México mutilado

Francisco Martín Moreno · Apéndice

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México mutilado

Notas

[1] En la página 506 del primer tomo de El país de un solo hombre, González Pedrero narra con detalle cómo fue la expedición y a qué se debió el triunfo de Santa Anna. Entre otras calamidades, los españoles fueron derrotados por las enfermedades

tropicales y el agua sucia. <<

[2] Véase la página 169 de El dictador resplandeciente, de Muñoz. Ahí consta el texto

con el que se condecoró a Santa Anna por una batalla de la Guerra de los Pasteles. <<

[3] Véase Costeloe, The Central Republic in México, 1835-1846. A partir de la página 234 se explican las razones por las que Santa Anna prefirió no tomar el poder y

dedicarse a gozar los aromas y la vida en su finca veracruzana. <<

[4] Op. cit., p. 242. Cuenta y detalle del ingreso de 12 millones contra los 22

presupuestados para la guerra sólo para ese año. <<

[5] En The Diplomacy of Annexation, Pletcher cuenta cómo el líder francés Sentmanat

fue decapitado y su cabeza frita en aceite para escarmiento de otros filibusteros. <<

[6] Costeloe, op. cit., registra en la página 245 la sentencia, tan recurrente en la

primera mitad del siglo XIX. <<

[7] Op. cit, p. 48. <<

[8] Op. cit., pp. 213 y 242. Efectivamente, Santa Anna contrae nupcias con Dolores Tosta, de 15 años de edad, cuando él tenía 50. El matrimonio se llevó a cabo a seis semanas de haber fallecido su esposa Inés. Con esta última estuvo casado durante 19

años. <<

[9] Véase el texto de la participación de la boda en Muñoz, op. cit., p. 192. <<

[10] En el tomo II de El país de un solo hombre, González Pedrero registra algunos

epítetos con los que había sido distinguido Santa Anna en su vida. <<

[11] Véase Pletcher, op. cit., p. 149. <<

[12] México firmó con Estados Unidos un tratado de reclamaciones absolutamente indigno e improcedente, suscrito con arreglo a los chantajes y a las amenazas. Este documento se suscribió para tratar de dirimir supuestas diferencias originadas en daños sufridos por norteamericanos en México. Las justificaciones para poder formar parte de las listas y tener derecho al cobro de algún dinero fueron no sólo pueriles,

sino absurdas y risibles. <<

[13] La revolución de las tres horas se llevó a cabo de las 12 de la mañana a las 3 de la tarde de 6 de diciembre, sin que se disparara un solo tiro. El presidente Herrera se hizo cargo del poder ejecutivo adelantándose a los planes de Paredes y Arrillaga,

quien resultó ser el golpista madrugado. Véase Costeloe, op. cit., p. 256. <<

[14] Véase Price, Los orígenes de la guerra con México. <<

[15] El brazo de la estatua de Santa Anna apuntaba en dirección a Tejas, que deseaba recuperar. El pueblo, malicioso, decía que más bien apuntaba hacia la Casa de Moneda, para saquearla como siempre a la primera oportunidad. Véase Pletcher, op.

cit., p. 150. <<

[16] Véase Michener, El águila y el cuervo. <<

[17] Véase Pletcher, op, cit., p. 261. <<

[18] Santa Anna, invariablemente bravucón, amenazó como si tuviera efectivamente los 12,000 hombres, cuando en el fondo se sentía perdido ante la deserción de su

ejército. Véase Costeloe, op. cit., 257'. <<

[19] Tanto Pletcher, op. cit. 174, como Michener, en El águila y el cuervo, p. 178, citan que unos indígenas apresaron a Santa Anna en las inmediaciones de Xico y

quisieron cocinarlo como si fuera un tamal. <<

[20] Santa Anna tenía depositados en esa compañía bancaria inglesa una parte de sus ahorros, de los que echaría mano tan pronto se encontrara en el exilio o cayera en la

