Ciudades de papel

John Green · Capítulo 50 de 50

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Ciudades de papel

Nota del autor

 

Me enteré de la existencia de las ciudades de papel porque me topé con una en un

viaje en coche durante mi penúltimo año de universidad. Mi compañera de viaje y yo

íbamos y veníamos por el mismo tramo desolado de una carretera de Dakota del Sur

buscando una población que el mapa aseguraba que existía. Si no recuerdo mal, la

población se llamaba Holen. Al final nos metimos por un camino que llevaba a una

casa y llamamos a la puerta. A la amable mujer que nos abrió le habían hecho la

misma pregunta en otras ocasiones. Nos explicó que la población que estábamos

buscando solo existía en el mapa.

La historia de Agloe, Nueva York —tal y como se describe en este libro—, es en

su mayor parte cierta. Agloe empezó siendo una ciudad de papel creada con la

intención de proteger los derechos de autor del mapa. Pero las personas que

utilizaban aquellos viejos mapas de Esso la buscaban, de modo que alguien construyó

un supermercado y convirtió Agloe en real. El negocio de la cartografía ha cambiado

mucho desde que Otto G. Lindberg y Ernest Alpers inventaron Agloe. Pero muchos

fabricantes de mapas siguen incluyendo ciudades de papel como trampas para

proteger el copyright, como atestigua mi desconcertante experiencia en Dakota del

Sur.

El supermercado que fue Agloe ya no existe. Pero creo que si volviéramos a

poner la población en nuestros mapas, alguien acabaría reconstruyéndolo.

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John Green

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