunidad ya formada, se considera que cada comunidad recibe a plazo fijo tanto como cede, de tal manera que las transferencias de ∝A se anulan. Esta hipótesis está de acuerdo con la lógica del sistema (cf. I, 4).

La producción vitalicia de un productor puede formularse, en términos de distribución del producto, de la siguiente manera:

βB = ∝B + y∝C + ɳ∝A 1 11 1210

En el transcurso de su vida el productor consume:

∝ 10 A + ∝ B + ∝ C

21 11

y: número de viejos que pueden ser alimentados con el trabajo del productor considerado,

ɳ: número de jóvenes improductivos que también pueden ser alimentados con el trabajo del productor.

Los índices 0, 1, 2, según estén en primera o en segunda posición, indican el origen o el destino del producto.

0 : generación posterior aún no productiva (los jóvenes); 1 : generación presente productiva (los adultos activos); 2 : generación anterior no productiva (los viejos).

La constitución de la comunidad gira alrededor de las transferencias de ∝A y ∝C, vale decir mediante la circulación de las subsistencias entre las tres generaciones productoras sucesivas.

Si se considera que todas las cantidades ∝A y ∝C son idénticas entre ellas, sustrayendo de la producción vitalicia de cada productor su consumo vitalicio, se obtiene su plusproducto vitalicio:

S = (∝B + y∝C + ɳ∝A) - (∝A + ∝B + ∝C)

S = ∝C (y - 1) + ∝A (ɳ - 1)

Al nivel del conjunto de la comunidad el plusproducto está a cada momento representado por el volumen de las subsistencias disponibles por sobre la cantidad necesaria para la reproducción simple de los efectivos.

Para que este plusproducto permita un crecimiento demográfico de la comunidad doméstica, es necesario todavía que se cumplan varias condiciones. Si se tiene en cuenta que la producción agrícola nunca es regular sino que está sometida al azar del clima, el que a veces puede reducir la producción durante varios años consecutivos, la primera condición para el crecimiento demográfico consiste, lo hemos visto, en disponer de productos que tengan la capacidad de conservarse al menos mientras dure el más largo de los períodos cataclísmicos. Si esto se cumple, el volumen medio del plusproducto debe establecerse a un nivel constante durante un período al menos igual a la duración A de formación de una generación de productores. Una buena cosecha no es suficiente para aumentar la población. Es necesario que durante quince o veinte años los niños supernumerarios nacidos en este período estén seguros de recibir la cantidad de alimento ∝A necesaria para su maduración.