Elysian

Sara C · Capítulo 9 de 10 · parte 1/3

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Elysian

Al menos podríamos echarnos una cabezadita en…

Este capítulo es largo, así que está dividido en 3 partes.

Al menos podríamos echarnos una cabezadita en la oscuridad y despertarnos cuando tuviésemos que irnos. Sería pan comido. 2

—Damas y caballeros, estamos a punto de presenciar un momento histórico. —Los cuatro nos miramos entre nosotros, en la oscuridad, sin entender nada. Parecíamos ser los únicos que no teníamos ni idea de qué iba todo aquello—. Bienvenidos a «la noche Elysian». 123

Aquella última frase me martilleó la cabeza hasta que procesé la información. ¿Todo esto era por nosotros? 5

La presentadora se hizo a un lado, y en la pantalla que tenía detrás apareció un vídeo recopilatorio con fotografías y vídeos que documentaban nuestra aparición en la industria y nuestro ascenso a la fama. Me dolió en el pecho ver cómo Zac, en cada nuevas imágenes, iba perdiendo su sonrisa característica. En sentido contrario, Jax iba dejando de verse tan serio y distante, hasta acabar sonriendo en la alfombra roja de esta noche. Con el paso del tiempo yo tendía a ocultarme detrás de mis compañeros, o posar con los brazos cruzados para cubrir mi cuerpo. Drew, en cambio, era quien más estaba disfrutando la experiencia. 51

Cuando el vídeo terminó, el público aplaudió con esmero. Yo también intenté hacerlo, por inercia, pero tras la primera palmada me retorcí de dolor. Mi mano aún no estaba lista para algo así.

—Para ninguno de nosotros es una sorpresa que Elysian haya llegado tan lejos en tan poco tiempo —continuó la presentadora—. Su actuación en el Hellmouth dio de qué hablar durante semanas, y esa noche supimos que estábamos presenciando el nacimiento de nuevas estrellas.

La mujer continuó adulándonos hasta la saciedad, mencionando logros y cifras alcanzadas tanto en ventas como en reproducciones en los diferentes canales de música. Encabezábamos la mayoría de listas del país, y empezábamos a sonar en algunos lugares de Europa y Latinoamérica. Si seguíamos creciendo tanto, era probable que la gira mundial llegase mucho antes de lo esperado. 34

Drew, Zac y Jax miraban a la pantalla con ojos ilusionados y una sonrisa honesta. Por mucho que me esforzase en sentirme tan feliz como ellos, no podía. Sentía que todo iba demasiado rápido, a duras penas era capaz de asimilar nuestra victoria en el concurso y, sobre todo, tenía miedo. Miedo de que después de la subida viniese una estrepitosa caída. 3

«Porque lo que rápido llega, rápido se va». 46

Me esforcé en aislar aquellos pensamientos negativos y disfrutar del resto de la noche, fingiendo que aplaudía cuando tocaba hacerlo, y saludar a la cámara cuando aparecíamos en pantalla.

—Aquí tenemos la clasificación en tiempo real de los grupos más populares del momento. —Detrás de la mujer apareció una lista con diez grupos musicales, todos muy conocidos—. Con dos años en cabeza, los Black Nails han batido el récord de permanencia en el primer puesto. 15

La cámara cambió, ahora eran ellos los que aparecían en la pantalla. Rex, muy elegante, sonrió con la mano en alto, y la otra bajista guiñó el ojo en actitud coqueta.

Nosotros estábamos justo debajo de ellos en la clasificación.

—Un segundo puesto en menos de un año es un gran logro, chicos. No se desanimen por no estar en el número uno. —La presentadora siguió hablando, intentando levantarnos los ánimos, pero entonces el público enmudeció, soltando ruiditos de sorpresa. En busca de la razón por la que fue interrumpida, la mujer volvió a girarse hacia la pantalla, y al verlo con

sus propios ojos emitió un sonido de asombro—. ¡Elysian, son el grupo más popular del momento! 179

Miré con rapidez hacia donde señalaba, y vi a los Black Nails bajar y quedar en segunda posición. 71

Para desgracia de los Black Nails, la cámara aún seguía enfocándoles cuando se produjo el cambio. La sonrisa de Rex se congeló en una mueca

inexpresiva, luchando por mantener la imagen serena que siempre había dado. Aquello no debía de hacerle ni puta gracia, ni a él ni a los suyos. 43

Joder, estábamos en la puta cima. 25

Debería estar gritando de emoción, pero si lo hacía, sería de terror. La popularidad venía acompañada de haters, así que tendríamos que hacer frente a una horda de comentarios dañinos y ataques personales que no estaba preparada para recibir. 2

Pero aquello no sería lo único que tendríamos que soportar. Más estrés, más trabajo, más babosos, más fans locas, más tentanción a las drogas. 6

—Eh. —Jax colocó su mano sobre la mía, con cuidado, y la acarició—. Sé lo que piensas. Y sé que no lo necesitas, pero yo cuidaré de ti. 155

En cualquier otro momento le habría soltado el discursito de que yo era perfectamente capaz de cuidarme de mí misma, pero no lo hice. Me sentía vulnerable. La industria me hacía sentir como un objeto. 25

—Lo sé. 1

Cuando Jax me miraba de esa forma el mundo se detenía. La voz de la mujer se escuchaba en un segundo plano, parloteando sin parar con el público aplaudiendo cada cosa que ella decía, y yo no podía prestarle atención. Él tampoco parecía hacerlo.

Desde nuestra reconciliación, las cosas entre nosotros estaban bastante bien.

