Ygdrasil

Jorge Baradit · Capítulo 1 de 8

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Ygdrasil

Presentación

Jorge Baradit

Ygdrasil

ePub r1.0

Titivillus 15.08.17

Título original: Ygdrasil

Jorge Baradit, 2005

Editor digital: Titivillus

ePub base r1.2

Presentación

Me temo que, a veces, actúo casi como un suicida. Si no fuera así, no se entendería que en estos tiempos más bien duros, en que los «escritores españoles de ciencia ficción» no logran publicar todo lo que escriben, me arriesgue a olvidarme momentáneamente de ellos y publicar ahora y aquí la novela de un joven autor chileno. ¿Quién me manda a mí meterme en tales berenjenales?

Si he de decir la verdad, ocurre que, al menos en mi modesta opinión, no hay en toda la ciencia ficción escrita hoy en España nada ni siquiera mínimamente comparable a esta sorprendente YGDRASIL que, aparecida en Chile en 2005, ve ahora la luz en una nueva edición hecha en España. Pero antes de hablarles de esta novela, permítanme explayarme en algún que otro comentario general.

 

Hace ya unos años, tuve la oportunidad de participar en un singular «almuerzo de editores» que reunió en un restaurante de Barcelona a la flor y nata de la edición española de ciencia ficción y fantasía. Allí, tal vez por la presencia y el peso de famosos teóricos de la llamada «muerte de la ciencia ficción», casi todos parecieron dejarse llevar, y sobre todo apostaron, por el mayor éxito comercial de la fantasía. Y, poco a poco, tal vez sin prisas pero también sin pausas, lo cierto es que algunos de los más conspicuos editores españoles de ciencia ficción han ido reconvirtiendo sus colecciones (reimpresiones al margen…) a la fantasía más tradicional, haciendo realidad el augurado mimetismo promovido por el gran éxito popular de la versión cinematográfica de El Señor de los Anillos.

Al fin y al cabo, estamos en un mercado capitalista y la oferta debería condicionar, al menos en cierta forma, la demanda. Mi pregunta es si debe hacerlo en tan alto grado…

Como corolario de esa tendencia que, tal vez debido a mi sesgada visión, me atrevo a etiquetar de abandono de la ciencia ficción en favor de la fantasía, ahí está el Premio Minotauro, cada vez más centrado en temas y tratamientos fantásticos y, sobre todo, la exigencia de los editores de que los autores españoles que antes escribían ciencia ficción acaben pasándose con armas y bagajes al mundo supuestamente más agradecido (al menos desde el punto de vista económico) de la fantasía. Una buena manera de hacer cierta, al menos en España, esa pretendida «muerte de la ciencia ficción», que algunos pregonan desde hace ya más de una década.

Y, ya sea por las expectativas crematísticas que ha desencadenado el Premio Minotauro o por la decidida reconversión capitalista de los que antes he etiquetado como «escritores españoles de ciencia ficción», lo cierto es que cada vez resulta más difícil encontrar buenas novelas de ciencia ficción escritas hoy en España. Al menos a este editor no le llegan…

Pero a grandes males, grandes remedios. Afortunadamente el español es una lengua extensamente hablada en el mundo y la capacidad creativa, como todo, está sumamente repartida. Si los «escritores españoles de ciencia ficción» no están hoy por la labor de escribir ciencia ficción, si consideran agotada su temática o su capacidad especulativa, no ocurre así en el resto del planeta.

Por eso, antes que publicar una nueva novela de fantasía de las que escriben hoy la mayoría de los «autores españoles que antes cultivaban la ciencia ficción», he preferido echar una ojeada al exterior y ver qué se está haciendo en otros lugares de habla hispana.

Y uno se encuentra con verdaderas sorpresas. E YGDRASIL del chileno Jorge Baradit es, me atrevo a decir, la mejor de ellas. Permitan que les cuente su historia.

 

Hace ya un par de años, Andrea Palet, entonces la editora literaria de Ediciones B en Chile, se encontró con una novela «extraña». Andrea quería publicar nuevas obras de escritores chilenos y, entre ellas, se encontró con algo novedoso: una novela de indudable calidad literaria con una temática más cercana a la ciencia ficción pero, eso sí, una ciencia ficción «distinta», una ciencia ficción nueva y más bien «a la chilena». Convencida de que tenía en las manos una obra excepcional, Andrea decidió hacer una edición «chilena» de NOVA para incluir este título de un autor joven y, hasta entonces, desconocido.

