El Vuelo
IV Anexos documentales
IV
Anexos documentales
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LA COMISIÓN DE ACUERDOS
Tanto la Constitución histórica de 1853 como la de Olivos de 1994
requieren el acuerdo del Senado para el ascenso de los oficiales superiores de las Fuerzas Armadas propuestos por el Poder Ejecutivo.
Durante un cuarto de siglo se prestaron en sesión pública. Recién a partir de 1877 fueron secretas, porque el ex presidente y senador Domingo Sarmiento prefirió que su ascenso a general no fuera sometido al debate público, en el que podrían haberse repetido las punzantes observaciones de Juan Bautista Alberdi a su desempeño como boletinero del ejército de Urquiza. La sesión pública implicaba "la libertad de deshonrar a quien el gobierno trata de honrar", dijo.
En épocas más o menos normales la lista de ascensos es un teatro habitual de fricciones entre el poder político y las Fuerzas Armadas.
Yrigoyen se abstuvo de enviarla al Senado durante varios años de sus presidencias, de lo cual tuvo tiempo para arrepentirse. Perón la usó para sacarse de encima al general Jorge Carcagno, sugiriendo a sus senadores que negaran el acuerdo al principal colaborador del comandante en jefe, el coronel Juan Jaime Cesio. A partir de 1983 lo que estuvo en juego no fue la aptitud profesional ni las simpatías políticas de los candidatos, sino su comportamiento durante la guerra sucia.
Al año siguiente de concluir la dictadura los organismos de derechos humanos elevaron al Senado una lista de 896 militares acusados de actos ilegales durante la represión. En años sucesivos, a medida que iban ascendiendo oficiales más jóvenes y menos conocidos las listas de impugnaciones adelgazaron.
Bajo el impacto en 1990 de la ampliación de la Corte Suprema, cuyos nuevos miembros recibieron el acuerdo en sesión secreta, y del ascenso al coronel torturador Guillermo Minicucci, el senador radical Adolfo Gass presentó un proyecto para que las sesiones volvieran a ser públicas, que se incorporó al reglamento del Senado en 1992.
Las publicidad de las sesiones para examinar los antecedentes de un candidato es un avance significativo en el control republicano. La comisión de acuerdos del Senado permitió incluso la asistencia de periodistas y fotógrafos a la del 19 de octubre de 1994 convocada para escuchar a los capitanes de fragata Pernías y Rolón. No debería menospreciarse la incidencia de este clima, de máxima transparencia democrática en la sincera exposición de los dos oficiales, que se transcribe a continuación.
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