Tanto, que tenía miedo de estropearlo de un momento a otro. 1

Teníamos una conversación pendiente, o al menos yo necesitaba abrirme a él y confesarle todo lo que sentía y pasaba por mi cabeza, pero no sería tan fácil. Por ese motivo, y por el miedo de que todo se fuese a la mierda, estaba retrasando aquel momento todo lo que podía.

—Peach —susurró Zac, tirando de mi brazo hacia él. Por la forma en la que pronunció mi nombre parecía haber estado llamándome hacía bastante rato

—. ¿Has tomado ya una decisión? 8

—¿Sobre qué?

—Sobre lo nuestro. —En la oscuridad, el piercing de su labio era lo que más se veía. En un gesto seductor, humedeció aquella zona con su lengua y jugueteó con ella con la pieza metálica—. Sobre empezar una relación. 3

—¿De verdad es necesario que responda? —Su mirada se entristeció, y supe que me había malinterpretado—. Zac, no te confesé mis sentimientos en vano. Si lo hice fue porque quiero estar contigo, pero ya sabes que mi corazón está dividido. 3

—No me importa compartirte con ellos, pensé que había quedado claro. 50

—¿Qué quieres decir? 2

—Que por mí está bien si quieres estar con los tres. —Abrí mis ojos de par en par sin dar crédito a lo que estaba escuchando—. Solo quiero estar contigo. 112

—¿Con los tres? ¿Estás loco? —Me escandalicé ante aquella idea, y así se lo hice saber. Aunque, en realidad, lo hacía más por lo que podría pensar la sociedad. ¿Lo decía en serio?— ¿Es eso siquiera posible? 61

—Si es consensuado entre todos, puede funcionar. —En una pausa premeditada, entrelazó los dedos con los míos y llevó la mano hasta su corazón. Latía muy rápido—. Solo quiero poder pasear contigo de la mano y presentarte como mi novia. 123

Mi corazón se derritió con su confesión.

—Está bien. Pero dame unos días para hablar con ellos. 39

Él sonrió, rebosando felicidad, y se apresuró a besarme el dorso de la mano una y otra vez. 11

Zac me hacía sentir en paz conmigo misma y me quitaba de la cabeza el convencimiento de ser un bicho raro por amar a tres personas a la vez. Me alegraba haberme sincerado con él. 5

—Y el motivo por el que estamos esta noche aquí es... —El redoble de tambores hizo que Zac y yo mirásemos al frente, preguntándonos qué había pasado en los últimos quince minutos. El público miraba a la pantalla con atención, y Jax contenía el aliento a mi lado—. ¡Elysian ha conseguido el disco de diamante para su álbum Enemies! Enhorabuena por esos diez millones de copias vendidas. ¡Suban aquí! 174

¿Qué acababa de decir?

¿Diez millones de copias? ¿En qué puto momento?

—¡Joder! ¡Joder! 2

—Diez putos millones, es una locura. 3

Nos pusimos en pie como un resorte, y antes de encaminarnos hacia el escenario nos abrazamos los cuatro, con tanta efusividad que creí que me arrancarían los brazos. Entre tanto contacto, sentí una mano descender hasta llegar a mi culo y darle un gran apretón. Drew no se quedaba satisfecho con el abrazo si no metía mano de por medio. 88

Con lágrimas en los ojos subimos al escenario, incapaces de asimilar tantas buenas noticias después de un mes de mierda. Ni todo el dinero del mundo podría reemplazar a Coky, pero con diez millones de copias vendidas nos ahogaríamos en billetes, y eso significaba que muy pronto podría pagar el

último tratamiento de mi padre. Solo por eso, todo esto habría valido la pena. 53

Mientras la presentadora le entregaba el micrófono a Jax, un hombre nos tendía el disco de diamante, reluciente dentro del pequeño cristal, con nuestro nombre grabado y la fotografía que llevaba nuestro álbum.

Entre Drew y Zac lo alzaron por encima de sus cabezas, y una lluvia de flashes volvió a bañarlos durante largos segundos. 1

—No sé qué decir, no tenía nada preparado. Ni siquiera sabíamos a dónde veníamos. —El público rio con aquel comentario de Jax que no pretendía sonar como broma—. Cuando miro en aquella dirección —dijo, señalando hacia nosotros y al álbum— veo lo más valioso que he conseguido en mi vida. Ha tardado en llegar, pero ha valido cada maldito segundo de frustración y rabia. Ahora que por fin lo tengo no voy a dejar que se me escape de las manos. 89

El público aplaudió, apoyando así las palabras de Jax hacia la recompensa que acababan de darnos. Pero cuando su mirada descendió desde el premio hasta mí, y asintió, supe que hablaba de mí. 81

Sentí unas ganas inmensas por salir corriendo y besarle, pero me contuve.

No era lo más sensato. 3

—Gracias a todos por confiar en Elysian —añadió Jax, a modo de despedida—. Moxy, este premio también es tuyo. 140

Se aseguró de mirar a la cámara correcta cuando pronunció su nombre, y deseé con todas mis fuerzas que nos estuviese viendo en directo. Puede que mencionarla no cambiase nada, pero tenía fe en que se le ablandase el corazón al saber que seguía siendo importante para nosotros, y que teníamos claro que sin ella no habríamos conseguido nada.

—Oh, no, quédate el micrófono —le dijo la presentadora a Jax—. Esta es la noche de Elysian, y no hay mejor forma de terminar la gala que con una actuación.

