
Cuentos valencianos
de Vicente Blasco Ibáñez

Huérfana y sin oficio, Tristana Reluz entra en casa de don Lope Garrido, un seductor venido a menos que la recoge al quedarse sola y acaba convirtiéndola en su amante. La muchacha despierta tarde, pero despierta del todo. Quiere estudiar idiomas, pintar, ganarse la vida, no casarse con nadie. En un paseo por Chamberí conoce a Horacio, pintor joven, y lo que sigue es un torrente de cartas donde ella se inventa a sí misma con una libertad que la calle no le consiente. Después vienen la enfermedad, la pierna amputada, el amante que se va borrando y una boda con don Lope que ella acepta con indiferencia. Capítulos cortos, diálogo rápido y ninguna moraleja: Galdós termina preguntando si aquel matrimonio era feliz y contesta que tal vez.