
Napoleón en Chamartín
Madrid, diciembre de 1808. Napoleón baja a rematar lo que sus generales no supieron: tras Somosierra planta el ejército ante la capital, que resiste dos días y capitula. Desde el palacio de Chamartín firma los decretos que reordenan el país y devuelve el trono a su hermano José. Gabriel de Araceli lo cuenta desde abajo, con un asunto propio entre manos: Inés ha resultado ser hija de la condesa Amaranta y está prometida a don Diego de Rumblar, señorito al que se le van las noches entre logias de pega y tabernas. Galdós le regala a Gabriel una escena impagable: entra en el palacio del Pardo haciéndose pasar por el duque de Arión, con el emperador dentro, de sobremesa con su hermano. El libro se cierra con Gabriel en una cuerda de presos camino de Francia, forzado a culatazos a vitorear el coche imperial.