¿Estás de coña? ¿Cómo iba a tocar subida a estos tacones? 7

Pero, como siempre, no tenía elección. 24

Un grupo de ayudantes hizo aparecer en el escenario nuestros instrumentos, y la mujer se unió al público, que se puso en pie para bailar con nosotros.

Salvo los Black Nails, por supuesto. A pesar de que seguían siendo los reyes del rock, aún debía de dolerles haber perdido el primer puesto de popularidad. Puede que mañana lo recuperasen, pero nadie nos arrebataría la victoria de esta noche. 1

—Toquemos la canción que nos ha traído hasta aquí —dijo Jax, dándome la mano—. Toquemos la canción de Peach. 130

Mis piernas temblaron al volver a escuchar mi nombre escapar de sus labios, y suspiré. Cada vez que Jax lo hacía, mi corazón daba saltos y yo caía más profundamente por él. Ya no había forma de sacármelo de la cabeza, y la única manera de que desapareciera de mi corazón sería arrancándomelo.

Con el público listo para la fiesta, Jax se colocó al frente, Drew y yo a su espalda, y Zac a un lado. El castaño se transformó en el alma de la fiesta, agitando la cabeza de una forma tan frenética que el moño acabó soltándose y su melena volvió a caer sobre su cara. Volver a sentir su pelo suelto fue el broche de oro para que sonriese de oreja a oreja y aporrease la batería con más fuerza que nunca. 39

Pese a que quería moverme, me sentía como un palo inerte, rígido por culpa del vestido tan ceñido que llevaba. No podía contonearme a gusto, a duras penas y podía avanzar al ritmo de Drew, pero decidí buscarle solución.

Solté el bajo, aún sujeto a mi cuerpo por la correa, y llevé mis manos a la falda del vestido. Con una a cada lado de la abertura, tiré de ella hacia arriba, rasgando la tela hasta crear un espacio lo suficientemente amplio como para poder moverme con libertad. 74

Ahora sí empezaba la fiesta. 7

Me reuní con Drew, ambos tocando frente al otro en un juego de miradas y movimientos que gritaban exceso de complicidad. Las notas nunca habían

sonado con tanta armonía como en ese momento. Alcanzar la perfección era imposible, pero nosotros estábamos cada vez más cerca de conseguirlo.

Todo el público cantó con Jax, algunos se atrevieron a imitar los pasos de Drew, y otros a alzar la mano cornuda y agitar la cabeza con furia. Tener a aquel público selecto a nuestros pies era la confirmación de que estábamos haciendo las cosas bien. 1

Joder, éramos el puto mejor grupo de rock de la actualidad, y haríamos lo que fuera por desbancar a los Black Nails de su trono. 21

Al llegar al estribillo la luz que nos enfocaba parpadeó con rapidez, creando un efecto en el que aparecíamos y desaparecíamos por milésimas de segundo, dándonos una imagen robótica en nuestros movimientos. 11

Durante el número recorrí la totalidad del escenario, reuniéndome también con Zac, aprovechando para tirar de su cabello con fuerza y besar su cuello.

Por último fui al encuentro de Jax, quien se colocó a mi espalda y me abrazó desde atrás, con una mano en mi abdomen y otra en mi pecho. Zac y Drew se arrodillaron a cada lado de mis piernas, alzando una mano y la entrelazaron con la mía de ese lado. Los tres acercaron sus labios a mi piel y la lamieron, dos en mis muslos desnudos y el tercero en mi cuello. Con esa despedida aporreé el bajo una última vez, y las luces se apagaron, y el público enloqueció. 219

En aquella canción escrita por mí en la que hablaba de mi relación con ellos, la puesta en escena podría variar de mil formas y seguir representando lo que era, mi corazón dividido entre los tres. 1

Vítores, aplausos y algún desmayo fueron el colofón final a una actuación que estuvo a la altura del premio recibido. 13

Los miembros de seguridad se llevaron el disco de diamante, y tras indicación de la presentadora accedimos a una sala anexa en la que tendría lugar la fiesta.

—¿Se dan cuenta de que todos esos famosos que admiramos están aquí por nosotros? 6

Drew se veía excitado, con el pecho hinchado de tanto orgullo que no le cabía en el cuerpo.

Conocía a más de la mitad de asistentes, pero para ser sincera, solo tenía ojos para Nick Strauss.

—Me dan igual, a mí solo me importa la comida. —Zac olfateó el ambiente, moviendo la mano en círculos sobre su barriga—. Hmmmm, carne. 65

Sin despedirse, echó a caminar en la dirección de la que provenía aquel olor. Drew también puso pies en polvorosa, solo que él fue detrás de una famosa actriz que tanto le gustaba. Al final, nos quedamos Jax y yo a solas.

—Lo que dijiste en el escenario —solté sin más. No me iba a andar con rodeos—. ¿Lo decías por mí?

—¿Por ti? —frunció el ceño—. ¿Vuelves a creerte el ombligo del mundo?

—

Una camarera pasó delante de nosotros y Jax pescó una copa de vino con rapidez. Intentó ocultarlo, pero lo vi esbozar una sonrisa ladeada antes de llevársela a la boca.

