
Un viaje de novios
Lucía González tiene dieciocho años y sale de León recién casada con Aurelio Miranda, un cuarentón de buena planta, con el patrimonio gastado y mucha afición al buen vivir. En una parada del trayecto él se apea, un salto en falso a la vía le disloca el pie derecho y el tren arranca sin él: Lucía sigue sola, compartiendo departamento con un desconocido callado y sombrío, Ignacio Artegui. A partir de ahí el viaje de bodas se convierte en otra cosa, entre Bayona, el balneario de Vichy y París, con una joven enferma que se va apagando, un marido que vuelve a sus viejas costumbres y una atracción que ella nunca consiente. Pardo Bazán le puso en 1881 un prólogo donde discute a Zola y defiende el realismo español. Novela irónica, minuciosa y de final amargo.






