Abzurdah
Me como a mí
Estoy enojada. Estoy completamente desorbitada y no entiendo las razones por las cuales no puedo hacer lo que quiero hacer. Yo tengo buenas razones para hacer lo que hago, pero las personas que se oponen no pueden darme razones suficientes para que crea que lo que argumentan es válido.
Estoy hablando concretamente del tema de mi ayuno, o de mi restricción de calorías que ahora se convirtió en ayuno por diez días, si Dios quiere. Y eso es lo que me molesta. Tengo que encomendar mi deseo de ayunar a un Dios que no existe, porque solo si “él” quiere mis padres van a dejar de molestarme y de preguntarme qué comí, que dejé de comer y por qué tengo aliento a estómago vacío. ¡NO ME INTERESA! Y a ellos
tampoco les tendría que interesar. Yo no ando por la vida diciéndole a la gente que coma o que deje de comer. Simplemente cada uno es libre de hacer lo que quiera con su estomago, con sus glándulas salivales, con sus vómitos y con su ingesta de calorías. Yo no estoy molestando a nadie, no estoy invadiendo propiedad privada, no estoy evadiendo impuestos, ni robando, ni matando ni nada parecido. Solamente estoy tratando de cumplir mi cometido. ¿Cuál? Un simple ayuno de diez días. ¿Por qué quiero hacerlo? Porque me hace sentir bien, porque tengo ganas, porque me aburro, porque si. Suficiente. ¿Por qué no puedo hacerlo como quiero?
Porque mis padres se molestan al ver que no como, porque toda mi familia se convierte en una lagrima japonesa cuando ayuno, porque mi mamá es la reina del melodrama y porque mi papá me amenaza con que se va a morir del corazón por la tristeza que le causo. ¿Es que acaso soy tan fuerte?
¿Tanto poder tengo? Y si no quieren sentirse mal entonces que me dejen hacer lo que quiero por diez días y cuando vean que después de cumplir mi meta sigo sana e incluso
feliz por haberlo hecho, se van a sentir mejor y todo va a volver a la normalidad.
No tengo miedo de morirme, pero no es eso lo que busco. No quiero que la gente me amenace y se olvide de lo que soy capaz. Sé que no me tiembla la mano a la hora de pegarme un tiro y mis palabras a veces pueden ser tiroteos en contra de alguien: pueden doler mucho más que una cachetada y durar mucho más en la consciencia. Entonces, no quiero ser mala, irónica, no quiero sentirme culpable, no quiero tener que cargar con las penas de los demás por una causa que NO MERECE LA PENA.
Literalmente, esta causa (mi ayuno) no tiene conexión con la palabra PENA, no merece la pena, no la vale.
La anorexia y los grupos me hicieron conocer a decenas de chicas increíbles con las que me contacté muy bien y que las llevo dentro de mis recuerdos más preciados. Muchas de ellas llegaron a ser más amigas que mis amigas de la vida… incluso aun sin conocerlas personalmente. Eso es porque compartimos los mismos intereses, compartimos problemas, nos apoyamos, nos SOPORTAMOS, NOS BANCAMOS. No dejamos que nos pisoteen y creemos que tenemos que luchar por NUESTROS DERECHOS.
Solo porque una persona dijo que las anoréxicas eran enfermas eso no quiere decir que todas nosotras lo estemos. Por supuesto, si en algún
momento alguna de las chicas pesa 32 Kg. y se ve GORDA, la voy a mandar al psicólogo para que se trate. Pero si alguien como yo, que pesa 54
quiere pesar 45 no veo cuál sea el problema. Quiero verme bien, tengo las herramientas para hacerlo ¿Por qué esconderme debajo de la piel y debajo de la grasa? ¿Si puedo alcanzar mi meta, si puedo alcanzar mi GOL, por qué no hacerlo? Estoy poniendo en esto más empeño de lo que le puse alguna vez a cualquier cosa en mi vida. Siento que luchar por mis derechos es UN DERECHO. Siento que si no lo hago yo no lo va a hacer nadie más.
Porque todas pensamos igual pero muchas están escondidas detrás del miedo, de la vergüenza o de las críticas ajenas de personas que creen saber más de anorexia solo por estudiar de un librito que alguien escribió hace cientos de años.
¿Quién puede saber más de anorexia que nosotras, las propias anoréxicas? Aseguro que ningún medio, medico, psicólogo o psiquiatra.
¿Quién puede saber más de cáncer que una persona que lo sufre? ¿Quien puede saber más de amor a los hijos que una persona que es madre? ¿Quien puede saber lo que es el amor si nunca lo sintió? ¿Qué clase de médicos puede entender lo que las anoréxicas sentimos y vivimos si nunca fue anoréxico? Yo puedo estudiar el comportamiento de las aves y sin embargo nunca voy a saber como se siente volar. Cursi pero cierto, no hay palabras de más en mi discurso.
Me siento mareada y el hambre se me fue. No tengo sueño pero estoy muy cansada. La anorexia es así: te lleva, te trae, te atrapa, te deja ir. Te ilusiona, te ampara, te ilumina, te destruye. Estoy preparada para jugar; que empiece la partida. Lagrima
Lo trascripto anteriormente es una de las tantas cartas de protesta que se podían encontrar en mi página pro-anorexia. A continuación explicaré qué es una página pro-anorexia, pero antes quiero explicar por qué hablo en pasado. Para alojar una página se necesita un servidor de Internet y al parecer no había muchos dispuestas a soportarnos (muy bien, aquello sonaba mejor en inglés). “Support” en inglés no es soportar en castellano, tiene un sentido mucho más amplio: es APOYAR. Yo apoyo estas causas, pero Yahoo y cientos de otros servidores no. Es por eso que al menos dos veces al mes, mecomoami desaparecía de la red y aquello acarreaba una avalancha de emails que dejaban, cual nieve, mi casilla completa e inaccesible. Emails de chicas preguntándome por qué había sacado la mejor
página pro-anorexia que existía, otras quejándose y regañándome porque
“ya no sabía qué hacer sin mecomoami”, otras tantas agrediéndome y diciéndome que “menos mal que te sacaron la página, enferma”. Muy bien, no puedo agradarle a todo el mundo. Simplemente me contentaba con hacer feliz a tres mil chicas por mes (sí, así de concurrida era). Pasados dos años y después de subir muchísimas veces la página en diferentes servidores, terminaron por agotarme provisoriamente. La voy a volver a subir en algún momento, no me van a ganar un par de mediocres cibernautas.