—Del mundo, no, de tu mundo. Pero si dices que estoy equivocada... 39

Asegurándome de que Jax me viese, levanté la mano en dirección a Nick, y como una jovencita inocente agité los dedos en un saludo coqueto. 60

Él me sonrió en la distancia, y contra todo pronóstico comenzó a caminar hacia mí. 73

Joder, joder. 1

Que Nick Strauss se me acercaba. 18

Aún recordaba todos los pósters que llegué a tener colgados de mi pared, y las veces que me toqué pensando en él. 96

Cuando llegó a nosotros, se acercó a mí y me besó en la mejilla, muy, muy cerca de mis labios. 8

Nunca lo había tenido tan cerca, ni siquiera la única vez que fui a uno de sus conciertos. Los años también habían pasado por él, ya no era ningún adolescente. Su cuerpo era más fornido, su mandíbula más definida, y su pelo rubio, ondulado, le llegaba por las orejas. Estaba más guapo de lo que recordaba. 20

—Nick, siempre he sido una gran admiradora tuya.

—Y ahora yo lo soy de ti —aseguró, colocando su mano en mi hombro, muy cerca de mi cuello.

—Jax también es muy fan de ti. ¿Verdad que sí?

—Seguro... —espetó el pelinegro con molestia, y volvió a llevarse la copa a la boca. 46

—Podríamos hacer alguna colaboración —sugirió Nick—. Estoy seguro de que nos compenetraríamos muy bien. —El rubio me guiñó un ojo, y escuché a Jax bufar. 35

¿Qué es lo que veían mis ojos? ¿Jax estaba celoso de Nick? 49

Lo vi mirar a la celebridad, contrayendo la mandíbula, y no necesité preguntármelo más. Estaba celoso.

—Mi yo de catorce años está llorando en estos momentos. No sabes la ilusión que me haría actuar contigo.

—Déjalo en mis manos. En unas semanas tendrás noticias mías. 1

—No sé cómo voy a poder sobrevivir hasta que llegue ese día.

Se llevó una mano al mentón, dubitativo. Tras un largo rato pensando, habló.

—Te invito a mi casa este viernes. Podemos intercambiar ideas, y enseñarte mi colección de bajos firmados por Hayley Lloyd-Evans. 79

—No me jodas, ¡no me jodas! Hayley fue mi inspiración para empezar a tocar. Mierda, sí, quiero verla.

—Pues resérvame esa noche. Pasaré a buscarte a las nueve. 16

—Penny, ¿ya te has olvidado de nuestros planes para el viernes? —Jax mintió deliberadamente. No teníamos nada acordado para entonces. —

¿No? Me lo imaginaba. Tendré que refrescarte la memoria. —Se aferró a mi brazo y tiró de él, alejándome de Nick hasta que lo perdimos de vista. 58

—¿Qué haces? Has sido un maleducado.

—No, ¿qué cojones haces tú?

—¿Me estás montando un numerito de celos? 29

Jax fingió una carcajada, y cuando más abierta tenía la boca, cortó la risa de forma abrupta y su mirada se ensombreció.

—Ese tío no me gusta. 75

—Lo raro sería que te gustara. Joder, a ti te cae mal todo el mundo, Jax. 21

—Mierda, Peach, hazme caso. Aléjate de él. 26

—¿Te estás escuchando? Suenas como un controlador, y yo paso de esta mierda. —Me deshice de su agarre, y cuando empecé a alejarme, él volvió a atraerme hacia él. 4

Me quedé de pie a su lado, sin mirarle.

—Peach —suplicó, y juro que intenté mantenerme firme, pero no pude.

Acabé cayendo de nuevo y lo miré—. No es lo que piensas. Sí, estoy celoso, pero es que ese tío va con otras intenciones. Se huele a kilómetros.

—Volví a esquivar su mirada—. Mira, haz lo que quieras, pero ten cuidado.

Solo eso. 57

Me mordí la cara interna de mis mejillas, sopesando sus palabras, y volví a mirarlo. Solo había honestidad en sus ojos, así que opté por enterrar el hacha de guerra.

Otro camarero pasó por nuestro lado, y esta vez fui yo la que se llevó, no una, sino dos copas de nosabíaqué. 7

— Qué fuerte está esto —me quejé, después de dar un trago largo—. ¿Vas a aceptar ahora que el discurso iba por mí?

Puso los ojos en blanco.

—Claro que iba por ti. ¿Contenta? 56

—No. Podrías ponerle un poco más de entusiasmo. El día que te escuche decir algo romántico creeré que se avecina el Apocalipsis. 2

—¿Decirte que te quiero no lo es? 48

Mi corazón volvió a palpitar rápido, y yo le di otro trago largo a la copa.

—No mucho. Deberías leer romance, te sugiero Orgullo y Prejuicio. 42

Asintió, despacio, y colocó su copa en una mesita cercana. Me arrebató también las mías, incluso la que estaba llena, y con su cuerpo me hizo retroceder hasta chocar con una pared.

—¿Qué haces?

Miré en todas direcciones, agitada.

Aunque estábamos apartados del centro de la fiesta, cualquiera podría vernos, y se suponía que yo era novia de Zac a ojos del público. 2

« Cómo explicarte lo que siento11

si cuando te veo me quedo mudo2

Cómo explicarte que no miento2

cuando digo que eres mi mundo3

Si supieras lo que siento2

no dudarías de mi amor2

ahora estoy sufriendo lento5

por si has encontrado a alguien mejor» . 84

Mientras entonaba aquella canción, acarició mi mejilla con su mano, su nariz rozando la mía, y en algún punto de la letra dejé de respirar. 14

—¿La acabas de improvisar?

