
Amparo (Memorias de un loco)
Las tres de la mañana en un Madrid cubierto de nieve. Por la calle va Luis, un señorito de veinticuatro años que se aburre de vivir, y esa noche se cruza con Amparo, una trapera de catorce. Decide sacarla de la calle: hace que la adopte el padre Ambrosio, la mete en un colegio de señoritas y se marcha. Vuelve seis años después, la niña es ya una mujer y él descubre que no quiere ser su padre adoptivo. Lo que viene luego (un duelo, una muerte, otra muerte) lo escribe desde una celda del hospital de locos de Zaragoza, tísico y con la razón recién recuperada, dudando de si Amparo existió alguna vez. Fernández y González, rey del folletín español, pone el Epílogo al principio y termina pidiendo disculpas: al manuscrito le faltan hojas, las quemó el propio loco.



