Placer Cornudo_ Las perversas fanta
Capítulo 5
La despedida
Nos costó unos minutos poder recuperar el aliento, pasado ese tiempo les ofrecí toallas y todo lo necesario para que se dieran una ducha en el baño de invitados. Aproveché ese tiempo para ponerme de nuevo el camisón y recoger los platos de la cena.
Al volver al salón estaban ya allí los dos esperándome, vestidos y perfectos como cuando habían llegado. Encontraron el detalle que les había dejado en la repisa del baño a su nombre y habían hecho uso de él, el perfume me llegaba a distancia.
Les ofrecí una copa para cerrar la noche, un Macallan era el broche final a nuestro juego de tres. Había salido mucho mejor de lo que habría imaginado, para ser mi primer trío me había desenvuelto muy bien con un par de desconocidos.
Conversamos agradablemente y dejamos la puerta abierta a repetir la velada otro día. Eran más de las diez cuando nos despedimos. Les di un beso en los labios a ambos para llevarme conmigo su sabor y los acompañé a la salida.
Al cerrar la puerta tras de mí, sonreí y me dirigí al dormitorio. En la cama estaba Rai, mi marido, que no había perdido detalle de mi aventura gracias a las cámaras que teníamos montadas en el salón y con las que podía seguir de cerca cada movimiento desde su teléfono.
—Estás preciosa —dijo al verme entrar.
Me tumbé en la cama abriendo las piernas hacia él para que tuviera un primer plano de lo que aquellos dos hombres habían provocado en su esposa.
—Calla y límpiame con la lengua —dije autoritaria.
Se acercó despacio a mí y recorrió cada rincón de mi sexo saboreando mi néctar y deleitándose con lo que había estado viendo minutos atrás. Sentir su lengua me excitó de una forma distinta, ya conocida, pero igual de placentera. Apreté su cara contra mi cuerpo y disfruté de la grata sensación.
Rai estaba empalmado, lo veía a través de sus pantalones que no podían esconder cuánto le había gustado aquella experiencia.
Tiré de su camisa hacia mí y lo acerqué a mi boca para susurrarle al oído.
—¿Has visto lo zorra que me han puesto esos dos?
Mientras le lanzaba la pregunta lo agarré fuerte de la polla por encima del pantalón y tiré un poco más de él, tomando el control entre mis manos.
—Te has portado muy bien y no has hecho nada de ruido, has sido un buen mirón. Como a mí me gusta.
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