YGDRASIL acabó conviertiéndose en un gran éxito en Chile, una especie de nuevo revulsivo que relanzó la entonces más bien aletargada ciencia ficción chilena que, inesperadamente, acabó siendo uno de los ejes centrales de la Feria del Libro Internacional de Santiago de Chile en octubre-noviembre de 2006.

Mientras tanto, Andrea Palet me había hecho llegar un ejemplar de YGDRASIL, por si me interesaba hacer una edición en España de esa novela inesperada y sorprendente. Debo decir que hablar de sorpresa es poco. YGDRASIL desafía muchos esquemas previos y, con toda seguridad, es una verdadera revolución en la ciencia ficción escrita en español, como así se lo declaré a un periodista chileno y sigo manteniendo.

Pero, ¡ay!, el hombre es débil. Tras la primera lectura, no me decidí todavía. Leída en un país y un mundo editorial como el español que, como ya he dicho, me parece que tiende a refugiarse en la fantasía más al uso y en cierta forma rehuye la creatividad y la especulación más arriesgadas propias de la mejor ciencia ficción, YGDRASIL se constituía en un verdadero reto para un editor en España.

 

Después tuve la oportunidad de viajar a Chile con ocasión de la Feria Internacional del Libro que les he mencionado. Allí conocí en persona a Andrea Palet, a Jorge Baradit y a otros escritores chilenos, y pude percibir el enorme eco que YGDRASIL había logrado en el mundo literario y, evidentemente, en el de los escritores y aficionados a la ciencia ficción.

Volví a pensar de nuevo en atreverme a publicar en España una novela chilena, sabiendo que mis amigos «escritores españoles de ciencia ficción» tal vez se enfadarían conmigo… Debo reconocer que seguía con mis dudas, no por la novela en sí (estoy convencido que es una verdadera obra maestra y revolucionaria), sino por el peso de años de amistad y camaradería con la gente del mundillo español de la ciencia ficción.

Luego ocurrió que Jorge Baradit envió una novela corta al Premio UPC de 2006. Esa novela, TRINIDAD, viene a ser una continuación (o narrativa previa, vaya usted a saber… con Baradit todo es posible) de YGDRASIL. Como una concesión al chismorreo, les diré que TRINIDAD era una de mis candidatas al premio (yo ya había leído, ¡y dos veces!, YGDRASIL cuando llegó TRINIDAD y, como suele ocurrirme con autores que ya han publicado, reconocí muy fácilmente el estilo, la temática e incluso la protagonista…). Pero lo cierto es que no creí que el resto de miembros del jurado la apreciara igualmente. ¡Resulta tan distinta a todo lo que se ha leído hasta hoy…! Mi sorpresa fue casi excepcional cuando me enteré de que la gran mayoría de los otros miembros del jurado también la habían seleccionado como ganadora.

Con eso se alejaron mis miedos. Como Andrea Palet había sabido ver y como mis compañeros del jurado del Premio UPC constataron conmigo, la escritura de Jorge Baradit no deja indiferente a nadie.

Por ello, en la convicción más absoluta de que YGDRASIL merece una amplia difusión es España (y no sólo en Chile), me atrevo a arriesgarme a que los «escritores españoles de ciencia ficción» se enfaden conmigo por publicar YGDRASIL y no una de sus nuevas novelas de fantasía. Los editores, aunque sólo sea de vez en cuando, tenemos derecho a arriesgarnos y no siempre optar por el camino más fácil…

Y vayamos por fin a YGDRASIL, el mayor éxito de la más moderna ciencia ficción latinoamericana escrita en español. El chileno Jorge Baradit inventa y desarrolla con ella el nuevo concepto del «ciberchamanismo», una original mezcla de elementos religiosos, esotéricos y también tecnológicos con la que construye una sorprendente amalgama del ciberpunk de Gibson, el post-ciberpunk de Stephenson y la mitología latinoamericana.

La historia de Mariana, una asesina profesional, lo incluye casi todo: bastante sexo duro, mucho gore, algunos monstruos sadomasoquistas, tecnología ultramoderna más allá del delirio, una tragedia cósmica y una protagonista excepcional.

Una nueva voz, un nuevo estilo y la muestra más clara de la vigencia de las posibilidades de novedad en una narrativa siempre sorprendente.

