El juego de las horas
Capítulo 78
Estaba convencido de que al final iba a ganar. Contaba con la ventaja más poderosa: no le daba miedo morir por la victoria definitiva. Dudaba que sus contrincantes sintieran lo mismo.
Sin embargo, ahora tenía otro elemento del plan que poner en práctica.
Una salida exitosa.
78
–Es imposible que Roger Canney sea nuestro hombre -
declaró King acaloradamente.
Estaban en la jefatura de policía, sentados a la mesa de reuniones. Williams y Bailey lo miraron con recelo mientras Michelle garabateaba en un bloc de notas al tiempo que observaba a su socio.
–Intentó mataros a los dos -insistió Bailey.
–Porque descubrimos que chantajeó a Bobby Battle.
Acusamos a Canney sin rodeos. Y si mató a su mujer, probablemente temía que lo descubriéramos. Creímos que había huido pero permaneció en la zona e intentó matarnos.
Eso no significa que cometiera los asesinatos.
Bailey meneó la cabeza.
–Está claro que sabía, o por lo menos creía, que compartiríais vuestras sospechas con nosotros. Y su método para intentar mataros fue una estupidez. Podía haber pasado alguien y verlo todo. Y encima utilizó su propio coche.
–No he dicho que fuera inteligente -repuso King-. Creo que se desquició. Había vivido tranquilamente unos años pensando que estaba seguro. Y entonces matan a su hijo y descubrimos lo del chantaje. Tal vez se trastornó. Si se hacen pruebas de paternidad a los dos Canney y a Bobby, me parece que descubriremos quién era el verdadero padre de Steve.
–De acuerdo, entonces a lo mejor Canney mató a su hijo, a su novia y a Bobby Battle, y también a la prostituta y a
Diane Hinson para enmarañar las cosas.
–¿Y Júnior Deaver? – preguntó King-. ¿Cómo encaja él en todo esto?
–Tal vez Canney lo contrató para robar en casa de los Battle -sugirió Bailey.
–¿Por qué motivo?
–Bueno, si Battle y la señora Canney eran amantes, quizás él tenía algo de ella que Roger Canney quería recuperar. O tal vez Canney temía que Battle tuviera algo que le incriminara. Pero lo cierto es que Júnior también robó cosas de Remmy, por lo que Canney se enfadó, o temió que Júnior lo delatase. Así que lo mató. El hecho de que fuera a por vosotros revela que no le importaba matar a quienquiera que se interpusiera en su camino.
–¿Y la muerte de Sally? – preguntó Michelle-. ¿Cómo se explica?
–Por lo que nos habéis dicho, y sin ofender a los muertos, era una chica que se acostaba con el primero que se le ponía a tiro. Quizá Júnior le contó lo de Canney y éste se enteró y tuvo que matarla -dijo Bailey esbozando una amplia sonrisa, muy pagado de sí mismo.
King se reclinó en el asiento y negó con la cabeza.
–Parece que tiene sentido, Sean -reconoció Williams.
–Te equivocas, Todd -declaró King con firmeza-. No es así.
–Pues dame una alternativa que encaje con los hechos -
le retó Bailey.
–Ahora mismo no puedo, pero os digo que si dejáis de buscar al verdadero asesino, o mejor dicho asesinos, pueden morir otras personas.
–No vamos a parar, Sean -declaró Williams-, pero si nadie más muere asesinado será una prueba concluyente de de que era Canney.
–No te creas eso, Todd, por mucho que quieras. – King se puso en pie-. Vamos, Michelle, necesito un poco de aire fresco.