Volver a Carranque

Bernabé Mohedano Cuadrado · Capítulo 35 de 37

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Volver a Carranque

Notas históricas

 

PRIMERA PARTE

 

La primera elección controvertida a la que hube de enfrentarme fue la

procedencia tanto de Materno Cinegio como de Flavio Teodosio.

En el caso de Cinegio hasta hace relativamente poco no se dudaba de su

hispanidad y de hecho en la crítica moderna, tan inclinada a los prejuicios

cuando a españoles se refiere, se asociaba su nacionalidad al celo religioso del

que para muchos fue el primer inquisidor de la Historia. Actualmente, cada

vez más estudios (a destacar: Materno Cinegio, cristianísimo colaborador del

hispano Teodosio el Grande, de Luis A. García Moreno de la Universidad de

Alcalá) siguiendo estudios prosopográficos apuestan por su posible

procedencia oriental y más concretamente de la ciudad de Caesarea en

Capadocia.

En Volver a Carranque, siguiendo la línea de estas últimas teorías, me he

ido a un punto intermedio colocándolo en Thysdrus, para posteriormente

poder situarlo en Cartago y que coincidiera con san Agustín, algo que para mí

guardaba especial interés. En cualquier caso, lo realmente reseñable de la

elección para el desarrollo argumental de la obra es la apuesta por sacarlo del

círculo hispano. Al no contar con información hasta su posible vicaría en el

381 y seguro nombramiento como comes sacrarum largitium en 384, casado

ya con Achantia, esta elección me obligaba a construir un pasado que pudiera

llevarlo a ser uno de los principales colaboradores de Teodosio como

emperador más allá de una posible relación familiar. Por lo tanto, toda su vida

anterior, incluida su familia, es ficticia aunque no lo sean así los

acontecimientos en los que participa salvo la reunión de clanes de Volubilis.

En segundo lugar, más polémica por su importancia histórica, aparece la

procedencia de Teodosio. Aquí hay un enorme debate entre historiadores y

arqueólogos que bien lo sitúan en Cauca (Coca, Segovia) siguiendo las

referencias de Hidacio y Zósimo o en Itálica (cerca de Santiponce, Sevilla).

En mi caso, saliéndome de las tesis más manidas y siguiendo la opinión

de estos segundos, lo he entroncado con la dinastía Ulpia-Aelia de los

emperadores Trajano y Adriano pero he dejado intencionadamente abierta su

procedencia concreta al darle posesiones tanto en Itálica (la casa de su abuelo

Flavio Honorio) como en Cauca (donde se refugia al morir el emperador

Valentiniano).

La participación de la nobleza y alta sociedad hispana en reuniones

semestrales coincidiendo con los solsticios de verano e invierno y sus

respectivas fiestas paganas o cristianas no tiene fundamento histórico aunque

sí la sociabilidad y el gusto romano por este tipo de reuniones o fiestas, así

como las casas donde las sitúo, todas más que famosos yacimientos actuales.

De Teodosio el Viejo es segura su destacada participación en las guerras

de Britania y África contra Firmo así como la inmensa mayoría de detalles

sobre ellas que se describen en el libro. No me consta que participara en las

campañas de Juliano en Persia o Argentoratum, pese a que no sería extraña

dada su edad y mérito contraído para convertirse en magister equitum con

Valentiniano. Su muerte está rodeada de incógnitas, no que su hijo se

refugiara en Hispania, aunque sí el incidente del barco en su tránsito desde la

Moesia. Extraña aún más la ejecución de Teodosio el Viejo al ver el posterior

nombramiento de su hermano Euquerio como comes sacrarum largitium de

Occidente por parte de Graciano y de su hijo como dux Moesiae.

La pelea entre Graciano y el joven Teodosio en Tréveris es ficción

utilizada para explicar que este segundo se refugiara en Hispania mientras el

padre permanecía en África.

En la muerte de Valentiniano también hay cierta licencia histórica, está

comúnmente aceptado, como narra Amiano Marcelino, su fallecimiento por

un acceso de cólera recibiendo una embajada cuada en Sirmium, pero no así

la participación de su hijo o que existiera algún tipo de intriga para asesinarle.

Tampoco esa correspondencia entre Símaco y Euquerio, aunque sí que el

primero mantuvo una fluida relación epistolar con muchos de los potentados

del imperio. Por supuesto no consta que recibiera, previamente a la cuada,

ninguna embajada enviada por Teodosio hijo.

Se desconoce cómo se conocieron Achantia y Cinegio, así como el lugar

de su boda.

 

SEGUNDA PARTE

No consta recorrido de la procesión de Cinegio desde Constantinopla, ni

siquiera que su destino fuera Carranque —sí Hispania—, tampoco por lo

tanto la parada en Milán ni la entrevista entre Achantia y Ambrosio.

No hay constancia de que Cinegio fuera el autor material del famoso

edicto Cunctos Populus o de que fuera quien organizara el célebre Concilio

de Constantinopla del 381, sí del resto de las leyes que se mencionan en la

obra y que invitan a pensar en su posible participación en los acontecimientos

anteriores.

Se desconocen detalles de la descendencia de Cinegio y Achantia aunque

existen ciertos datos sobre una Materna Cinegia que se ha relacionado con él.

También se desconoce el itinerario exacto de sus viajes, aunque

seguramente se produjeran en las fechas mencionadas.

Del primero, es seguro que visitó Alejandría y Antioquía y difícil que lo

hiciera con Thysdrus y Cartago, licencia tomada para introducir a san Agustín

que allí se encontraba en esa época como maestro de retórica. La relación

entre ambos es ficción. También es ficción la relación de Cinegio con Teón e

Hipatia, no la presencia de los tres en Alejandría en aquellas fechas. Sobre

Hipatia se discute el año de su nacimiento entre el 355 y el 370, yo me he

inclinado por esta segunda fecha.

Del segundo viaje no consta que participara en la paz de Acilisene con

Persia, sí en la destrucción de los templos paganos influido por su esposa y

utilizando soldados junto al obispo Marcelo por Apamea. De hecho, esta es la

principal razón de la notoriedad histórica de Cinegio por la crítica pagana que

levantó en su momento Libanio con su Pro Templis. Consta luego su

presencia en Alejandría y que allí se erigió una estatua en su honor.

Es inventada la relación entre Achantia y Prisciliano y su presencia junto

a Ambrosio en su juicio en Tréveris. Sí he tratado con el máximo rigor la

historia que se narra del prelado hispano, sus enseñanzas, su ejemplo, la

complejidad de su juicio, su ejecución y su inmensa influencia en la alta

sociedad hispana y especialmente entre las mujeres. No es nada descabellado

pensar que Achantia pudiera haber sido seguidora suya.

También es inventada la relación epistolar entre Teodosio y Cinegio y

cómo sucedió la muerte de este, aunque sí que se produjo en ese momento y

cuando regresaba a Constantinopla para ser nombrado cónsul de Oriente

desde Alejandría.

Por último, que Teodosio estuviera presente al llegar la procesión a

Carranque de Materno Cinegio es pura ficción y algo prácticamente

imposible… o no.