desgracia política. Véase Costeloe, op. cit., p. 260. <<

[21] Al ejecutar el presidente Herrera la reforma del ejército desmantelaba el apoyo vital de Santa Anna y finalmente le abriría paso a las instituciones. Véase Dublán y Lozano, Legislación mexicana, además de El Siglo XIX del 11 de julio de 1845, así

como su discurso al Congreso el 15 de diciembre de 1844. <<

[22] Véase Pletcher, op. cit., p. 236. <<

[23] Véase Price, Los orígenes de la guerra con México, p. 24. <<

[24] Op. cit., p. 34. <<

[25] Véase Velasco Márquez, La guerra del 47 y la opinión pública, p. 27. <<

[26] Op. cit., p. 29. Dicha era la posición política de la prensa en México. <<

[27] Véase Caruso, The Mexican Spy Company, p. 23. <<

[28] La Casa Blanca insistía en utilizar a Tejas para provocar un conflicto en México que se tradujera en una guerra en la que pudiera intervenir Estados Unidos. Véase

Stenberg, The Failure of Polk’s Mexican War Intrigue of l845. <<

[29] Tanto Pletcher como Caruso recogen la escena en la que el presidente de Tejas se queja de ser utilizado como un pretexto para armar una guerra en contra de México.

Op. cit, pp. 197 y 30 respectivamente. <<

[30] Véase Bosh García, Materiales para la historia diplomática de México. <<

[31] Véase Caruso, op. cit., p. 33. <<

[32] El presidente Polk empezó el desplazamiento militar al menos un año antes de que estallara la guerra. Sus planes eran más que claros. Véase García Rubio, La

entrada de los tropas estadounidenses a la Ciudad de México, p. 15. <<

[33] En esa ocasión se llevaría a cabo la primera entrevista entre Atocha y Polk en la

Casa Blanca. Véase Caruso, op. cit., p. 62. <<

[34] Esa era en la realidad la dirección de Atocha en la ciudad de Nueva Orleans.

Véase Caruso, op. cit., p. 62. <<

[35] Véase Muñoz, op. cit., p. 196. <<

[36] Véase Villalpando, Las balas del invasor, p. 14. Era muy común en la prensa norteamericana leer este tipo de expresiones en relación con México. La sensación de

suficiencia y superioridad resultaba inadmisible e irritante. <<

[37] Véase la opinión de la iglesia mexicana en relación a Estados Unidos, así como sus preocupaciones materiales por el estallido de la guerra, en Velasco Márquez, op.

cit., p. 78. <<

[38] Véase Pletcher, op. cit., p. 260. <<

[39] México dejó de pagar las amortizaciones relativas al tratado de reclamaciones tres años atrás, por falta de recursos. Tenía otras prioridades que atender. Véase Caruso,

op. cit. p. 60 y Pletcher, op. cit., p. 289. <<

[40] Véase la oferta de Polk en Pletcher, op. cit., p. 289. <<

[41] Véase Riva Palacio, México a través de los siglos, t. IV, pp. 553-554. <<

[42] Véase Rosas y Villalpando, Los presidentes de México, p. 53, en donde consta la

realidad del pensamiento de Paredes Arrillaga. <<

[43] Santa Anna hizo saber a Polk por medio de Atocha sobre su oferta de los territorios ubicados del Río Colorado hasta la Bahía de San Francisco a cambio de

treinta millones de dólares. Para más detalles véase Caruso, op. cit. <<

[44] El mismo Santa Anna le solicitó al presidente Polk, a través de Atocha, según se dice en el propio diario de Polk, que le permitiera llegar a México vía Veracruz

rompiendo el sitio naval con el que se estrangulaba ese puerto. <<

[45] Sobarzo, op. cit., p. 197, sostiene que efectivamente Atocha le pidió a Polk, en nombre de Santa Anna, que tomara medidas más enérgicas en contra de México o

nunca alcanzaría sus propósitos. <<

[46] Véase Noriega Cantú, Las ideas políticas en las declaraciones de derechos de las

