Alcibíades
Nobleza
Lo conocían porque no era un cualquiera, ni mucho menos. Alcibíades pertenecía a una familia de las más nobles, lo que no era poco, ni siquiera en la democracia igualitaria que entonces imperaba en Atenas. A mediados del siglo V a.C., las grandes familias gozaban todavía de renombre y autoridad considerables. Pues bien, Alcibíades descendía de las dos familias más aristocráticas. Clinias, su padre, pertenecía a la familia de los eupátridas, que, según la tradición, se remontaba al héroe Áyax, y uno de sus miembros, llamado también Alcibíades, estaba asociado políticamente a Clístenes, fundador de la democracia ateniense. También Clinias, por su matrimonio, entró a formar parte de la familia de Clístenes, la más célebre de Atenas, la de los alcmeónidas. Se casó con la hija de un tal Megacles, un político importante, objeto de ostracismo, medida destinada a apartar a un personaje que adquiría excesiva preeminencia. ¿Y eso es todo? ¡Ni mucho menos! El abuelo de Megacles era hermano de la madre de Pericles, el que durante tanto tiempo
permanecería a la cabeza de la democracia ateniense y daría su nombre al siglo.[6] ¡Cuántos títulos y cuánta gloria! Los periódicos de hoy, que con tanto empeño siguen las peripecias de princesas y herederos de grandes títulos, pueden darnos una idea de la importancia que se daba, en plena democracia, a una ascendencia semejante, que constituía una baza preciosa y una formación muy útil para la vida política.
Pero, para Alcibíades, estos brillantes orígenes no lo eran todo: a la muerte de su padre, que tuvo lugar en el 447, Alcibíades, niño todavía, fue adoptado por su tutor, que no era otro que Pericles. Imposible llegar más alto.
Todos estos grandes nombres forman como una brillante aureola en torno a Alcibíades.
¡Y cuánta promesa! Porque por todas partes encontramos alrededor de él a hombres habituados a regir la política ateniense, hombres pertenecientes a la alta aristocracia que, en muchos casos, habían promovido la democracia. Imposible imaginar mejor patrimonio para encaminar a un joven hacia la política.