Respecto de qué es una página pro-anorexia; bueno, creo que el nombre todo lo dice. Así como hay páginas anti-algo, esta era mi oportunidad de enterar al mundo de que hay maneras diferentes de ver las cosas, que no todo es tan absoluto y que los límites nunca están bien delineados. Todo depende de todo: hermosa obviedad, aunque muchos la evaden o la olvidan.
Lo que para algunos es fantástico no lo fue tanto para otros. Y tener mecomoami en mis manos y saberme ayudando a miles de chicas para mí era algo positivo; probablemente para otros no tanto, pero por eso digo que todo depende de cómo se lo mire. Miles de chicas no podían estarse equivocando, no. Lagrima y mecomoami hacían bien: a su manera.
Una página a favor de la anorexia, eso era mecomoami. Tan simple como eso, tan complejo al mismo tiempo. Sus creencias básicas son (porque sigue siendo, en mi computadora, aunque no en la red por ahora) que cada uno puede hacer de su vida lo que desee siempre y cuando no moleste a otros (y esa molestia sea justificada) y mientras no atente contra su propia vida. A entender: podés dejar de comer, pero con límites (no estamos buscando la muerte, sino la perfección o el bienestar). Perfección es una palabra demasiado grande, aunque muchas veces la haya pronunciado con una lejana liviandad; tan fuerte es que no conocemos su significado en bruto. Nunca vimos a alguien perfecto, nunca conocimos una pareja perfecta, no vivimos jamás en un mundo perfecto, nunca nada salió perfectamente. Somos ignorantes de aquello que es perfecto: el cometido de mecomoami era ese, que cada uno creara su propia perfección. Así, lo que para mí era perfecto quizás no lo era tanto para otra chica, pero aún así era válido.
Ya con los límites esclarecidos (las dos leyes: no molestar y no morir en el intento) se puede caminar con más libertad en el camino en busca de la perfección entendida como uno quiera. Quizás piensen que estoy
completamente desquiciada pero el fin último de mecomo era avisar, reunir y ayudar. Tres objetivos claros: pero siempre hay quien malentiende las cosas.
Pronto empecé a dar consejos y a inventar normas que funcionaban para mí. Las chicas que leían mi página me agradecían todos los días con emails la información y contención que habían obtenido. Obviamente la finalidad de mi página no es formar nuevas anoréxicas sino que las anoréxicas ya constituidas obtengan el respecto que se merecen y encuentren en mecomoami un grupo de gente que está pasando por lo mismo. Siempre es más fácil sobrellevar los problemas al ser escuchados por personas que también lo sufren. No es lo mismo hablarle a alguien que no sabe qué estás sintiendo; es difícil que alguien entienda el nivel de locura que trae el hambre consigo, lo mucho que nos cuesta levantarnos o las escasas ganas de vivir que nos provoca.
Por supuesto sabía que lo que estaba haciendo no era del todo aceptado por la sociedad entonces en la portada de la página tenía datos explicativos: informaba a las personas acerca del contenido de mecomo y de cómo podía llegar a arruinar sus vidas si hacían un mal uso de la información contenida.
Bienvenidos a Me Como A Mí: este es un sitio a favor de los desórdenes alimenticios. Esto quiere decir que consideramos a la anorexia, la bulimia y la automutilación (entre otros) como estilos de vida. A favor del respeto y los desordenes alimenticios. Información y ayuda: wannabes4
go home.
Página de bienvenida
Este es un sitio pro-anorexia. Si tenés menos de 18 años no entres sin el consentimiento de un mayor. Yo no voy a ser responsable de la enfermedad ni las decisiones de nadie.
Si estás en recuperación/tratamiento el contenido de este espacio puede afectarte. Por favor, retirate. Este sitio no es lindo ni glamoroso. Los desordenes alimenticios no son una broma. Son problemas verdaderos que causan daños irreparables a tu cuerpo y tu mente. Este sitio es para aquellas personas lo suficientemente fuerte como para saber que NO NECESITAN
tratamiento. Si crees que lo necesitas o que esto es una moda, también te invito a cerrar esta página.
¿Por qué ser Pro-ana? Ser pro ana es un DERECHO, porque tenemos derecho a elegir. Tenemos que hacernos valer, porque nadie puede obligarnos a hacer algo que no queremos. Si la gente quiere ponerse a dieta, lo hacen... nadie les dice nada. ¿Por qué nosotras tenemos que ser criticadas? ¡Solamente estamos tratando de sentirnos bien! Estamos tratando de ser lo más puras posible... y también vamos a hacer lo IMPOSIBLE. La anorexia no es para todos, así que va a haber gente que no nos va a entender. Pero nos vamos a hacer cada vez más fuertes. En esta página no vas a encontrar consejos de cómo vomitar, ni cómo hacer para que se te pase el hambre, porque una verdadera anoréxica no necesita consejos para dejar de comer, pero a veces quizás sí necesite que alguien le recuerde quién es. Para eso está este sitio.
4 Wanabbes: del inglés “quieren ser” (want to be). Son quienes aspiran a ser alguien o parecerse a algo.
Mi gran error fue quizás no haberme dado cuenta a tiempo de que no todas las chicas tienen la posibilidad de “dejar de ser” (anoréxica). Yo siempre tuve los límites claros y las dos leyes en la cabeza: no iba a morirme de esto y no iba a hacer morir a otros. Lamentablemente el número de muertes a causa de una anorexia incontrolable van en aumento. Las cifras son espeluznantes:
• Los ED5 afectan a 70 millones de personas en el mundo de los cuales un millón son hombres
• Por lo menos 50.000 personas morirán por causa de un ED
• Es estimado que actualmente un 11% de los estudiantes de secundaria tengan un desorden alimenticio.