La historia de YGDRASIL prosigue (o precede, vaya usted a saber…) a la narrada en TRINIDAD (en XVI premio UPC, NOVA número 201), de nuevo con el personaje de Mariana, encargada esta vez de sabotear el proyecto del gobierno Ciudadanía para el Ciberespacio: una transferencia de las funciones cerebrales a un ciberespacio habitado por entidades psíquicas. Posteriormente, en dos historias entrecruzadas, Angélica, una IA, y Magdalena, una policía, descubrirán un trasfondo sórdido en ese novedoso proyecto del «movimiento de los sueños».

 

No voy a contarles nada más de la novela en si YGDRASIL hay que vivirla en primera persona, hay que experimentarla, hay que sorprenderse de la osadía de Baradit, hay que dejarse llevar por su barroquismo, su desmesura, su pirotecnia narrativa. Bienvenido sea un autor como Baradit, un verdadero iconoclasta sin cuento. La mejor ciencia ficción nace de esos mimbres.

Afortunadamente el mundo es ancho pero no siempre ajeno… Y Chile está a la vuelta de la esquina.

Acabo con el comentario sobre YGDRASIL de dos jóvenes escritores chilenos:

«La trama es apasionante. Ygdrasil trae a la memoria el delirio ciberpunk

del Gibson de Neuromante y la fantasía épica de La feria de los inmortales de

Enki Bilal. Esta lograda amalgama de mitología ancestral y un mundo a lo

Neal Stephenson demuestra que en Latinoamérica se puede hacer ciencia

ficción, y de la buena».

FRANCISCO ORTEGA

 

«Baradit ha hecho una cruza mutante entre José Donoso, Chris Cárter y

Clive Barker. O de Sade mezclado con Chuihuailaf. Ygdrasil tiene todo lo que

debería tener —y no tiene— la raquítica literatura fantástica chilena: riesgo

argumental, sexo duro, fantasmas low fi, monstruos sadomasoquistas,

delirante tecnología de avanzada, una tragedia cósmica y una protagonista

todoterreno, Mariana, una mujer dispuesta a dar y recibir dolor en singulares y

retorcidas formas».

ALVARO BISAMA

Prometedor, ¿no es cierto?

Que ustedes lo disfruten.

MIQUEL BARCELÓ

Los perfectos son un número primo siempre.

 

Frase introducida sorpresivamente en un discurso del ministro de Tecnología y

Desarrollo de Canadá, febrero de 2025

Los Perfectos constituyen una red que se dispersó por el mundo con el objetivo de expandir la fisura que los produjo. Son la medida de un nuevo orden. Los produce una ecuación que arroja el nombre de otro dios en su resultado. Son tóxicos para nuestro Universo y su accionar es «ligeramente» distinto. Cuando se les mira a los ojos, parecen estar mirando «ligeramente» hacia un costado, como si dirigieran el foco hacia otro espacio. Su motricidad está «ligeramente» descoordinada con nuestra realidad, y deben moverse con cuidado, procesando previamente sus gestos en una matriz de cálculo que traduce la intensidad y el alcance de sus maniobras, para hacerlas coherentes con nuestro espacio. Ese rasgo les ha dado el nombre de «danzantes». Son células cancerosas generando un quiste en la realidad.

Texto de la entrada «Montsegur» de la Enciclopedia Universal Italiana, en su

versión popular de 1957.

En su reedición, aparecida apresuradamente ese mismo año, la cita fue

reemplazada por una descripción lata de los materiales usados en el estuco de

las paredes de la fortaleza.

Guiamos el desarrollo de la red como se cría al verdadero hijo de Dios. Planeamos su desarrollo como una copia de la estructura neuronal de un santo. Cada nodo diariamente incorporado es una letra del conjuro definitivo. Cuando la última palabra sea agregada, el Altísimo tocará esta obra de sacra artesanía con su dedo hirviente y se alzará viva, levitando sobre las cabezas de los hombres, entonando una letanía electrónica en nota sol. Todas las mentes se sincronizarán en el tono emitido desde el cielo y serán infectadas de amor a Dios. El alma de la humanidad se elevará en una sola mente, se hará carne y cable como un gran insecto, orando en código binario y comunicando directamente a la corteza cerebral el infinito rostro de Dios.

Transmisión pirata emitida afines del siglo veinte en forma de un virus

informático para usuarios.

El contenido fue decodificado por error sesenta años después.