Mujeres, graneros y capitales
8. Los beneficios de la inmigración
El cuadro siguiente ofrece algunas cifras de la inmigración en los países europeos. Estas cifras conciernen a todas las nacionalidades de inmigrantes. No hacen ninguna distinción entre las migraciones definitivas y las migraciones temporarias.
Cuadro 1. Población extranjera en siete países de Europa: Francia en primer
lugar
Población extranjera total Población activa extranjera
Número % conjunto población Número % conjunto población
A B C D
Francia, 1973 3.775.000 7.0 1.800.000 8.0
Alemania, 1973 3.600.000 5.9 2.345.000 10.9
Bélgica, 1971 720.000 7.0 220.000 7.2
Países Bajos 204.000 1.6 125.000 3.2
Reino Unido 2.580.000 4.7 1.782.000 7.3
Suecia, 1972 417.000 5.1 220.000 5.6
Suiza, 1971 1.000.000 16.1 865.000 28.8
Fuente: Entreprise, núm. 948, 9 de noviembre de 1973.
Entre estos inmigrados es considerable el número de individuos solos. Según el censo de 1968 habría entre los hombres, del total de la población de inmigrados en Francia, 720.740 solteros, más de 53.960 viudos y divorciados, vale decir, 774.700 individuos solos sobre un total de 1.618.340. Habría también 581880 mujeres solas sobre un total de 1.045.720 inmigradas (Morokvasic, 1974). Para tener una idea de la importancia de esta población no integrada es suficiente comparar la columna D del cuadro precedente con la columna B: la población activa inmigrada representa siempre una proporción mayor de la población activa total que el conjunto de la población inmigrada con relación a la población total. Un cálculo muy simple da el número teórico mínimo de individuos aislados inmigrados. Si la población activa extranjera estuviese integrada en relaciones familiares mínimas (un matrimonio y dos hijos) para asegurar su reproducción simple, y en el caso supuesto de que el 20% de las mujeres inmigradas sean activas (tasa media de actividad de las mujeres inmigradas en Francia; Morokvasic, 1974), sus efectivos serían iguales a A/3.8. La diferencia entre C (población activa real) y A/3.8 (población activa normal) representa así la estimación teórica mínima de los trabajadores que no gozan en su lugar de las condiciones sociales mínimas para su reproducción.
Aplicados a las cifras del cuadro I, estos cálculos dan los siguientes resultados:
Cuadro 2
A |3.8 Solos (C-A |3.8) % de solos
Francia 992.000 808.000 44
Alemania 925.000 1.420.000 61
Bélgica 211.000 9.000 4.3 Países Bajos 50.000 75.000 60
Reino Unido 985.000 797.000 45
Suecia 150.000 70.000 32
Suiza 320.000 545.000 63
Algunas de estas cifras parecen confirmadas por otros índices: en Alemania federal, en efecto, el 60% de los migrantes tienen una estadía de dos años. En Suiza sólo el 20% de los migrantes permanece más de cuatro años consecutivos.
Las ganancias del capitalismo internacional a causa de estos movimientos de poblaciones son considerables. Según Luas (1970) los beneficios que el capitalismo mundial extrae anualmente de las migraciones de trabajadores representan 40 mil millones de dólares.
Según la revista Entreprise (núm. 948, noviembre de 1973), si se estima en 150 000 francos la formación de un trabajador francés de 18 años y se considera que «el país de recepción no tiene que pagar el mantenimiento y la educación del inmigrado que llega a trabajar», la economía francesa se habría beneficiado de un aporte gratuito, en el transcurso del VI plan, de 90 mil millones de francos (nuevos) correspondientes a 600 000 inmigrantes.
Sin embargo este cálculo, como el de Luas, no es exacto, pues supone que la permanencia de dichos trabajadores inmigrados es definitiva y que pasan la totalidad de su vida activa en el país de inmigración. El aporte debería calcularse proporcionalmente a la edad del migrante y a la duración de su empleo asalariado. Como vimos, su vuelta periódica a la economía doméstica le ahorra al capitalista una parte del costo de mantención, de reproducción y de retiro, que le paga al migrante
definitivo[140]. Según Entreprise los seguros familiares pagados a los inmigrados son tres o cuatro veces inferiores a los de un francés, lo que representa para el seguro social un saldo positivo de más de mil millones, saldo que sólo es un índice de las
ganancias realizadas[141].
Los beneficios extraídos de la inmigración temporaria pueden estimarse, con mayor precisión, de dos maneras: son, en términos generales, iguales al costo del tiempo de trabajo social necesario para la reproducción y el mantenimiento de una fuerza de trabajo equivalente en el interior de la esfera capitalista de producción; o bien a las sumas de los salarios indirectos que hubiera debido pagar a los trabajadores integrados que realizan el mismo trabajo que los trabajadores rotativos, más la diferencia entre los salarios de las dos categorías de trabajadores (la ganancia menor ocasionada por el hecho de una productividad inferior de esta mano de obra es producto de las economías realizadas sobre el costo de su educación y no debe ser contabilizada por lo tanto).
Desde los comienzos de la historia colonial este plus-producto es confiscado por la clase capitalista y actualmente por las naciones dominadas por la clase capitalista. El proceso continuo de acumulación primitiva, al extenderse a poblaciones cada vez más numerosas, las priva a éstas de su despegue industrial. La colonización y la neocolonización les permiten a las potencias capitalistas seguir gozando de este mecanismo que se renueva sin cesar. De tal manera la burguesía colonial y europea ha logrado controlar y administrar una situación que hace un siglo era explosiva. Los movimientos de mano de obra, bajo su aparente anarquía, su clandestinidad querida y tolerada, se organizan de acuerdo con las necesidades del capitalismo internacional y en su beneficio.