Constituciones Políticas de México 1814-1917. <<

[47] Don Enrique, primo de la reina Isabel II de España (quien contaba con tan sólo 15 años de edad), fue el candidato a soberano de México, a pesar de tener solamente 22 años. Las solicitudes para que ocupara el trono mexicano fueron múltiples y variadas por parte del presidente Paredes Arrillaga. Véase Delgado, España y México en el

siglo XIX, vol. II, pp. 138-139. <<

[48] El pueblo, ya desde entonces, pedía la presencia de un hombre enérgico que lo supiera poner en orden. No es nada nueva en la historia política de México esta notable tentación por el autoritarismo que viene de los tlatoanis, de los virreyes y de los caudillos. Villalpando y Rosas fundan la historia de la búsqueda de un hombre

enérgico en Los presidentes de México, op. cit., p. 53. <<

[49] Citado por Agustín Cue Cánovas, Historia Social y Económica de México, 1521-

1854, p. 339. <<

[50] Véase Reginald Horseman, The Origins of American Racial Anglo-Saxonism. <<

[51] Reginald Horsman, Rise and Manifest Destiny. The Origins of American Racial

Anglo-Saxonism. <<

[52] Polk registra en su diario esta nueva visita de Alejandro Atocha a la Casa Blanca.

Véase, además del diario de Polk, a Caruso, op. cit., p. 63. <<

[53] El diplomático inglés fue asaltado en realidad principalmente por poblanos en el

camino a la ciudad de México. Véase Smith, The Annexation of Texas. <<

[54] Embajador inglés en México. <<

[55] Santa Anna será presidente por novena ocasión según Villalpando, op. cit., p. 73.

<<

[56] Valentín Gómez Farías derogó el diezmo en 1833, y a pesar de las amenazas de excomulgar a quien se beneficiara de la exención, en muy pocas ocasiones el clero volvió a recaudar este vergonzoso tributo. Véase Luis Mora, Disertación sobre la

naturaleza y aplicación… y Costeloe, Church Wealth in México, p. 10. <<

[57] Véase Costeloe, op. cit., pp. 46-47 para comprobar los donativos de los fieles para que les cantaran hasta cien años después de su muerte y garantizar así su ingreso en el

Paraíso. <<

[58] Los Juzgados de Testamentos y Capellanías y Obras Pías eran las organizaciones financieras más importantes del sistema bancario clerical. No se puede entender el poder del clero durante el virreinato sin estudiar a fondo este tipo de juzgados. Véase

Costeloe, op. cit, p. 28. <<

[59] Al final del siglo XVIII era una gran organización comercial que manejaba decenas de millones de pesos. La agricultura, la industria y el comercio dependían totalmente de los fondos piadosos. Las regiones dependían de la salud y suerte de los juzgados. Los juzgados le prestaban a mexicanos industriosos y a presidentes. El juez le reportaba al arzobispo. El juzgado tenía el monopolio de la contratación del capital de inversión. Sólo podían prestar los jueces si recibían después legados y regalos a la iglesia a cambio del crédito. Si el crédito no se pagaba, el clero se quedaba con todo y casi nunca lo vendía y a veces ni lo explotaba. Daño social severo. Hacendados y comerciantes recurrían al juzgado por préstamos, a falta de bancos. Imposible la existencia de instituciones financieras paralelas y competidoras. Hasta 1830 se crea el banco de Avío. Poco tiempo después quebró y desapareció. Imposible competir con los «juzgados», las únicas entidades con la capacidad de prestar dinero para fines de inversión. A partir de la independencia empezó su declive; en 1861, afortunadamente,

Juárez acabó con ellos. Véase Costeloe, op. cit., pp. 28-45. <<

[60] En su libro La historia de la iglesia en México, Cuevas explica cómo Lucas Alamán llegó a sostener que la iglesia católica mexicana era propietaria del 50% de los inmuebles del país. Véase también Costeloe, op. cit., p. 86. En Archivo General de la Nación, Justicia Eclesiástica, vol. 23, f. 85, se encuentran el número y el valor de los bienes de las capellanías en Puebla, Guadalajara, Valladolid, Monterrey,

Oaxaca y Yucatán. <<

[61] Véase catálogo de la colección Lafragua, 1821-1853; también las Semblanzas de los Representantes que compusieron el Congreso Constituyente en 1836, México