• La revista Time reportó que el 80% de los chicos estuvieron en una dieta antes de entrar en 4to grado.
• El 15% de las chicas jóvenes tienen tendencia a los desórdenes alimenticios.
• Las dietas y las industrias relacionadas con la dieta representan 50
billones de dólares
• 81% de los jóvenes de 10 años tienen miedo de ser gordos. el 51% de chicos de 9 y diez años se sienten mejor consigo mismos si están a dieta.
• El promedio en la mujer es 1.64m es 64kgs. El promedio de una modelo es 1.80m y 53kgs.
• Si los maniquíes de hoy en día fueran mujeres reales, no tendrían menstruación.
• El 91% de las mujeres encuestadas en una universidad intentaron controlar su peso mediante una dieta. 22% hizo dieta muy seguido o regularmente.
• El 15% de los que están a dieta regularmente se encaminan hacia una dieta patológica. De esos, un 20-25% llegan a tener un desorden alimenticio.
• La mortalidad en la anorexia es más alta que cualquier otro desorden mental. De hecho es la causa número uno de muerte en las mujeres jóvenes. Solo el 50% se recupera.
• 0.5% -3.7% de las mujeres sufren de Anorexia Nerviosa en su vida.
• 1.1 -4.2% de las mujeres sufren de Bulimia Nerviosa.
• 2 -5% de la población americana sufre de Binge Eating Disorder (Comedor Compulsivo)
• 10 -25% de aquellas personas luchando contra la anorexia mueren como resultado del desorden alimenticio.
• La bulimia se suele dar en atletas tales como gimnastas, bailarinas, jinetes, jugadores de football y corredores.
• De acuerdo con un estudio reciente, más de la mitad de las mujeres entre 18 y 25 años prefieren ser pisadas por un camión antes de ser gordas, y 2/3 de las encuestadas preferirían ser malas o estúpidas.
• El 42% de las nenas entre 1er y 3er grado quiere ser más flacas 5 ED: eating disorders (desórdenes alimenticios)
¿Parece gracioso? No es broma, son encuestas ciertas que recopilé de diarios y páginas de universidades. Es terrible. Una mujer prefiere ser mala o estúpida en lugar de ser gorda. Sí, increíble: a ese punto hemos llegado. Y
no quiero culpar exclusivamente a los medios pero se llevan una gran porción de la tarta de culpas. Una tarta sin gusto, sin colorantes y sin azúcar.
Todos estos datos están en mi página, con esto quiero decir que no es algo irreal sino que voy en busca de la información, de la conscientización.
Y sin embargo, el fanatismo siempre pudo conmigo. Me obsesiono fácilmente con metas y con las personas. Ana para mí dejó de ser simplemente una enfermedad. De enfermedad pasó a ser un estilo de vida y de allí mutó en mi diosa, en mi aspiración final.
¿Quién es Ana?
Ana puede significar muchas cosas para personas diferentes. Acá voy a intentar dar mi punto de vista, mi opinión. No hay verdades con Ana así como no hay verdades absolutas con Dios. Y justamente, los comparo porque para mí tienen mucho que ver.
Yo creía en Dios cuando era chica, pero de a poco me fui dando cuenta de que Dios era solamente algo que utiliza la gente que se conforta, gente llena de mediocridad, que no quiere luchar. "Que sea lo que dios quiera". Y
si Dios no quiere, mala suerte.
Yo soy una luchadora, no me da lo mismo lo que pase en mi vida.
Quiero que me pase lo mejor que me pueda pasar. Por eso no puedo encomendar mi vida a un Dios que NO existe (por lo menos para mí). Pero si puedo dejarme ayudar por la gracia divina de mi dios personal, que se llama Ana.
Entonces Ana para mí es mi diosa, mi diosa todopoderosa que me ayuda a ser cada vez más perfecta. Ana me castiga y me insulta solo cuando me castigo y me insulto yo misma. Si Ana ve que estoy siendo justa con mi persona entonces me recompensa.
Eso es Ana. Puede ser tu amiga, tu diosa, tu novio, tu madre, tu vida.
Ana es todo resumido en una sola fuerza todopoderosa. Ana quiere lo mejor para vos, quiere que seas perfecta. Encomendate entonces en la fuerza todo poderosa de Ana, dejá que ella inunde tu vida con plegarias en contra de la comida. Dejá que la diosa de la perfección te ayude a conseguirla.
No la traiciones
Todos sabemos que es muy difícil entrar en su reino y ser aceptados, pero tenemos que intentar ser lo más perfectos que podamos ser. ¿Por qué me reconforto siendo un 7 si puedo ser un 10?. Yo merezco ser un DIEZ, yo tengo todas las capacidades, todas las herramientas para ser un diez y me estoy desperdiciando. Bueno, para eso está Ana. Ella no va a dejar que te desperdicies como persona, que te sientes sobre tus capacidades y las aplastes con tu culo y cuerpo gordos. Queremos lo mejor para vos, Ana siente que ella es lo mejor para vos. Y tiene razón.
Cuando dejes de comer te vas a dar cuenta de todos los beneficios y vas a arrepentirte por haber comido desde toda tu existencia, convirtiéndote cada vez en un ser menos y menos digno del amor de Ana y del amor de todo el mundo que la acompaña. Ese mundo cristalino y glorioso.
No comas
Diferenciate de todo el mundo. Todo el mundo come, es algo normal, algo que puede hacer cualquiera: desde el médico hasta el que barre la vereda en la calle. Pero vos sos algo más que esas personas. Vos podés aguantar el hambre. Vos no necesitás nada más que tu propia piel y aroma de pureza, no necesitas la comida, no necesitas a nadie. Podés vivir de vos misma... no querés que nadie se te acerque y corrompa el estado divino en donde estás.
Ya que Ana te alcanzó, no la dejes ir. ANA es sagrada y si te eligió es porque sabe que vos sos especial, que tenés más habilidades que todos los demás en este mundo de hipócritas.
