
La fe
Un sacerdote joven y fervoroso canta su primera misa en Peñascosa, donde nació, y se propone ganar para Dios al incrédulo más notorio, don Álvaro, el mayorazgo de Montesinos. Le sale al revés. Los libros que le presta le abren una duda que resiste las mortificaciones y la hoguera en que acaba quemándolos. El padre Gil sigue confesando y predicando mientras por dentro se le cae todo y la villa murmura. Obdulia, una penitenta suya, vive la devoción como un enamoramiento que él tarda en ver; una escena equívoca en una posada y una acusación le cuestan la fama y la libertad. La tesis se ve venir, y el título la anuncia: la paz no vuelve por la razón, sino por la fe. El remate, con un médico y un criminalista midiéndole el cráneo al preso, es de una ironía que aún muerde.






