Objetivo: El Titanic
Capítulo 40. Febrero de 1936
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Febrero de 1936
J aumet está intrigado. Tomeu le ha contado que vieron la Luna mucho más grande de lo habitual y en cuanto tiene un momento se lo pregunta a su mentor.
—Don Segundo, yo pensaba que la Luna siempre se veía igual de grande, no obstante, el señor Tomeu me ha dicho que una vez vio la Luna más grande que nunca. ¿Eso puede ser o fue producto de su imaginación?
—Sí, puede ser. No siempre la luna llena se ve igual de grande y eso depende de su proximidad a la Tierra.
—¿La Luna no siempre está a la misma distancia de la Tierra?
—Como tú bien sabes, las órbitas de nuestro planeta son elípticas y, por tanto, la distancia entre la Luna y la Tierra varía según el punto de la órbita en que se encuentre nuestro satélite. Cuando la Luna está a menor distancia de la Tierra, se dice que está en el «perigeo» y cuando está más alejada, en el «apogeo». Normalmente, a ojo humano es casi imperceptible el diferente tamaño de nuestro satélite en uno u otro periodo. Sin embargo, hay ocasiones en que se hace más evidente pudiendo ser percibido. Como bien te ha dicho Tomeu, la Luna es la causante de las mareas, y esto lo saben muy bien todos los hombres de la mar.
—Y ¿cómo es eso?
—Pues verás, la gravedad del Sol, pero sobre todo la de la Luna, atrae hacia sí el agua de los océanos provocando las mareas. Cuando hay luna nueva o llena, y la Luna, la Tierra y el Sol se alinean es mayor la fuerza de atracción, produciéndose las mareas vivas. Esto es importante para la navegación y, como te he dicho, todos los hombres de la mar lo saben.
—Y ¿por qué es importante?
—Porque en las mareas vivas la variación del nivel del agua del mar puede ser muy grande. Pero lo más importante es que las mareas producen corrientes que llegan a influir en la dirección y en la velocidad de los barcos —don Segundo calla un momento y de repente exclama—: ¡No he subido nunca a la caseta del Pare Pere!
—Mi madre le tiene mucha devoción. Dice que ha hecho muchos milagros. ¿Usted cree que lo de la chumbera fue un milagro?
—Yo no soy creyente, no obstante, pienso que a veces sucede cosas que no tienen una explicación evidente, por lo que cada uno es libre de pensar lo que quiera y creer en lo que quiera.
—Mi madre sube cuando alguno de nosotros tiene una dificultad a pedir su ayuda. Ahora ya ha subido a suplicarle que me ilumine para que pueda conseguir mi sueño de ser escritor.
Esta noche Jaumet, recordando lo último hablado con su maestro, le pide al Pare Pere que le ayude a saber plasmar todo lo que le está contando el señor Tomeu.
Y de repente, no sabe por qué, piensa en que sería interesante pedirle a la señora Tona que le cuente alguna anécdota de su vida.
¿Qué sentía y cómo era su vida teniendo a su marido tan lejos?
Decide que el próximo día que vaya a su casa se lo pedirá e ira añadiendo a lo ya escrito, si es el caso, o a lo próximo por escribir lo que ella pueda aportar.
La historia del señor Tomeu seguro que no estaría completa sin las aportaciones de su mujer.