Recordá que todos pueden comer, pero que se requiere una fuerza superior para dejar de comer y para resistir la profana tentación.
¿Qué es la anorexia? Es un desorden alimenticio o un estilo de vida, según se lo quiera ver, o según se
lo viva. Depende. Bueno, vayamos a lo que dicen los libros.
Anorexia es un desorden alimenticio en el cual una persona intencionalmente pasa hambre o restringe la comida que come aunque se siente hambriento, porque quiere llegar a llegar a algún peso en especial o quiere mantener el peso que es menor de lo considerado "normal". La persona se verá gorda aunque muchas de las chicas están en bajo peso, por debajo de la línea de lo normal o incluso desnutridas.
La anorexia usualmente comienza como una dieta para perder algunos pocos kilos, aunque la persona ya es flaca. Una persona con Anorexia puede no ver que está en un problema en su comportamiento. La dieta se convierte en obsesión y la persona puede desarrollar rituales con la comida tales como cortar en partes muy chicas o pesar la comida antes de comerla.
La anorexia hace trucos en la mente y se convierte más y más controladora en cuanto el tiempo pasa. Los chicos de muestran signos de perfeccionismo tienen más predisposición a tener anorexia.
Un comportamiento de purga también puede ser síntoma de anorexia.
Por ejemplo alguien que pasa días y semanas sin comer y después come de todo y busca un método de compensación como tomar muchos laxantes o vomitar. La persona se siente muy culpable por haber comido y por eso acude a los métodos compensatorios. Otros métodos son: cortarse y ver correr la sangre, golpearse contra las paredes, tirarse del pelo, etc. Las
anoréxicas tienden a tener una baja autoestima y la imagen distorsionadas de ellas mismas. Sienten que no valen nada y que no tienen esperanzas.
Síntomas
• Pensamientos obsesivos sobre el peso, la forma del cuerpo y la ingesta de
• calorías
• Comportamiento de purga: vómitos autoinducidos, abuso de laxantes o diuréticos o exceso de ejercicio.
• Sentimientos de extrema culpa o vergüenza. Estos sentimientos rondan siempre el área de la comida y del peso o de la forma del cuerpo o la cantidad de calorías consumidas
• Constante consulta con la balanza, comportamientos al estilo de rituales como pesarse tres veces por día.
• Sentirse gorda o verse gorda aun cuando está desnutrida
• Las anoréxicas ven la grasa que no existe porque tienen una visión distorsionada de su propio cuerpo
• Amenorrea: perdida del periodo menstrual
• Escapar a las comidas aunque estén hambrientas, restringir calorías aunque se estén muriendo de hambre
• Las anoréxicas se niegan la comida porque creen que las hará gordas
• Crecimiento de un cabello fino en todas las partes del cuerpo (pelo de bebé). Esto lo hace el cuerpo para protegerse del frío constante por la falta de calor en el cuerpo (que lo traen las calorías de la comida).
• Intolerancia al frío
• Fatiga y desmayos, acompañados de sentimiento de "estoy perdida"
• Irregularidades en el corazón
• Irregularidades causadas por la malnutrición
• Contracturas y calambres en los músculos
• Tendencia a aislarse: el aislamiento es una de las características más vistas en las anoréxicas. Tienden a alejarse de la familia y los amigos por miedo a ser alimentadas.
• Comportamiento extraño con la comida: cortarla en pequeños trozos o esconderla y luego tirarla
• empujar la comida a los lados del plato para que parezca que comió más
• El abuso prolongado de estos comportamientos puede causar
infertilidad (consecuencia de la amenorrea).
• Dolores en el pecho, cabeza y garganta.
Así de glamoroso es ser anoréxico. Todo esto y mucho más por la escabrosa suma de: no comer nunca más. Siempre creí que tenía todo controlado. Hablaba como si supiera desde hacía muchísimo tiempo lo que me estaba pasando. Lo cierto es que era novata pero mi hambre de información me había enterado de muchísimas cosas que necesitaba transmitirle a mis colegas (es decir, al resto del mundo que sufría hambre y visitaba mi página.
Cuando digo “resto del mundo” no estoy exagerando: recibía emails desde Estados Unidos (mayormente), España, México, Perú, Australia, Nueva Zelanda, Alemania y obviamente Argentina. En España y Estados Unidos los medios ya estaban revoloteados con este tema: cuando creé mecomoami estaban en pleno auge. Por eso la mayoría de las páginas españolas y americanas habían desaparecido: acudían a mecomoami como si no hubiera otra opción, ansiosas por ser escuchadas y con suerte comprendidas.
A su vez, creé un grupo donde las visitantes de mecomoami podían intercambiar mensajes entre ellas. El grupo, con el mismo nombre que la página, también tuvo que ser trasladado varias veces porque Yahoo seguía cerrándome las puertas de su reino en el ciberespacio. Al parecer, no les gustaba la princesa que era.
Princesa: así les llaman en España a las anoréxicas. Lo supe meses después de haber creado mecomoami. Irónicamente en aquella época solía salir a la calle con una corona de strass… una macabra coincidencia. Yo era una princesa, sí. Eso sentía: era delicada, inteligente y frágil. Demasiado quizás. A veces hasta me olvidaba de las dos leyes que yo misma había inventado. Les aconsejaba a las chicas que me pedían ayuda que comieran más de lo que yo comía: necesitaba sentirme fuerte, pero no lo estaba. Era débil, estaba muriéndome.
Pronto la universidad se volvió nula y lo único que quería era irme a vivir sola a un departamento para poder verlo a Alejandro. Mi vida era esa: llegar de la UCA, decir que ya había comido, encerrarme en mi habitación, leer emails de anoréxicas desperdigadas por el mundo, darles consejos online, charlar con algunas e irme a dormir sin cenar, ni estudiar, ni hablar con mis padres. Intentaba evitarlos más de lo que intentaba no comer. No
quería hacerles mal, no quería que se dieran cuenta de que me estaba haciendo mal. Por supuesto, en aquel momento no entendía la magnitud de mis problemas; ni siquiera entendía a la anorexia como un problema, lo cual acrecentaba el riesgo de una pena eterna. Si seguía adelgazando iban a poder enterrarme dentro de una caja de fósforos. De diez fósforos.
