
Sangre y arena
Juan Gallardo salió de un barrio pobre de Sevilla y llegó a lo más alto del toreo: dinero, fincas, una casa que deja boquiabiertos a los vecinos y un público que lo adora mientras le dure la suerte. Apenas sabe leer, y compró libros de lomo dorado para las visitas. Eso pesa cuando aparece doña Sol, una aristócrata que lo trata como una curiosidad exótica y a la que le acaba durando poco el capricho. Mientras tanto, su matrimonio con Carmen se resquebraja. Alrededor se mueven el banderillero Nacional y sus discursos de obrero, los apoderados, las supersticiones de la cuadrilla y hasta el bandolero Plumitas. Blasco Ibáñez mira la fiesta desde dentro, con sus cornadas, sus enfermerías y su negocio, y deja bien claro quién paga la factura. Se lee deprisa, y el final no perdona a nadie.