1837. <<

[62] Esa fue la ruta y el hotel que escogió Atocha rumbo a Washington. Véase Caruso,

op. cit., p. 63. <<

[63] Polk efectivamente cuenta las visitas de Atocha y otros hechos. Una copia de su

diario la publicó Luis Cabrera en México a través de Librería Robredo en 1948. <<

[64] La entrevista no fue suficiente. En la vida real se volvieron a reunir tres días

después en el mismo lugar. Véase Caruso, op. cit., p. 63. <<

[65] Véase el diario del presidente Polk. <<

[66] Véase Moyano, op. cit., p. 90-91. <<

[67] Anson, Memoranda and Official Correspondence Relating to the Republic of

Texas. <<

[68] Ampudia a Taylor, abril 12, 1846, en Eisenhower, So Far from God, p. 64. <<

[69] Véase Diario de Polk. Véase Glenn W. Price Los orígenes…, p. 258. <<

[70] Hitchcock, Fifty Years in Camp and Field, p. 213. <<

[71] Lockhart Rives, The United States and México, II. <<

[72] Taylor to Adjuntant General, april 26, tomado de Pletcher, op. cit., p. 377. <<

[73] Véase Costeloe, op. cit, p. 294. <<

[74] Mientras más legados y donaciones se entregaban a la iglesia más era el perdón accesible y mucho más nos convertíamos en un país de cínicos a través de la venta de indulgencias. Para más detalles del costo para permitir el ingreso de una hija en un

convento, véase Costeloe, op. cit., p. 26. <<

[75] Richardson (ed.), A Compilation of the Messages and Papers of the Presidents,

1789-1908, IV-442. Véase también Price, op. cit., p. 259. <<

[76] Price, op. cit., p. 259. <<

[77] Véase Caruso, op. cit., pp. 83-85 y Rives, op. cit, 2: 195. <<

[78] Véase Pletcher, op. cit, p. 387. <<

[79] Correspondence of John C. Calhoun. <<

[80] Reeves, Jesse S., American Diplomacy Under Tyler and Polk. Véase Caruso, op.

cit., p. 67. <<

[81] Efectivamente Fremont salió con sesenta hombres muy bien armados a la conquista de California. A su juicio y al del presidente Polk, eran suficientes soldados

para conquistar ese territorio mexicano. Véase Caruso, op. cit., p. 124. <<

[82] Villalpando, op. cit., p. 92. <<

[83] Véase Price, op. cit., p. 259. <<

[84] Washington Union, 29 de mayo 29 de 1846, citado por Washington National

Inteligencer, 30 de mayo, p. 3. <<

[85] Citado por Pletcher, op. cit., p. 456. <<

[86] Sellers, James K. Polk, Continentalist 1843-1846. <<

[87] Para ver las cartas entre Fermín Gómez Farías y Santa Anna, véanse los

documentos de Gómez Farías, 1412, 1417-1419 y Costeloe, op. cit., p. 295. <<

[88] Villalpando, op. cit., p. 53. <<

[89] La señora Calderón de la Barca y Salas hablaban mucho del alcoholismo de

Paredes. Véase Villalpando, op, cit., p. 53. <<

[90] Era conocido el sometimiento de doña Josefa Paredes al clero. Véase Villalpando,

op. cit., p. 53. <<

[91] Véase Velasco Márquez, op. cit. <<

[92] Ibid. p. 48. <<

[93] Ibid. p. 37. <<

[94] Moyano, op. cit., p. 93. <<

[95] Véase Morrison, Democratic Politics, pp. 29-57. <<

[96] Efectivamente Santa Anna se entrevistó con Alexander Slidell Mackenzie, enviado personal del presidente Polk, en La Habana el 8 de julio de 1846, para confirmar la personalidad de Atocha y en su caso hacerle a Santa Anna la oferta en torno a la guerra y a los territorios norteños de México a cambio de importantes

cantidades de dinero. <<

[97] Dictionary of American Biography, 1981. <<

[98] Aunque parezca increíble, Santa Anna estaba dispuesto a irse a vivir a Texas y adquirir la nacionalidad norteamericana en el caso de que se instaurara en México

una nueva monarquía, esta vez española. Véase Pletcher op. cit., p. 445. <<

[99] McCormac, James K Polk, a Political Biography, p. 439-440. Lo anterior consta en una carta enviada por Mackenzie a Buchanan, en donde recoge lo dicho por Santa

