La teoría del amor
Agradecimientos
¿Escribir es difícil o simplemente se me da mal a mí? En este trabajo, les hablaré de…
Para ser sincera, todo esto de publicar libros no me está resultando nada fácil, y sigo dependiendo de varios trillones de personas para que me ayuden a darle forma a mis obras. La teoría del amor ha sido, al mismo tiempo, un libro que tenía muchas ganas de escribir y un libro que me ha costado mucho escribir (¡a ver cómo se coge eso!). Le debo mucho a mi editora, Sarah Blumenstock (gracias por permitirme mantener ese salto en aquel capítulo; por cierto, todavía estoy enfadada porque no me dijiste nada sobre el recuadro ese), y a mi agente, Thao Le (¡gracias por ser la única que se ríe de mis chistes!), que me apoyan constantemente en todos mis empeños por ser escritora y son la razón por la que me lo paso tan bien escribiendo. Me siento realmente honrada de poder trabajar tan de cerca con dos personas que me caen tan bien. También quiero transmitirle todo mi agradecimiento a Liz Sellers por su valiosa aportación. A mis queridas Jen, Lucy, Margaret y Kelly, que tuvieron que tragarse versiones mediocres de este manuscrito: esto es lo que os pasa por ser amigas mías, de nada (lo siento mucho, os quiero).
Gracias a mis lectores beta (anónimos) por la labor tan difícil e importante que llevan a cabo. Además, tengo la increíble suerte de contar con las mejores artistas (Lilith, que siempre crea las portadas de mis sueños,
y Rita Frangie y Vikki Chu), editoras de producción (Lindsey Tulloch) y correctoras (Janice Lee) para mis libros. Y, por supuesto, al mejor equipo de marketing y publicidad. A Bridget O’Toole, Him-Salina I, Kristin Cipolla y Tara O’Connor: hola. Perdón por ir demasiado a mi bola a veces, y perdón por llorar tanto durante las reuniones por Zoom. Quiero deciros que aprecio de corazón que estéis aquí y todo lo que hacéis por mí. Es posible que no os merezca, pero por favor no me dejéis. También mando unos agradecimientos especiales a mi abueditora, Cindy, y a mi abupublicista, Erin.
También quiero dar las gracias a todos los editores extranjeros que han adquirido y publicado mis libros en otros países. Es un tremendo honor que La hipótesis del amor haya llegado a tantas lectoras, ¡y os lo debo todo a vosotros! En particular, todo mi cariño a mi equipo de Sextante/Arqueiro (y a Frini y Nana) por acogerme en Brasil y brindarme la experiencia de mi vida, y a mi equipo de Aufbau (especialmente a Stefanie y Sara) por llevarme a tantas cafeterías de gatos y hoteles Motel Ones durante mi inolvidable visita a Alemania.
Cuando la gente me pide consejos para escribir, lo que siempre digo es que lo más importante es tener una buena red de apoyo, y la mía es fantástica. Le debo mucho a mis gremlins, a las demás autoras que han publicado bajo el sello Berkley y a todos los amigos que me han apoyado tanto en los dos últimos años. En particular, gracias a Lo, Christina, Adriana y Elena por su constante amistad, asesoramiento y orientación. (Y venga, vale, gracias también a mi marido por hacer cenas tan ricas).
Por último, pero no por ello menos importante: toda mi gratitud a cualquiera que haya leído algo de lo que he escrito, sea lo que sea. El tiempo es un recurso finito y valioso, y constantemente me embarga la emoción de pensar que la gente decide gastarlo en mis palabras. Así que gracias, gracias, gracias.
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