—Sí. ¿Sale algo así en ese Orgullo y Prejuicio? 12

—No. —Tragué fuerte, perdiéndome en sus ojos grises—. Pero podrías ser el señor Darcy del siglo veintiuno. 18

—Puedo ser tu señor Darcy. 253

Ninguna mujer podría quedarse indiferente a una oferta como esa. Yo al menos no podía. 12

Miré de nuevo de un lado a otro, asegurándome de que nadie nos observaba, y me lancé a sus labios, besándolo con necesidad. Él terminó de

acorralarme contra la pared, apoyando una mano en ella, jadeando el uno sobre el otro. 3

En aquel beso interminable, lo único que consiguió separarnos fue una tos fingida a escasos metros de nosotros. Al sabernos descubiertos nos separamos rápidamente, y al girarnos vimos a Drew rascándose la nuca, incómodo. 28

—Jax, hay alguien que quiere conocerte.

El rompeovarios me miró por un segundo, y yo asentí. Volvió entonces a besarme, esta vez en la frente, y con aquella despedida se marchó con Drew hacia la zona más atestada de gente. 21

Joder, qué beso. Me había dejado volando sobre una nube, con las piernas gelatinosas y el corazón palpitante. 5

Volví a tomar una segunda copa, y una tercera, bailando conmigo misma mientras empinaba el codo y me iba achispando esperando a que Jax regresara, pero no lo hacía. Debía de estar demasiado entretenido como para acordarse de mí.

Después de una ronda de copas de alcohol sentí que mi vejiga iba a estallar.

A trompicones, y empujando a la gente con los codos, me abrí paso hasta el cuarto de baño y allí me liberé. Estaba tan cansada que casi me quedé dormida en el retrete. 5

Cuando salí, volví a buscar a Jax con la mirada, pero seguía sin haber rastro de él.

—Peach, ¿estás sola? 16

Me giré. Era Nick Strauss. 73

—Estoy con Jax, pero no lo encuentro. ¿Me ayudas a buscarlo?

—Lo acabo de ver bailando con una chica. Creo que va a estar ocupado un buen rato. 58

Fruncí el ceño sin entender nada. ¿Drew le había presentado a una chica para que bailara con ella?

—¿Dónde? Quiero ir con él.

—Ven. 72

El rubio entrelazó su brazo con el mío y me arrastró por toda la sala, llevándome por un pasillo en el que no habíamos estado. Miré en todas direcciones, pero no vi ninguna señal que indicase que por ahí seguía la fiesta, y la música, de hecho, se escuchaba muy lejana. 46

—¿Estás seguro de que es por aquí?

—Vamos a un sitio más cómodo. ¿Quieres pasarlo bien? 48

—No, gracias —respondí, con una media sonrisa—. Voy a buscarlo.

Intenté deshacerme de su agarre, pero era demasiado fuerte. Ahí se dispararon todas las alarmas. 10

—Vamos, soy Nick Strauss, todas quieren acostarse conmigo. 82

—Está claro que yo, no. —Volví a forcejear, pero él hundió aún más sus dedos en mi brazo. Empecé a ponerme nerviosa. 5

—Puedo conseguirte grandes oportunidades si follas conmigo. —Acercó sus labios a mi oreja y susurró—: y haré que te corras mil veces. 86

—¡He dicho que no, joder! —grité, y le asesté una patada en los huevos con el tacón. Él se encorvó hacia adelante, retorciéndose del dolor, y yo aproveché para alejarme. En ese momento, y antes de salir corriendo, le saqué el dedo central—. Que te jodan, puto depravado. 102

Eché a correr en la primera dirección que vi, escuchando a mi espalda los gruñidos de dolor. No me importó el lugar al que iba. Lo único que quería era salir de ahí y no volver a verlo, a ser posible, en toda mi vida.

Corrí todo lo que pude, tanto, que terminé dejando atrás uno de los zapatos, pero aquello no me importó. Seguí corriendo, cojeando por la diferencia de altura entre los pies, y atravesé la puerta de una salida de emergencias que daba a la calle. 4

El aire frío de la noche golpeó mi rostro, pero empezaba a sentir que me faltaba el aire.

¿Cómo no pude ver las señales? Ahora que repasaba todo, veía con claridad la forma en la que me tocaba mientras hablaba conmigo, o la manera en la que me besó al saludarme. 28

La puerta volvió a abrirse detrás de mí, y temí que fuese él de nuevo, hasta que escuché su voz.

—¿Peach? —Drew me rodeó hasta quedar frente a mí—. Te he visto corriendo. ¿Estás bien?

—Abrázame, por favor —imploré en un hilo de voz, y su rostro se transformó en uno afligido.

Sin preguntar nada más, rodeó mi cuerpo con sus brazos y me estrechó contra él todo lo que pudo.

Se instauró un silencio entre los dos, prolongado hasta lo que para cualquier otro podría sentirse incómodo, pero no para nosotros. Podría estar abrazado a Drew todo un día sin decir nada en voz alta.

—Peach, si alguien te ha hecho algo ahí adentro te juro que no respondo. 22

—No ha pasado nada. Solo quiero sentirme protegida, eso es todo.

Hundí mi rostro en su pecho, respirando su aroma, y la calidez de su cuerpo me invadió por completo. Drew había llegado como un ángel caído del cielo, pues con él siempre sentía que todo iría bien.

—Algo ha tenido que pasar. Cuéntamelo y le parto la cara a quien sea.

Inspiré una vez más su olor, sintiendo cómo aquella fragancia inundaba cada célula de mi organismo, y empecé a tranquilizarme. 11

Contarle la verdad a Drew no era una opción. Lo veía muy capaz de entrar ahí adentro y pegarle a Nick, y aquello era lo último que quería. La gente le creería a él por ser más famoso, y yo tampoco tenía pruebas que pudiesen incriminarlo, pero ya me encargaría de encontrar otras formas de que le echasen la mano encima. 2

—¿Qué pasa? ¿Que no puedo querer un abrazo tuyo sin ningún motivo?

