México mutilado
Agradecimientos y desprecios
Debo dejar aquí una constancia explícita de mi más genuino agradecimiento a los investigadores mexicanos y extranjeros dedicados a estudiar profusamente el pasado de México sin otro compromiso que la ansiosa búsqueda de la verdad. Gracias por sus invaluables aportaciones, por sus afanosos empeños y, en algunos casos, por su desinteresada amistad.
No podría dejar de mencionar, en particular, a Angela Moyano, quien en todo momento estuvo atenta al desarrollo de la presente novela y en muchas ocasiones me mostró diferentes derroteros insospechados por mí y que fueron definitivos para la feliz conclusión de mis trabajos. Suyos fueron diversos puntos de vista ciertamente aleccionadores. Mías son absolutamente todas y cada una de las conclusiones.
De la misma manera, no debo dejar pasar la oportunidad de externar mi más genuino desprecio a los mercenarios de la historia de México por haber enajenado, a cambio de unos billetes o de un puesto público, sus conocimientos, su imaginación, su tiempo y su talento a la causa despreciable de la historia oficial, que tanto ha confundido a generaciones y más generaciones de mexicanos. Gracias a ellos nos hemos tropezado, en buena parte, una y mil veces, con la misma piedra.
Vaya también mi más fundada condena a los políticos que financiaron con recursos públicos la redacción y publicación de obras de consumo y formación popular que impidieron la revelación de realidades históricas con las que se hubiera podido construir, sin duda, un mejor destino para México.