Jernigan

David Gates · Capítulo 10 de 45

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Jernigan

Capítulo 6

 

Aunque el domingo por la tarde había acabado harto, el lunes por la mañana la llamé desde el trabajo. En parte porque era una llamada necesaria para no parecer cruel, y en parte porque quería volver a estar con ella esa noche. Y bueno, en parte porque así pospondría durante algunos minutos mis llamadas a los potenciales clientes para ese espacio de oficinas de mierda que acababa de añadir a mi cartera, uno que quedaba a tomar por saco, por la Treinta y tantos Oeste, justo al lado de un antiguo edificio de habitaciones amuebladas. Lo de que acababa de añadirlo era un decir. En realidad, era lo último que había añadido.

Nadie contestó el teléfono; pensar que ella tenía vida propia me dolió como a un niño de tres años.

Danny no estaba en casa cuando llegué del trabajo. Llamé a casa de los Peretsky, se puso Clarissa. Sí, Danny estaba ahí, pero su madre no llegaría hasta las ocho. ¿Quería hablar con Danny? ¿Quería que su madre me llamara cuando llegara? No, no, nada importante.

Volví a llamar a las nueve y media. Todavía no había llegado. Dile…, dile que trataré de ponerme en contacto con ella esta semana, más adelante. Dile que no es nada importante. Ya la localizaré.

Al día siguiente fui al trabajo y volví a casa. Mientras abría la puerta oí que el teléfono sonaba; el muy hijoputa paró de sonar cuando lo alcancé. Danny no estaba en casa, por supuesto. El teléfono volvió a sonar al cabo de diez minutos. Ella.

—Clarissa está en las nubes. Me ha dicho esta tarde que llamaste. Podría haberla matado. Bueno —suspiro profundo—, ¿qué tal?