Él intentó separarme para mirarme a los ojos, pero me resistí. Aún no me sentía con la fortaleza suficiente para mirarle.

—Pensé que para eso tenías a Jax. —Aunque se esforzase en ocultarlo, los celos hablaban por él—. O a lo mejor a él lo quieres para besarle y a mí para que te abrace. 66

Mi cerebro tuvo un cortocircuito con aquello último. Sin pensarlo, me separé de él y por inercia, lo encaré.

—Sabes que no es así.

—Yo ya no sé nada. Cuando creí que solo competía contra Zac ya me veía en desventaja con él, pero con Jax otra vez en la competición soy hombre muerto. No sé por qué sigo intentándolo. 20

—No, Drew, no es así. Es más complejo que eso.

—Dime una buena razón por la que debería seguir intentándolo. —Abrí la boca, dispuesta a hablar, pero volví a cerrarla. Él se llevó entonces las

manos a la cabeza, hundiendo los dedos en sus cabellos con desesperación

—. Ya veo. Pues me rindo, Peach. Creí que podría soportarlo, pero no. Es agotador poner todo mi esfuerzo para que te enamores de mí, y ver que él con solo un movimiento ya lo consigue. Acepto mi derrota. 92

Me conmovió verlo así, destruido, en contraste con el Drew que siempre había sido. Excéntrico, divertido, seguro de sí mismo. Y más me dolía saber que su sufrimiento era en vano. No podía sentirme indiferente ante su dolor.

2

—No necesitas hacer nada, porque ya lo he hecho.

—¿El qué?

—Enamorarme de ti. 74

El rubio abrió los ojos y alzó las cejas, desconcertado. Definitivamente, no se lo esperaba.

—Estás de coña, ¿es eso?

—Joder, ¿cómo voy a bromear con algo así? 2

—¿Y cómo quieres que reaccione, si te acabo de ver comiéndole la boca a Jax? 21

Bufé. Ahí venía la parte delicada de la conversación.

—Estoy enamorada de ti, es en serio. Pero también lo estoy de Jax, y de Zac. 33

Si antes había abierto los ojos, ahora casi se le salían de las cuencas.

—¿Estás enamorada de los tres? No puede ser. Debes de estar enamorada de uno, y querer a los otros dos. 22

—No. Los amo a los tres, por igual, de un modo romántico. 2

—Mierda, no tenía esto en la cabeza cuando te dije que podíamos probar a estar juntos tú, Zac y yo. 2

—No sé cómo pasó, pero así es. Y no hay nada que yo pueda hacer para cambiarlo.

—¿Ellos lo saben?

—Solo Zac. Se lo tomó muy bien.

—¿Cómo de bien?

—No le importaría tener una relación de a cuatro. 54

Aquella idea le voló la cabeza. Su rostro pasó por todo tipo de muecas, desde la sorpresa, duda y confusión.

—Joder, eso no va a ser fácil.

—Lo sé, y por eso no voy a exigir nada. Quiero ser sincera con los tres, y que cada uno decida por sí mismo. 33

Me dio la espalda, con las manos en la cabeza, y comenzó a andar en círculos. Parecía estar poniendo en una balanza imaginaria los pros y los contra de tener una relación de ese estilo. Le llevó bastante tiempo digerirlo, pero al final, lo hizo.

Volvió a girarse hacia mí, y tras un suspiro, añadió.

—No puedo dejar que ese melenudo me gane. 122

—¿Qué significa eso?

Acercó sus labios a los míos, rozándolos, y antes de besarme apasionadamente, añadió:

—Que acepto lo que me propones, porque yo también te amo, Peach,

CAPÍTULO 40: LA CARA OSCURA DE LA FAMA

¿En qué momento me acostumbré a sentirme tan mal que ya lo veía como algo normal? ¿Cuándo dejé de plantearme que merecíamos algo mejor que esto? 54

Supongo que cuando empecé a sentirme culpable por no disfrutar por lo que otros matarían por tener: la fama. 17

Al margen de todo el trabajo que teníamos encima, en las últimas semanas mi vida se redujo a estrés, derrumbarme, tomar pastillas para dormir, llorar y pasar hambre. Me obligaba a sonreír delante de las cámaras, y cuando llegaba a casa y veía las imágenes no me reconocía. Aquella no era yo, ni tampoco lo eran mis compañeros de banda. No había mayor hipocresía que en nuestras sonrisas, pero nadie parecía darse cuenta de ello. 43

Poco a poco fui dándome cuenta del odio visceral que le tenía a Nick Strauss, y lo mal que me ponía cuando lo veía en televisión. Lejos quedaban ya los días en los que lo admiraba, ahora tan solo sentía repulsión.

Lamentablemente, el mío no sería un caso aislado. ¿Cuántas mujeres habrán tenido que soportar invitaciones de ese tipo en esta industria? ¿Cuántas, ni siquiera, habrÍan tenido la opción de elegir?

Seguramente, muchísimas. 10

Afortunadamente, para compensar esa clase de hombres en el mundo, había muchos otros que equilibraban la balanza. Prueba de ello eran Zac, Drew y Jax, que sin importar las veces que hubiésemos follado, siempre esperaban un consentimiento. Ya fuese una mirada, un estremecimiento, o una expresión verbal, no saben el paso hasta saber que estábamos en la misma sintonía. 60

En un intento por olvidar a Nick y centrarme en la banda, eché mano a mi teléfono móvil y le escribí a Jax. La casa estaba en silencio, por lo que aún debía de estar encerrado en su habitación, como yo.