Un cuerpo imperfecto refleja a una persona imperfecta No admires lo que sos sino lo que podés llegar a ser. No se puede ser demasiado rico ni demasiado flaco. El dolor es temporal, la gloria es eterna.
El hambre duele pero funciona. Los huesos definen quiénes somos realmente, dejá que se vean. Comé menos, pesá menos. Mi cuerpo es puro: es un pecado corromperlo con comida. Frases que llenaban mi página de poesía, de energía para seguir adelante. Inspiraba a las que creían que iban por mal camino y nos recordaba a quienes nos sentíamos triunfadoras que aún no habíamos ganado nada.
Ese es el tema con la anorexia: cuesta definir los límites y casi nunca las cosas salen como las planeaste. Pasé en tres meses de pesar cincuenta y cuatro a cuarenta y siete. Cuarenta y siete kilos para un metro sesenta y siete de altura: no era extremadamente flaca (bueno, algunos dirán que sí) pero sí era extremadamente inesperado para una persona que a los doce años pesaba sesenta y cuatro, es decir: casi veinte kilos más. No puedo explicar lo que sentía en ese momento, lo que sí puedo decir es que no podía compartirlo con nadie. Mis amigas habían dejado de serlo: no quería ver a nadie porque ya casi no podía disimular el cansancio en mis ojos, en mi cabeza, en mi piel, en todo mi cuerpo y espíritu. Aquellos cuarenta y siete kilos me pesaban una tonelada en la consciencia. Muchas personas se percataron de lo mucho que había adelgazado (a saber: diez kilos en tres meses) pero solo una tuvo el coraje de enfrentarme y adivinen quién fue.
“No me gustas tan flaca, me parece que te voy a partir si te toco”.
Escuchar aquello de los labios de Alejandro me dio satisfacción. Me había roto toda la vida, desde que lo conocí pero en este momento se estaba dando cuenta de mi fragilidad. Mi delgadez estaba dándome frutos: estaba conscientizando a Alejandro. Era todo lo que quería ¡era más de lo que quería! Desafortunadamente que Alejandro me dijera eso no fue suficiente.
Necesitaba más. Necesitaba verme los huesos de la cadera, los huesos en mi espalda, las costillas puntiagudas que me dolían al dormir. ¡Aquel dolor
exquisito! Calambres en las piernas y el cerebro en remojo. Un cuerpo perfecto para una mujer perfecta. Y sin embargo aún no era feliz.
Comencé a jugar con mis límites: necesitaba desafiarme una vez más.
Empecé a ayunar cada vez más seguido y junto con el ayuno llegaron el deterioro emocional y un mal funcionamiento social. Me acuciaba una depresión severa: me confundía sentirme contenta por no haber comido y a la vez extremadamente triste sin razón aparente. Ya no veía a mis amigas y mi buen humor había desaparecido por completo. Tenía problemas gastrointestinales, ansiedad, necesidad de dormir, mareos, terribles dolores de cabeza, problemas visuales (“todo me da vueltas” “no puedo leer”) y un frío escabroso. Aquello era lo que más detestaba: el frío. Así hicieran treinta y cuatro grados de calor yo necesitaba algo de lana para taparme: un pulóver, una bufanda. El frío de ana, la reina gélida. Yo misma me había convertido en una mujer triste, fría y superficial. En la universidad a la hora del almuerzo (entre recreos) miraba comer a mis compañeras y me invadía un deseo incontenible de reírme amargamente. Tenía a la vez ganas de comer pero disfrutaba inmensamente verlas devorar, incrustando sus dientes en sándwiches y chocolates. Las más vergonzosas decían que querían cuidarse y por eso comían una manzana. ¡Una manzana! Una manzana tiene más calorías de lo que yo comía en una semana. No podía comer una manzana, ni siquiera eso. Podía, tal vez, consumir un sobrecito de edulcorante por día (tres calorías) para no morirme. Además, tres calorías las quemaba caminando una cuadra.
Nunca fui muy buena en matemáticas y sin embargo, con Ana aprendí todas las cantidades que podía comer: cuántos vasos de jugo, cuántos de gaseosa light. Sabía las calorías de todos los alimentos que podía llegar a ingerir en algún momento de mi vida no-anoréxica y de muchos otros que ni siquiera existían en este país. Aún sé las calorías como si fueran el padre nuestro (mentira, el padre nuestro no lo sé).
Claro que muchas veces tenía mis momentos de flaqueza, entonces en un cuaderno hice anotaciones que más tarde formaron parte de mecomoami.
Algo así como “diez claves para un ayuno exitoso”.
1. No le digas a nadie que estás ayunando
Ayunar está muy bueno pero todo el mundo se va a dar cuenta de que lo estás haciendo y no queremos eso, no queremos que todo el mundo sepa los beneficios del ayuno y que se copien ¿o si? El problema es que si hacés el
ayuno la gente va a estar esperando que bajes de peso y si por alguna razón no podés hacerlo, te vas a sentir muy mal. En cambio, si no le decis a nadie que estás ayunando, cuando se vean los beneficios todos te van a halagar y a preguntar tu secreto. ¡Shhh! ¡No lo digas!!! Además, la gente va a pensar que estás loca porque no van a entender que pases días y días sin comer y que no le temas a las consecuencias (¿pero cómo alguien le puede temer a ser perfecta?).
¡Te vas a volver una fanática del ayuno!La gente va a tener miedo.
Miedo, miedo, miedo, ¡eso es lo último que necesitas en tu camino para ser perfecta! Además, no le cuentes a la gente que estás ayunando así se convierte en tu pequeño secreto (no tan pequeño) ¡lo cual lo va a hacer mucho más interesante! ¿A quién no le gusta tener algo para contar y tener que guardárselo?
