
La sirena negra
Gaspar de Montenegro es rico, refinado y está de vuelta de todo: lleva años escuchando lo que él llama la sirena negra, esa voz de la muerte que le atrae más que ninguna mujer. En la consulta de un médico conoce a Rita Quiñones, tuberculosa, y a su hijo pequeño; cuando ella muere, se queda con el niño casi por capricho. La decisión le cuesta la convivencia con su hermana Camila, viuda, que no sabe cómo explicar el niño a sus amistades y deja de pisarle la casa. Lo que Gaspar no esperaba era encariñarse de verdad.
Pardo Bazán la publicó en 1908 y la narra el propio Gaspar, con una prosa nerviosa que va de Madrid a la costa gallega. Novela corta y sombría, con el naturalismo ya teñido de simbolismo y de inquietud religiosa. El final es brutal.