[09:47:13] Peach🍑: estás haciendo algo importante?

Su respuesta vino a modo de imagen. En ella, Jax alzaba un libro con su mano derecha, ocultando el rostro hasta su frente, dejando solo a la vista su cabellera negra. Mi mirada descendió por la portada del libro, en tonos turquesas y letras blancas, en la que parecía ser una edición especial. Y ahí, en el centro de todo, vi el título. 22

Orgullo y Prejuicio. 152

Me reí a mandíbula batiente sabiendo que aquello era una broma, y que debajo de la cubierta debía de tener su libro de partituras. 7

[09:49:00] Peach🍑: muy gracioso

[09:49:17] Jax (mi rompeovarios): no me crees?63

La siguiente fotografía mostraba el interior del libro, y no eran partituras lo que veía sino literatura. 2

Mi corazón dio un vuelco, y antes de recomponerse se aceleró. No estaba segura de que fuese su género favorito, tampoco que él fuese un lector asiduo, pero ahí estaba, leyendo mi libro favorito. 49

[09:49:32] Peach🍑: ❤❤❤❤❤

Con la emoción del momento tecleé un «te amo», pero tan pronto como leí aquel mensaje, lo eliminé antes de enviarlo. No porque no lo sintiera, sino porque aún no se lo había dicho a la cara. No quería que la primera vez fuese por un mensaje. 4

[09:50:06] Peach🍑: cuál es tu frase favorita hasta ahora?

[09:50:53] Jax (mi rompeovarios): "Todos sabemos que él es un tipo de hombre orgulloso y desagradable, pero esto sería nada si de verdad te gustara"48

Sonreí, viendo las similitudes y el por qué se sentiría identificado con ella.

Me quedé embobada mirando a la pantalla. Un año atrás me habría parecido ridículo imaginar a Jax con otra que no fuese su máscara fría con la que alejaba a los demás. Ahora que me permitía pelar sus capas más externas estaba descubriendo su lado más romántico. 19

Suspiré, con el corazón a punto de explotar, y desde el otro lado de la puerta unos nudillos repiquetearon sobre ella.

—¿Ya es la hora? —pregunté al ver aparecer al dúo más caliente de la ciudad. Dejé el móvil a un lado de la cama.

El vehículo de la discográfica no tardaría en llegar. Esta tarde teníamos una multitudinaria entrevista a la que acudirían periodistas de todo el país, también de Europa y Latinoamérica. 16

—En diez minutos salimos, pero hemos venido por otra cosa. 2

—Drew y yo hemos estado hablando sobre ti, sobre nuestros sentimientos, lo que pensamos de todo esto... 59

Oh, no.

¿Era la sombra de la duda lo que veía en los ojos de Zac?

Me puse en pie tan rápido como pude, y pasando la mirada de uno a otro me acerqué a ellos.

—¿Y bien?

—¿Ya has hablado con Jax?

—Aún no. Con él no va a ser tan sencillo. 3

Se miraron entre sí, hablando con los ojos, y Drew tomó el relevo de la palabra.

—Peach, no queremos presionarte. —El rubio se rascó la cabeza, buscando las palabras adecuadas—. Sabemos que no es fácil, pero nos gustaría poder

decir abiertamente que somos tus novios. 190

—Joder, qué raro suena eso —señaló Zac. 54

Tenía razón.

«Mis novios». 62

Dos palabras tan sencillas y tan difíciles de pronunciar en voz alta. Había cierta incomodidad a la hora de hacerlo, y me di cuenta de ello cuando Drew lo hizo. No quería imaginarme cuando tuviese que decírselo a mi padre. 2

—Podemos hacer vida de pareja en casa —comenté—. No hay mucha diferencia.

—A ojos del público tú y yo estamos juntos, así que para mí no hay ninguna diferencia, pero para Drew, sí. 10

—No es fácil querer besarte o acariciarte y no poder hacerlo porque hay gente mirando. 39

Desvié la mirada, incapaz de mantenerla con la culpabilidad que sentía.

Llevaba tiempo creyendo que todo este descubrimiento de estar enamorada de los tres era un proceso difícil para mí, pero nunca llegué a imaginarme lo duro que podría ser para ellos. ¿Estaba siendo egoísta por arrastrarlos a una relación tan complicada? 2

—Lo siento. —Suspiré, volviendo a mirarle a los ojos—. Tienes razón. Lo haré... Lo haré esta noche.

No estaba en mis cabales cuando lacé aquella promesa. ¡No estaba lista para hacerlo tan pronto! Maldito subconsciente, ya no podía echarme atrás. No cuando los vi asentir, relajados, con una sonrisa sincera en sus rostros. 1

Se los debía.