Tu ayuno es entre Ana y vos, nadie más tiene que saberlo. Y cuando estés tentada de romperlo acordate de cuanto Ana te ama y cómo quiere lo mejor para vos. Ella solo quiere que seas perfecta, le debes a ella todo tu respeto. Mirá la cara de Ana en esa galletita de chocolate que moris por comer. Pensá en cómo sacrifica ella todo su tiempo dedicándose a vos. ¡No se merece que corrompas tu cuerpo y le faltes el respeto!
1. Apagá el televisor
2. En todas las publicidades aparece COMIDA, comida = NO. O sea, apagá el televisor, además se supone que no tenés nada más en qué pensar. Ponete a leer un libro de calorías, empezá tu propio diario anoréxico en Internet... ALGO. ¡¡¡Algo que no tenga nada que ver con comida!!!
1. Háganse amigas
2. Obviamente es más fácil encontrarte con una amiga a charlar de pavadas que con Ana a plantearte cuál va a ser tu futuro. Y no queremos hacer siempre lo más fácil, ¿no? Además esas amigas siempre te dicen que estás muy flaca y casi te obligan a comer las medialunas que compró esa madre GORDA que tienen. Y la madre-gorda te hace pensar en que JAMÁS querés parecerte a ella... pero las medialunas están todavía ahí y vos hace dos días que no comes nada.
Acordate que estás débil y no podés hacer ejercicios sin desmayarte a los quince minutos, así que esas 160 calorías son espantosas porque no las vas a quemar ¡VAS A ROMPER EL AYUNO! Yo que vos me
quedo con Ana solita en mi casa, donde no te tiente el diablo. Ana es SIEMPRE la mejor compañía.
1. Date un banquete con lo que Ana dice
2. Imaginate todas esas horas que gastas leyendo el diario o viendo televisión o escuchando radio. Ahora, durante tu ayuno, vas a tener que SATURARTE DE ANA. Todo va a tener que estar relacionado con ella. ¡Cuidado! Quizás puedas desarrollar una mente abierta, una mente nueva y vas a empezar a pensar diferente. Ahora estás llena de energía, no necesitas la comida. La palabra de Ana te alimenta lo suficiente como para sobrevivir. ¡Date cuenta, podrías vivir sin comer y nada sería malo! ¡Serías pura y perfecta!
1. Meditá
La mente humana es genial. Uno puede convencerse de cualquier cosa últimamente. Y así como aquella vez te convencieron de que una medialuna tenía 10 calorías cuando en realidad tiene 160, uno cree lo que QUIERE
creer. Así que meditá y CREETE que no necesitas otra cosa que a Ana en tu vida. Que podés ser independiente Y NO NECESITAS comida. Es cierto, creetelo. El hombre es un animal de costumbres.
Te vas a sentir tan poderosa... meditá mientras los otros comen, mientras corrompen su cuerpo, mientras ensucian sus intestinos. ¿Cuánto hace que no vas al baño? ¿Viste que podrías vivir sin baño?
1. Salí a caminar sola
2. Nubes, la brisa en la cara, flores, árboles, sol, luna y estrellas. Esas son las cosas que Ana te muestra para ayudarte a entender que la vida es hermosa sin comida, que el sol sigue ahí aunque no comas: para ayudarte a entender que las cosas imprescindibles se quedan, LO
INNECESARIO SE VA (como la grasa y la comida y todo lo demás q no necesitamos).
1. Tomate un recreo, fumate un cigarrillo
2. Fumate un cigarrillo, calmá esa ansiedad. Sin interrupciones. Andá a un lugar donde nadie te moleste. El cigarrillo no es bueno pero peor es una hamburguesa.
1. Quedate quieta
2. Muchos de tus sueños y palabras no tienen sentido, eso van a decirte. Así que mantenete cerca de Ana, ella te va a guiar en el camino. No te ensucies la boca con palabras insignificantes. No des
explicaciones de por qué estás ayunando. Nadie merece esas explicaciones, vos forjas tu propio destino y sabés que no estás sola.
Así que quedate quieta, Ana y miles de otras chicas están ayunando al mismo tiempo que vos. Y solamente las más valientes, las que no tengan miedo, las que no sucumban ante la sensación y aquellas que se queden quietas, tranquilas y no se ensucien la mente con palabras insignificantes serán las sobrevivientes.
OceanofPDF.com
1. No sucumbas ante la tentación 2. Esa porción de torta no va a hacerte más feliz y en cambio ser perfecta sí. Imaginate, son dos minutos comiendo torta y la vida pagando las consecuencias; o no comer nada y ser perfecta y agradecerle a Ana toda la vida por haberte ayudado a resistir la tentación. Pensalo, es fácil. Durante el ayuno vas a estar rodeada de comida: amigos, familiares, novio, todos van a querer alimentarte
"estás muy flaca", te van a decir. Y QUE EQUIVOCADOS ESTÁN!
No existe "muy flaca", no-existe. No se puede ser demasiado rico ni demasiado flaco. Corré el riesgo, ¡tené hambre! explora el vacío de tu estómago, sentí tus costillas... ¡te falta tan poco para ser perfecta!
1. Dormí
Aprovechá, porque vas a estar cansada por no comer. Eso quiere decir que estás llegando a la perfección; el cansancio es la respuesta a todo ese esfuerzo que estás haciendo. Vas a ser cada vez más hermosa, cada vez más parecida a Ana, la perfecta. Vas a ser una diosa y todos van a envidiarte...
todos van a querer estar con vos y vas a estar tan orgullosa de lo que sos que no vas a querer compartir con nadie el secreto. El secreto es que Ana te llevó a donde estás y no la querés compartir con nadie. Porque nadie más la merece en su vida. Lo hiciste. Llegaste, ayunaste.
