
Tristán o el pesimismo
Armando Palacio Valdés reunió en Tristán Aldama todo lo que le irritaba de los jóvenes de su tiempo. El muchacho nace rico, triunfa en el Ateneo y publica un libro con el que se hace un nombre. Su pesimismo, muy de moda entonces, no pasa de amor propio herido. Tristán entra en casa de Germán Reynoso y se casa con Clara, la hermana de este. Llega un hijo. El padre, en mitad de cualquier alegría, se ensombrece y anuncia desgracias hasta volver la casa irrespirable. Frente a él está Reynoso, su cuñado, capaz de perdonarle a su propia mujer lo que casi nadie perdonaría. La acción va de una finca castellana a los cafés y salones de Madrid, y desemboca en un duelo a pistola. Mucho diálogo y cierto regusto de folletín, pero el retrato no ha envejecido.






