Terminal
Agradecimientos
Gracias a Cassandra; a Sam, que llegó en el momento adecuado; a Anne Groell, por el sushi francés; a Josh Pasternak; a Rich SanFilippo, por el murciélago y las baladas sobre asesinatos; a Ed Gorman; a Larry Roberts; a Alan M. Clark; a Duane Swierczynski, mi socio en el crimen; a Cullen Bunn; a Juid Rohrig; al oficial Tom O'Brien (que no tiene nada que ver con el personaje principal de esta novela); a Maria Cotto, por las lecciones que me dio sobre decir tacos; a Carl, por su ayuda en el tema de las drogas; a Matt Warner (dame 1.000); a Gina Mitchell; a Mark Lancaster, por ser de nuevo mis ojos y oídos; a Adam Pepper, que leyó el borrador de la novela; a John Urbancik, por leer esto durante el carnaval en lugar de ir al cielo tras responder tres preguntas fáciles; y por último, no podía dejar de mencionar al sabio de la forja, Robert Fitro, cuya sabiduría no ha sido olvidada.
Nota del autor: aunque Hanover, York y muchas de las localizaciones de esta novela son reales, me he tomado la libertad de añadir detalles ficticios. Si vives allí, no busques el banco. No lo encontrarás.