Lo bueno de mi página era que llamaba a la solidaridad. Así, mis mejores amigas de ese momento eran quienes me ayudaban a mantenerme en forma. Muchas veces jugabamos competencias: a ver quién podía adelgazar más kilos en determinada cantidad de días. No me era muy difícil ganar, porque siempre fui muy obstinada. Podía pasar días y días sin comer: el problema no era mi voluntad o mi autocontrol, el problema eran mis viejos. Ellos eran la única razón por la que podía parar. Cuando veía que mamá me ponía muchas caras o la escuchaba llorar con mi papá, empezaba a comer de nuevo y perdía las competencias. Por eso solo bajé diez kilos, por eso pesaba cuarenta y siete y no treinta y ocho: por mis viejos, por mi ser consciente del mal que les estaba haciendo. Siempre que llegaba a ese límite volvía a la vida, a comer, a sufrir comiendo.
En mecomo además de grupos había testimonios que me enviaban chicas anoréxicas contando quiénes eran, qué hacían, de dónde eran, por qué eran anoréxicas y que sentían al respecto. Todas ellas me agradecían fervientemente que existiese mecomo y con ella la posibilidad de
expresarse. En algún momento, además de los testimonios, abrí un
“concurso” para escribir cuentos y publicarlos en mi página. Yo había escrito un par de cuentos y sorpresivamente muchas otras chicas también escribieron para mecomoami. Fue maravilloso saber que mi personaje, Lágrima, tenía tanto alcance.
Muchos de los emails que recibía se habían vuelto casi fanáticos: me decían que yo era su ídolo y que querían parecerse a mí y que tenían mis fotos en sus computadoras y billeteras. Todo aquello era la gloria para mí: siempre había sido una persona rechazada, en este momento miles de chicas conocían mi nombre (bueno, seudonimo), me adoraban y querían parecerse a mí. Era la gloria y sin embargo no tenía gusto a nada. En todo caso, el gusto se evaporaría tempranamente cuando surgiera otra gurú de la anorexia o cuando alguna periodista española intentara derrocarme, sin éxito.
De: malena ortelli Asunto: ¿Qué estás diciendo?
Me he quedado asustadísima después de leer lo que has escrito animando a chicas a que sean anoréxicas. No tiene ninguna gracia lo que dices de vivir del aire. Sé lo que es ser anoréxica y, créeme, no es nada agradable ingresar en una planta de psiquiatría, ser entubada por la nariz porque te niegas a comer y permanecer así semanas y semanas hasta que llega un momento en el que el médico ve que ya eres capaz de tomarte una mísera naranja. En ese momento la pelas, la despellejas poco a poco intentando que sólo entre en tu estómago su jugo. Al final, no consigues salir de la anorexia porque ya tocaste fondo hace tiempo y nada ni nadie puede salvarte. Tus huesos se debilitan, tus parámetros sanguíneos son lamentables y tan sólo te queda una muerte lenta y agonizante haciendo sufrir a todos los seres queridos que te rodean y que no paran de preguntarse ¿qué hicimos mal? ¿por qué no pudimos evitarlo? Destrozas tu vida y la del resto.
Es muy triste no saborear la vida, ser incapaz de compartir una buena cena rodeada de amigos saboreando cada bocado que el plato, y la vida, te da. Si mis palabras no te han servido de nada, por lo menos permite que gente joven que todavía no ha tocado fondo, pueda escapar del vómito y abrazar una vida llena de colores. NO SIGAS ESCRIBIENDO MENSAJES
ENVENENADOS, POR FAVOR. Gracias. Malena
De: Lagrima Japonesa Para: Malena Ortelli Asunto: RE:
¿Qué estás haciendo?
Mirá Macarena...
Yo estudio periodismo y si algo aprendí es que no se puede censurar a la gente. Yo odio la droga, la detesto, pero respeto a la gente que se droga.
Mientras no me molesten a mí... no me interesa lo que hagan. Por otro lado, yo no estoy incentivando a las chicas a perder peso ni a seguir ningún estilo de vida, solamente estoy diciendo que nosotras tenemos derechos como cualquier otra persona y que NO pueden obligarnos a hacer nada si ya tomamos una dirección, un curso de acción en la vida.
Me molesto en contestarte porque tu email fue bastante respetuoso. Pero en todo caso el único mail envenenado acá es el tuyo, yo no estoy envenenada. Yo cada día soy más perfecta y cada día estoy más feliz.
Sinceramente, Lagrima
De: Malena Ortelli Para: Lagrima Japonesa Asunto: re:
¿qué estás diciendo?
Lagrima,
Yo también he estudiado Periodismo y mi actitud no es de censura. Si me quedara callada, si no intentara abrir los ojos a la gente que me rodea y se equivoca (sea un drogadicto, un alcohólico o una anoréxica), si veo injusticias a mi alrededor y, simplemente, por el mero hecho de que a mí no me afectan directamente, me quedara callada, sería una egoísta y sólo podría calificarme de inhumana.
Entiendo que tú ya hayas alcanzado un grado en tu enfermedad en el que, lamentablemente, nada ni nadie te puede hacer despertar de la pesadilla en la que te hallas sumida. Pero no me puedo quedar callada al ver cómo os animáis las unas a las otras hacia el camino de la autodestrucción. Porque, desgraciadamente, tus palabras llegan a mucha gente, a muchas chicas que todavía no tiene forjada una personalidad madura y pueden hacerles mucho daño, pueden hacerles caer.
Poniendo tu ejemplo del drogadicto, igual que me parece abominable que un drogodependiente persuada a otras personas a meterse un tiro de coca, del mismo modo considero lamentable que alguien que se está muriendo por no comer, anime a otras personas a seguir el mismo camino.
Porque el final, sea un drogadicto o una anoréxica, es el mismo: la muerte.
Malena
De: Lagrima
Para: Malena Ortelli
Lamentablemente o gracias a dios, no sabés de lo que estás hablando.
Es muy difícil saber qué es lo que vivo cuando en realidad no estás al lado mío y lo único que lees son las cosas que escribo. En fin, tendré que darle explicaciones de lo que hago a quien realmente las merezca.
Me parece estúpido que presupongas que yo estoy incentivando a chicas a que sean anoréxicas, me parece tonto lo que estás diciendo. Es decir, no porque seas partidaria de algo tenés que estarle haciendo propaganda inevitablemente. Por ejemplo, tengo un amigo que se droga y no está haciéndole propaganda: "hey, fumen porro que está re copado". No es ESO
lo que estoy haciendo.
