Noroeste

Héctor Oliva Camps · Capítulo 1 de 31

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Noroeste

Aviso a navegantes

 

Si se aventura en las páginas que siguen, puede ocurrirle como a los navegantes del Noroeste, que en algunos pasajes de la travesía no encuentre el rumbo adecuado. No desespere. No se deje vencer por la indolencia ni por la ansiedad. La paciencia y la paz de espíritu, tanto en la mar como en tierra firme, son buenas consejeras y suelen recompensar a quien las toma de compañeras. Si en algún momento le bailan las historias, los documentos y las épocas, si los personajes le engañan y desaparecen… repito, no desespere. También la tierra y el mar engañaron una y otra vez a los mejores marinos en la búsqueda del Paso del Noroeste, y al cabo de los tiempos, este acabó revelando su enigma.

Aquí pongo sobre la mesa todos estos documentos para aclarar qué es lo que en verdad sucedió con los marinos del Noroeste, con el dibujante Nicolás de Vallescá y con la Magallana. Espero que sirvan al esclarecimiento de los hechos. Aunque reconozco que pueda haber cierto desorden, el lector encontrará aquí no una sola historia, sino tres: las crónicas de Nicolás de Vallescá, los documentos del Caso Magallana y un pequeño libro que humildemente escribí sobre los Personajes del Noroeste. De hecho, el orden de los factores no altera (demasiado) el producto, de tal modo que pueden leerse en el orden como yo los dispuse o bien las tres historias por separado.

El nexo de unión de todos estos documentos es el Noroeste. Los personajes son solo testigos de la inmensidad de ese extremo del mundo. Son personajes reales. Aunque es cierto que en el Noroeste, y en general en la mar, siempre abundó la fantasía. Por eso, si existieron de veras o si son fruto de la imaginación popular, de mi ilusión o quizá, no se sorprenda, de la suya propia, poco importa, porque, al fin y al cabo, tan reales son los objetos cotidianos como aquello que imagina nuestra mente, y tan verdad son los hechos como los sueños, las fantasías y los anhelos. ¿O acaso son menos verdad los besos que, deseándolos, nunca dimos?

LIBERTO LEÓN