Anna. El cónsul Campbell no toma parte en la discusión. <<

[100] Resulta especialmente importante estudiar con detenimiento la nota tan extensa de Fuentes Mares en Santa Anna, el hombre, p. 189. Ahí consta en detalle el reporte

que Mackenzie le envía a Buchanan. <<

[101] Hoyt Bill, Rehearsal for Conflict, p. 108. <<

[102] El embajador Mackenzie desobedeció al presidente Polk y decidió visitar a Taylor en sus cuarteles en las márgenes del Río Bravo para informarle en detalle sus conversaciones con Santa Anna, con el objetivo de ganar tiempo antes de regresar a

Washington. Véase Pletcher. op. cit, p. 446. <<

[103] Polk pidió efectivamente los dos millones de dólares al Congreso para los gastos

de los que habló Santa Anna. Véase Jones, Santa Anna, pp. 100-101. <<

[104] Véase Jones, Santa Anna, p. 107. <<

[105] Villalpando, op. cit., pp. 73-77. <<

[106] Drumm (ed.), Down the Santa Fe Trail. The Diary of Susan Shelby Magoffin. <<

[107] Varios autores, entre ellos Pletcher, op. cit, p. 465, Villalpando, op. cit., p. 100 y Caruso, op. cit., p. 102, citan lo anterior para los escépticos que se resistan aceptar lo

acontecido. <<

[108] Singletary, The Mexican War, p. 133. <<

[109] Op. cit., p. 134. <<

[110] Según Sobarzo, op. cit., p. 196, sólo 7 de los 19 estados que integraban la

Federación contribuyeron con hombres y recursos a la lucha contra el invasor. <<

[111] «Sistema de Guerrillas», véase El Republicano, 21 de noviembre de 1846, p. 3.

<<

[112] St. Louis Republican, n. d. citado en Washington National Inteligencer, octubre 6

de 1846, p. 3. <<

[113] M.S. Beach, «A Secret Mission to México. Origin of the Treaty of Guadalupe Hidalgo», en Scribner’s Monthly Magazine, 17, diciembre de 1878, pp. 299-300, y

18, mayo de 1879, pp. 136-137. <<

[114] González Pedrero, op. cit., t. II, p. 531. <<

[115] Jones, op. cit., pp. 65-66. <<

[116] González Pedrero, op. cit., p. 533. <<

[117] Citado por Eisenhower, op. cit., p. 13. <<

[118] Estamos frente a una de las bravuconadas clásicas de Santa Anna que recoge

Villalpando, op. cit., p. 52. <<

[119] Prescott Webb (ed.), The Handbook of Texas, 1: 704-705. <<

[120] Citado por Valadés, México, Santa Anna y la guerra de Texas, p. 160. <<

[121] Véase González Pedrero, op. cit., vol. II, p. 537. <<

[122] Biografía de Sam Houston escrita por Marquis James. Edición de 1990 basada

en la original de 1929. <<

[123] Véase Muñoz, op. cit., p. 132. <<

[124] Citado por Michener, op. cit., p. 23. <<

[125] Citado por Ángela Moyano, op. cit., p. 71. <<

[126] Véase Villalpando, op. cit., p. 53. <<

[127] El Mosquito Mexicano, 22 de marzo de 1836; La Lima de Vulcano, 22 y 24 de

marzo de 1836. <<

[128] Artículo publicado en El Censor (Veracruz), 15 de abril de 1836; artículo de El

Cometa (Mérida) reimpreso en La Lima de Vulcano, p. 30, 1836. <<

[129] Michener, op. cit. p. 132. <<

[130] Para más detalles sobre Emily Morgan y otras versiones de su existencia, se sugieren revisar las siguientes direcciones electrónicas:

www.texasmonthly.com/ranch/readme/yellowrose.html.

www.lsjunction.com/walraven.htm.

www.markw.com/yelrose.htm.

www.tsha.utexas.edu/handbook/online/articles/print/WW/fwe41.html.

