Donde mueren las olas

Minette Walters · Capítulo 5 de 16

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Donde mueren las olas

Memorándum

Lymington. Esperaban tener más suerte el sábado, cuando llegaran los visitantes de fin de semana, pero mientras tanto investigaban a tientas.

–No me extraña -replicó Angela Sumner-, si ese hombre tenía a Hannah y había amenazado con hacerle daño si Kate no le obedecía. Kate adoraba a la pequeña. Habría hecho cualquier cosa con tal de protegerla.

Galbraith estuvo a punto de objetar que eso habría sido posible si Hannah se hubiera dejado llevar por un hombre, lo cual parecía poco probable en vista del informe psiquiátrico y de la propia afirmación de Angela Sumner de que la niña se ponía hecha un basilisco cada vez que su propio padre intentaba cogerla en brazos, pero se lo pensó mejor. El razonamiento era lógico, aunque variara el método. Era evidente que a Hannah la habían sedado.

Memorándum

Para: Comisario Carpenter De: Inspector Galbraith Fecha: 12/8/97

-21:15 Re: Kate y William Sumner

Pensé que le interesarían el informe y las declaraciones que le adjunto.

Los datos más reveladores parecen los siguientes: 1. Kate tenía pocos amigos, y los que tenía eran de su propio entorno.

2. Al parecer le interesaban muy poco los amigos y los pasatiempos de su marido.

3. Hay varias descripciones poco halagüeñas de Kate: manipuladora, astuta, falsa, maliciosa.

4. William tiene problemas de dinero.

5. La «casa de ensueño» fue sin duda idea de Kate, pero la opinión generalizada es que William cometió un error al comprarla.

6. Por último, ¿dónde demonios estaba la atracción? ¿Se casó William con ella porque estaba embarazada?

Da que pensar, ¿no le parece?

John.

Testimonio de James Purdy, director

ejecutivo de Pharmatec UK

Conozco a William Sumner desde que entró a trabajar en la empresa, hace quince años, cuando él tenía veinticinco años. Lo recluté yo mismo de