Alcé la mano derecha hasta la nuca de Drew y enterré los dedos en sus cortos cabellos platinados. Con la boca acaricié los labios de Zac, deteniéndome en su piercing, probando su capacidad de resistencia, y cuando no pudo más entreabrió la boca y me besó. Yo le correspondí con la misma intensidad con la que él lo hacía, sin llegar a ser un beso enteramente sexual, pero más enérgico que uno tan solo romántico. 2

Con algo de torpeza, por tener mi atención en su boca, deslicé mi mano derecha por el rostro de Drew hasta llegar a su labio inferior. Hice presión en él con mi pulgar, arrastrándolo de una forma sensual hacia abajo, y lo escuché suspirar. Entre ellos dos había una amistad basada en la competencia. Una competencia sana por ver quién podía superar al otro, y aquello no iba a cambiar conmigo. 15

Con una fuerza que me arrancó un jadeo, Drew tiró de mi cintura y me separó de Zac, llevándome directo a sus labios. Sonreí contra ellos, divertida, y le correspondí de buena gana. Con el rubio era fácil quedarse sin aire; sus besos eran feroces y me devoraba con necesidad. 32

En aquel baile de lenguas frenético, Zac no estaba por la labor de quedarse como un simple espectador. Él también colocó su mano sobre mi cintura, pero al contrario que Drew, no me apartó. Se acercó a nosotros, y girándome muy levemente para hacerle espacio, se nos unió. 121

Los besos de tres eran divertidos, a veces torpes, pero nos permitían movernos sin que nuestras narices chocasen. 28

Nos compenetrábamos muy bien.

Tras unos minutos de pasión nos separamos y quedamos abrazados, en silencio, con nuestros corazones latiendo rápido como señal de nuestro amor. 49

***1

—¿Por qué hay tantos periodistas? —pregunté, estirando el cuello para poder ver con mayor claridad—. No tenemos demasiadas novedades que les

puedan interesar.

—Hacen que me sienta como un actor de Hollywood. —Drew alzó la mano, y con toda la elegancia del mundo la agitó para nadie en particular.

Aún estábamos solos. 4

—Drew, ya sabes lo que te he dicho. Nada de malas respuestas, y me da igual lo violentos que sean contigo. ¿Estamos? —El rubio puso los ojos en blanco, irritado por las exigencias de la manager—. ¡Drew! 5

—Sí, sí, lo que quieras.

Con los nervios a flor de piel nos acercamos al montón de cámaras que parpadearon al vernos, siguiéndonos en nuestro recorrido hasta la mesa desde la que responderíamos las preguntas. Muy cerca de nosotros, uno de los reporteros encaró la cámara de la televisión para la que trabajaba, y me pareció escuchar algo sobre una «rueda de prensa de urgencia».

Jax, como líder de la banda, se sentó en el centro de la mesa. A su izquierda me coloqué yo, y a su derecha, Drew. Zac quedó en el extremo opuesto a mí. 1

El pelinegro les dio la bienvenida y agradeció su asistencia. A continuación, resumió nuestros logros de las últimas semanas, y confirmó que ya no quedaban entradas a la venta para ninguno de nuestros conciertos. 9

Después de soltar toda la información que creyó relevante, llegó el turno de preguntas. Un centenar de reporteros alzaron la mano, pidiendo el poder hablar, y Jax los fue escogiendo en estricto orden de petición.

—Buenas tardes, mi nombre es Guadalupe Martínez, de Azteca Music Chanel. ¿Tienen fecha para la gira de Latinoamérica? 76

La mujer extranjera, pero de un perfecto inglés, tenía una bonita melena negra y una sonrisa encantadora.

—Creemos que el próximo mes podamos desvelar las fechas y los países por los que estaremos actuando. 63

—Amamos a nuestro público latino —me apresuré en señalar, y la mujer sonrió aún más. 108

—¿Y por España? —preguntó un hombre, agitando la mano en el aire. 63

—En España aún no tenemos fechas previstas, queremos recorrer el continente primero. 20

La ronda de preguntas estaba siendo de lo más dinámica. No terminábamos de responder una cuando ya escuchábamos a otro periodista hablar. Todo iba bien, hasta que uno de ellos se saltó el turno de palabra.

—¿No les avergüenzan los valores que están transmitiéndoles a los jóvenes? —El hombre se veía tranquilo, pero su lenguaje corporal era enérgico, incluso diría que violento. 66

Nos miramos los unos a los otros, sin saber qué responder. Ni siquiera entendíamos qué había querido decir con eso.

—Siempre hemos querido transmitir lealtad, respeto, unidad, apoyo incondicional... —Tenía pensado dar una respuesta extensa sobre lo mucho que nos cuidábamos y queríamos entre nosotros, pero el periodista me interrumpió.

—Penny, me alegra que hayas sido la primera en contestar, tu mala reputación está en boca de todos. ¿Tienes pensado hacer un lavado de imagen o seguirás con tu afán por acostarte con todo hombre que se te ponga por delante? Ya sabemos qué nombre le damos a eso. 124

Pero, ¿de dónde había salido ese gilipollas? 8

Contuve la respiración como método de relajación, y conté hasta tres. Si respondía de inmediato le gritaría en voz alta la sarta de insultos que

estaban pasando por mi mente, y a la discográfica no le gustaría en absoluto.

—Eh, imbécil, ten más respeto o te parto la cara —exigió Drew, poniéndose en pie y señalándolo con dedo acusador. 86

Le pedí con la mano que no entrase en su juego, que ya me encargaba yo.

—Mi vida sexual solo me incumbe a mí, y a nadie más que a mí. —Me temblaban las manos, pero me esforcé en sonar tranquila—. Y si de entre toda la mierda turbia que hay en la industria lo que más te preocupa es con quién me acueste, déjame decirte que deberías replantearte qué clase de periodista eres. —«Gilipollas», añadí en mi cabeza, y aunque no lo hubiese dicho en voz alta, aquello me tranquilizó. 110

Me crucé de brazos, dando a entender con ello que no pensaba contestar ninguna otra pregunta que viniese en ese tono. Ya bastante tenía con que un cerdo me llamase guarra entre líneas.

Seguir: parte 2 de 3