Esta última es el Handbook of Texas Online. Presenta una versión distinta de Emily

Morgan. Véase también González Pedrero, op. cit., vol. II, p. 635. <<

[131] Efectivamente la Batalla de San Jacinto duró 18 minutos, tiempo que le tomó al ejército de Sam Houston masacrar al ejército mexicano. Citado por Valadés, op. cit.,

p. 203 y por González Pedrero, op. cit., vol. II, p. 628. <<

[132] Ramón Martínez Caro, el secretario particular de Santa Anna, fue quien le enseñó técnicas de redacción y estilos en materia de oratoria que su discípulo supo

aprovechar excelentemente. Véase Costeloe, The Central Republic, op. cit., p. 49. <<

[133] Biografía de Sam Houston escrita por Marquis James. <<

[134] Así se presentó efectivamente Santa Anna con Sam Houston el día de su arresto por las tropas texanas, siendo presidente de la República. Para más detalles véase

González Pedrero, op. cit., vol. II, p. 632. <<

[135] Biografía de Sam Houston escrita por Marquis James. <<

[136] Biografía de Sam Houston escrita por Marquis James. <<

[137] Santa Anna fumó opio, según cuenta González Pedrero, op. cit., vol. II, p. 632.

<<

[138] Sobarzo, op. cit., p. 357, cita el ofrecimiento del presidente Guerrero para que Joel Poinsett se convirtiera en el emperador de México. Fuentes Mares localizó el documento en la sociedad histórica de Pennsylvania. Véase su libro Génesis del

expansionismo norteamericano. <<

[139] Efectivamente, en la reunión entre Santa Anna y Houston se habló repetidamente de que Houston fumaba mucho opio para mitigar el dolor de su pie herido y bebía, como siempre, cantidades enormes de alcohol. Véase la Biografía de Sam Houston

escrita por Marquis James. <<

[140] Fuentes Mares, op. cit., p. 136. <<

[141] Véase Valadés op. cit., p. 223. <<

[142] Véase Valadés, op. cit., p. 226. <<

[143] El texto de esta histórica carta enviada por Santa Anna al presidente Jackson

consta en Valadés, op. cit., p. 233-234. <<

[144] Remini, Andrew Jackson and the Course of American Democracy, 1833-1845, 3 vols. Jackson hizo este ofrecimiento tal vez pensando en la vulnerabilidad de los

Tratados de Velasco. <<

[145] Costeloe, Church Wealth, p. 125. <<

[146] Véase Beach, op. cit., pp. 136-137. <<

[147] Véase el Diario de Polk, op. cit. <<

[148] Merk, Manifest Destiny and Mision in American History, pp. 131-132 <<

[149] Tomado de Costeloe, op. cit., pp. 5 y 13. <<

[150] Véase Villalpando, op. cit., p. 109. <<

[151] Para más detalles de las conversaciones de Beach con los obispos mexicanos, véase Pletcher, op. cit., p. 493. Fue muy clara la influencia de Beach en la iglesia católica mexicana y de ésta en la rendición de varias ciudades mexicanas ante las

tropas norteamericanas. <<

[152] Véase Sobarzo, op. cit., p. 211. <<

[153] Véase Muñoz, op. cit., p. 212. <<

[154] Ibídem. <<

[155] Véase Villalpando, op. cit., p. 115. <<

[156] Véase Sobarzo, op. cit., p. 212. <<

[157] The Diary of James K. Polk, during His Presidency, 1845 to 1847, <<

[158] Smith, The War With México. <<

[159] Véase Sobarzo, op. cit., pp. 202-203. <<

[160] Véase Villalpando, op. cit., p. 121. <<

[161] Smith, op. cit. <<

[162] Efectivamente, los norteamericanos contrataron a Manuel Domínguez como su jefe de espías en territorio poblano y veracruzano. Véanse los honorarios cobrados

por los espías en Caruso, op. cit., pp. 151-152 y además en Hitchcock, op. cit <<