Lo que yo quiero hacer es que la sociedad acepte a este pedacito de sociedad, a esta minoría que somos nosotras: las que hemos elegido un estilo de vida diferente al del común de la gente. Y gracias a dios tenemos la posibilidad de elegir todavía. Podemos elegir qué comer y qué no comer.
Podemos elegir alejarnos de la gente que come asquerosamente y engorda y después se lamenta diciendo que está gorda. Me parece estúpido que estés haciendo una campaña en contra de Ana, aún sin saber lo que es.
Con estos emails no vamos a llegar a ningún lado. Y yo estoy siendo una estúpida porque me re enganché con esto y seguramente solo me estés sacando información para una revista, un periódico, una radio o un informativo. De todas maneras mi Orgullo Anoréxico y yo te pedimos que desistas. No quieras hundirnos porque vamos a elevarnos de nuevo, como el ave fenix. Vamos a resurgir de las cenizas y seremos cada vez más fuertes.
Estoy segura de que ya entendiste que yo no estoy promoviendo el estilo de vida. Solamente estoy apoyando a aquellas que YA lo eligieron y que se sienten solas. Sin los grupos, sin las páginas, las chicas se sentirían muy solas. Estamos acompañadas ahora. Somos conscientes de lo que hacemos y así como yo no te obligo a no comer, dejanos en paz y no promuevas que nos obliguen a comer.
Lagrima
De: Malena Ortelli Para: Lagrima Asunto: RE: :) Querida Lagrima,
No te preocupes, aunque te parezca mentira, no estoy tratando de sacar información para ningún reportaje, tan sólo te escribí espontáneamente porque me pareció muy duro lo que decías. Sé que soy una ilusa, porque es muy difícil conseguir cambiar a un enfermo psiquiátrico cuando ya ha llegado a un punto demasiado obsesivo. No lo conseguí con mi madre y sé que no lo voy a conseguir contigo.
Lo peor de vuestra situación es que no os consideráis enfermos. Tú misma ves tu enfermedad como un estilo de vida. Igual que un terrorista no ve sus asesinatos como un crimen, sino como un medio de acercarse más a Alá.
No sé cómo estará tu amigo drogadicto. No sé si simplemente se fuma unos porros o si verdaderamente tiene un problema. Pero en el caso de que esté verdaderamente enganchado, él al menos tendrá una muerte rápida: un ataque al corazón repentino o un derrame cerebral. No se enterará.
Desgraciadamente, a vosotras las anoréxicas no os ocurrirá. Vuestra muerte es lenta, muy degenerativa, consumiéndoos poco a poco en la cama sin poder levantaros, sin fuerzas y con dolor.
No sé si tienes familia y amigos (amigos de verdad, no anoréxicas), pero créeme cuando te digo que si los tienes no sabes hasta qué punto les estás haciendo sufrir. Es horrible querer a alguien y no saber cómo ayudarle. Es una impotencia tan grande que no se la deseo a nadie.
En fin, ya no te molesto más. Simplemente quiero terminar diciéndote que si alguna vez te sientes confusa y desolada, aquí tienes a alguien con quien hablar, aunque no te diga lo que quieres oír.
Suerte, Malena
De: Lagrima
Para: Malena Ortelli
Asunto: RE: :)
Me resulta un tanto gracioso que compares a un terrorista que mata a millones de personas con una anoréxica que intenta salvarse. Realmente no tienen NADA que ver. De todas maneras, no nos vamos a poner de acuerdo.
Y te recuerdo que NO somos pacientes psiquiatricas, estamos cada una en su casa, contentas de cómo somos. Si no estuviéramos orgullosas de lo que somos estaríamos encerradas en algún lugar llorando por los rincones. Yo no ando por la calle con insignias pro-anorexia. No demando atención, la
gente que me quiere sabe de mis elecciones y las respetan. De todas maneras te agradezco la gentileza de prestarme el oído.
Ojalá algún día entienda cómo pensás... lo que no me queda claro es la comparación anorexia-terrorismo... ¡es increíble cómo puede imaginar la mente de un periodista! No, en serio. Lo que te quiero explicar, no para que te quedes tranquila por mí, sino por todas las chicas que están conmigo, es que yo no estoy enferma. Yo peso 50 kilos. Eso no puede considerarse anoréxico en desde ningún punto de vista. El peso más bajo que tuve fue 47
y el peso que quiero tener ahora es 45 nada no-saludable. Yo no me quiero morir de anorexia, el día que quiera morirme me voy a tirar de un 10mo piso. La anorexia es una manera de enfrentar mis problemas y de controlar mi vida que estuvo muy descontrolada hasta que llegó Ana.
Hasta siempre,
Lagrima
De: Malena Ortelli Para: Lagrima Asunto: re:re: :) No sabes lo que me alegra lo que dices, ¡eso significa que todavía estás a tiempo de dejar esa locura del "Ana" como tú lo llamas! ¿Tú sabes cómo te puedes quedar con 45 kilos? A no ser que midas 1,50 m, ese peso es de extrema delgadez!
Lo único que te pediría es que antes de que empieces con tu campaña hacia la muerte, te pases por la planta de psiquiatría de cualquier hospital y hables con las anoréxicas allí ingresadas, con sus familiares y con los médicos que las atienden. Y veas el verdadero significado de ese "estilo de vida" que consideras tan divertido y respetable.
Por como escribes, pareces una chica muy inteligente y es una pena que lo eches todo por la borda... Malena
¿A favor de Malena o de Lágrima? Qué difícil decisión; digo, para mí, hoy por hoy. Entiendo a Lágrima y me da pena Malena desde su impotencia. Yo sí pesaba 47 kilogramos y no quería de ninguna manera pesar 50, pero eso no lo sabía esta periodista. Desafortunadamente yo tampoco sabía que me estaba descarrilando y que aquel tren no tenía frenos.