Volver a Carranque
Notas históricas
PRIMERA PARTE
La primera elección controvertida a la que hube de enfrentarme fue la
procedencia tanto de Materno Cinegio como de Flavio Teodosio.
En el caso de Cinegio hasta hace relativamente poco no se dudaba de su
hispanidad y de hecho en la crítica moderna, tan inclinada a los prejuicios
cuando a españoles se refiere, se asociaba su nacionalidad al celo religioso del
que para muchos fue el primer inquisidor de la Historia. Actualmente, cada
vez más estudios (a destacar: Materno Cinegio, cristianísimo colaborador del
hispano Teodosio el Grande, de Luis A. García Moreno de la Universidad de
Alcalá) siguiendo estudios prosopográficos apuestan por su posible
procedencia oriental y más concretamente de la ciudad de Caesarea en
Capadocia.
En Volver a Carranque, siguiendo la línea de estas últimas teorías, me he
ido a un punto intermedio colocándolo en Thysdrus, para posteriormente
poder situarlo en Cartago y que coincidiera con san Agustín, algo que para mí
guardaba especial interés. En cualquier caso, lo realmente reseñable de la
elección para el desarrollo argumental de la obra es la apuesta por sacarlo del
círculo hispano. Al no contar con información hasta su posible vicaría en el
381 y seguro nombramiento como comes sacrarum largitium en 384, casado
ya con Achantia, esta elección me obligaba a construir un pasado que pudiera
llevarlo a ser uno de los principales colaboradores de Teodosio como
emperador más allá de una posible relación familiar. Por lo tanto, toda su vida
anterior, incluida su familia, es ficticia aunque no lo sean así los
acontecimientos en los que participa salvo la reunión de clanes de Volubilis.
En segundo lugar, más polémica por su importancia histórica, aparece la
procedencia de Teodosio. Aquí hay un enorme debate entre historiadores y
arqueólogos que bien lo sitúan en Cauca (Coca, Segovia) siguiendo las
referencias de Hidacio y Zósimo o en Itálica (cerca de Santiponce, Sevilla).
En mi caso, saliéndome de las tesis más manidas y siguiendo la opinión
de estos segundos, lo he entroncado con la dinastía Ulpia-Aelia de los
emperadores Trajano y Adriano pero he dejado intencionadamente abierta su
procedencia concreta al darle posesiones tanto en Itálica (la casa de su abuelo
Flavio Honorio) como en Cauca (donde se refugia al morir el emperador
Valentiniano).
La participación de la nobleza y alta sociedad hispana en reuniones
semestrales coincidiendo con los solsticios de verano e invierno y sus
respectivas fiestas paganas o cristianas no tiene fundamento histórico aunque
sí la sociabilidad y el gusto romano por este tipo de reuniones o fiestas, así
como las casas donde las sitúo, todas más que famosos yacimientos actuales.
De Teodosio el Viejo es segura su destacada participación en las guerras
de Britania y África contra Firmo así como la inmensa mayoría de detalles
sobre ellas que se describen en el libro. No me consta que participara en las
campañas de Juliano en Persia o Argentoratum, pese a que no sería extraña
dada su edad y mérito contraído para convertirse en magister equitum con
Valentiniano. Su muerte está rodeada de incógnitas, no que su hijo se
refugiara en Hispania, aunque sí el incidente del barco en su tránsito desde la
Moesia. Extraña aún más la ejecución de Teodosio el Viejo al ver el posterior
nombramiento de su hermano Euquerio como comes sacrarum largitium de
Occidente por parte de Graciano y de su hijo como dux Moesiae.
La pelea entre Graciano y el joven Teodosio en Tréveris es ficción
utilizada para explicar que este segundo se refugiara en Hispania mientras el
padre permanecía en África.
En la muerte de Valentiniano también hay cierta licencia histórica, está
comúnmente aceptado, como narra Amiano Marcelino, su fallecimiento por
un acceso de cólera recibiendo una embajada cuada en Sirmium, pero no así
la participación de su hijo o que existiera algún tipo de intriga para asesinarle.
Tampoco esa correspondencia entre Símaco y Euquerio, aunque sí que el
primero mantuvo una fluida relación epistolar con muchos de los potentados
del imperio. Por supuesto no consta que recibiera, previamente a la cuada,
ninguna embajada enviada por Teodosio hijo.
Se desconoce cómo se conocieron Achantia y Cinegio, así como el lugar
de su boda.
SEGUNDA PARTE
No consta recorrido de la procesión de Cinegio desde Constantinopla, ni
siquiera que su destino fuera Carranque —sí Hispania—, tampoco por lo
tanto la parada en Milán ni la entrevista entre Achantia y Ambrosio.
No hay constancia de que Cinegio fuera el autor material del famoso
edicto Cunctos Populus o de que fuera quien organizara el célebre Concilio
de Constantinopla del 381, sí del resto de las leyes que se mencionan en la
obra y que invitan a pensar en su posible participación en los acontecimientos
anteriores.
Se desconocen detalles de la descendencia de Cinegio y Achantia aunque
existen ciertos datos sobre una Materna Cinegia que se ha relacionado con él.
También se desconoce el itinerario exacto de sus viajes, aunque
seguramente se produjeran en las fechas mencionadas.
Del primero, es seguro que visitó Alejandría y Antioquía y difícil que lo
hiciera con Thysdrus y Cartago, licencia tomada para introducir a san Agustín
que allí se encontraba en esa época como maestro de retórica. La relación
entre ambos es ficción. También es ficción la relación de Cinegio con Teón e
Hipatia, no la presencia de los tres en Alejandría en aquellas fechas. Sobre
Hipatia se discute el año de su nacimiento entre el 355 y el 370, yo me he
inclinado por esta segunda fecha.
Del segundo viaje no consta que participara en la paz de Acilisene con
Persia, sí en la destrucción de los templos paganos influido por su esposa y
utilizando soldados junto al obispo Marcelo por Apamea. De hecho, esta es la
principal razón de la notoriedad histórica de Cinegio por la crítica pagana que
levantó en su momento Libanio con su Pro Templis. Consta luego su
presencia en Alejandría y que allí se erigió una estatua en su honor.
Es inventada la relación entre Achantia y Prisciliano y su presencia junto
a Ambrosio en su juicio en Tréveris. Sí he tratado con el máximo rigor la
historia que se narra del prelado hispano, sus enseñanzas, su ejemplo, la
complejidad de su juicio, su ejecución y su inmensa influencia en la alta
sociedad hispana y especialmente entre las mujeres. No es nada descabellado
pensar que Achantia pudiera haber sido seguidora suya.
También es inventada la relación epistolar entre Teodosio y Cinegio y
cómo sucedió la muerte de este, aunque sí que se produjo en ese momento y
cuando regresaba a Constantinopla para ser nombrado cónsul de Oriente
desde Alejandría.
Por último, que Teodosio estuviera presente al llegar la procesión a
Carranque de Materno Cinegio es pura ficción y algo prácticamente
imposible… o no.