[163] Caruso, op. cit., p. 152 y Sobarzo, op. cit., p. 225, hablan de los acuerdos entre

los soldados norteamericanos y los espías mexicanos a su servicio. <<

[164] Véase Sobarzo op. cit., p. 227. <<

[165] Véase Pletcher, op. cit., pp. 509-510. <<

[166] Véase Pletcher, op. cit., p. 510. <<

[167] Everett, Susan, History of Slavery. Thomas, The Slave Trade. <<

[168] Sin embargo, se carece de evidencias de la rebeldía capitalina. Se ignora la cantidad de personas involucradas en la revuelta septembrina. En la Ciudad de México habría unos 150,000 habitantes; se habla de 4,000 mexicanos muertos o heridos a raíz de la toma de la ciudad, y de 100 a 600 norteamericanos muertos o

asesinados. Imposible saber más. <<

[169] Véase Muñoz op. cit., p. 223; Villalpando, op. cit., p. 131, y Sobarzo, op. cit., p.

239. <<

[170] Véase Sobarzo, op. cit., p. 241. <<

[171] Op, cit., p. 254. <<

[172] Véase Villalpando, op. cit., p. 144. <<

[173] Véase nota 26, p. 116, de Granados, Sueñan las piedras. <<

[174] La bandera de las barras y de las estrellas fue izada a las siete de la mañana por el capitán Benjamín S. Roberts, jefe de rifleros, aun cuando hay otras versiones. Véase García Rubio, La entrada de los tropas estadounidenses a la Ciudad de

México, p. 84, nota 37. <<

[175] Véase García Rubio, op. cit. <<

[176] Los espías poblanos tuvieron el descaro de desfilar el día de la rendición de la ciudad de México, mezclados entre los contingentes norteamericanos. Véase

Sobarzo, op. cit., p. 241, así como mi libro Las grandes traiciones de México. <<

[177] Véase Sobarzo, op. cit., p. 268. <<

[178] Véase Price, op. cit., p. 27. <<

[179] Ibid. p. 110. <<

[180] Ibid. p. 143. <<

[181] Atocha efectivamente envía una carta al presidente Polk y al secretario Buchanan pidiendo el dinero que a su juicio Santa Anna se merecía. Véase Diario de

Polk, así como Caruso, op. cit., p. 77. <<

[182] Véase Moyano, op. cit., p. 95. <<

[183] Véase Pletcher, op. cit., p. 534. <<

[184] Véase Velasco Márquez, op. cit., p. 48. <<

[185] Véase Price, op. cit. <<

[186] Véase Pletcher, op. cit., p. 540. <<

[187] Véase Price, op. cit. <<

[188] Villaseñor y Villaseñor, El brindis del desierto. <<

[189] Numerosos autores sostienen los alcances de los diferentes votos y peticiones que se hicieron durante el brindis del desierto. Para estos efectos valdría la pena leer a Villalpando, op. cit., p. 155, a García Rubio, op. cit., pp. 28 y 103, y a Pletcher, op.

cit, p. 565. <<

[190] Véase Villalpando, op. cit., p. 36. <<

[191] Véase Sobarzo, op. cit., p. 290. <<

[192] Véase Muñoz, op. cit., p. 240. <<

[193] Ibid., p. 241. <<

[194] Emory Upton, The Military Policy of the United States, pp. 216-218. Tomado de

Eisenhower, op. cit., p. 369. <<

[195] Diarios de Polk y Richardson, Papers of the Presidents, IV: 581-583. Tomado de

Pletcher, op. cit., p. 569. <<

[196] Véase Sobarzo, op. cit., p. 300. <<

[197] Lockhart Rives The United States and México, II: 651-654. Roa Barcena,

Recuerdos de la Invasión, III: 327-34. <<

[198] Discurso de Abraham Lincoln ante la Cámara, 12 de enero de 1848. Roy P.

Basler (ed.), The Colleted Works of Abraham Lincoln, I: 431-442. <<