Los elegidos
Antes de que el mundo pueda ser libre, será...
Saco el cuaderno y el bolígrafo y empezamos a descifrar el código juntos. Tardamos una eternidad porque la pared es enorme y la Profecía, más larga de lo que esperaba. Al final tenemos todas las letras y nos sentamos con la espalda apoyada en la pared de plata, exhaustos físicamente pero a tope mentalmente.
Paso las páginas del cuaderno hasta el principio y se lo ofrezco a Ethan.
–Hazlo tú. Lee la Profecía.
Me mira extrañado.
–¿Por qué yo?
–No lo sé, supongo que todo este asunto de la Profecía me da un poco de miedo, y como tú ya has oído estas palabras antes, no te llevarás ningún susto.
–No recuerdo demasiado de cuando tenía cinco años, Isabel. Pero no importa, trae.
Toma el cuaderno y empieza a leer. Yo cierro los ojos y me dejo llevar por las palabras.
Antes de que el mundo pueda ser
libre, será testigo del asesinato de
la inocencia en los bosques que hay
sobre la antigua ciudad de Ver demar,
donde se revelarán nueve identidades.
Un rey llegará a gobernar, pero no
antes de que un líder de corazón puro se
des pierte y un guerrero sin edad con
alma antigua lo guíe con gracia y
providencia.
Mas cuidado, los nueve verán llegar y
partir a un trai dor, lo que dará pie
a una guerra larga y atroz, y los
Elegidos se unirán con fuerza aunque
la desconfianza causará discordia.
Un bufón los protegerá, un escéptico
abrigará dudas y un joven y valiente
guerrero perderá su corazón y morirá.
Sin embargo, nadie resultará victorioso
hasta que un guerrero perdido regrese y
el intrépido retorne de un viaje guiado
por la luz y la fuerza.
Pero atención, dos últimos guerreros
provocarán dolor así como
satisfacción. De la desconfianza uno
saldrá bien librado; el otro, imbuido
de maldad. El uno resultará vencedor,
y el otro vencido al encontrar la
muerte.
Permanecemos en silencio durante un rato e intento asimilar esas palabras, encontrarles algún sentido. Recuerdo que Ethan ya ha oído ese texto dos veces, así que quizá él lo entienda mejor.
–¿Qué significa? – le pregunto.
Me mira fríamente y se encoge un poco de hombros.
–Bueno, supongo que el guerrero sin edad con alma antigua es…
–Eso ya lo sé: Arkarian.
Se queda en silencio, lo que me hace sospechar que sabe más de la Profecía de lo que quiere confesarme.
–¿A ti también te describe la Profecía? – Él abre la boca pero no dice nada-. Ethan, dime lo que sepas. Ahora también estoy metida en esto. Tengo que saberlo. ¿No me has traído hoy aquí por eso?
–Vale. Creo que te menciona a ti.
–¿Qué?
–Sí, mira… -Señala una línea que está en la mitad de la segunda página-. Creo que eres el «intrépido».
No puedo evitar reírme al oírlo y leo el resto de la línea. «Un viaje guiado por la luz y la fuerza.» No lo comprendo y miro a Ethan. De pronto le tiembla la pierna derecha.
–¿Y tú qué? – le pregunto-. Apareces en la Profecía, ¿no? – Él aparta la mirada. No piensa decírmelo, pero lo sabe, y el hecho de saberlo hace que se sienta incómodo y nervioso, incluso quizá un poco asustado-. ¿Qué línea