
Una cristiana
Salustio Meléndez, veintidós años y estudiante de Caminos, cuenta en primera persona una historia que le quema por dentro. Su tío Felipe, rico, avaro y cacique de provincias, se casa con Carmiña Aldao, que acepta por no seguir presenciando los amoríos de su padre. Salustio asiste a la boda en Galicia detestando al tío, y sólo al final, cuando aquél se lo lleva a su casa de Madrid por ahorrarse la pensión, acaba viviendo bajo el mismo techo que ella. De principio a fin se pregunta qué es esa entereza: santidad verdadera, rutina devota o pura terquedad. Le corroe además el rumor de que su propia rama materna, la misma del tío, viene de judíos conversos, y se sorprende razonando contra un desprecio que no logra quitarse de encima. Aquí no hay desenlace: la continuación se titula La prueba.






