
La catedral
Gabriel Luna vuelve a Toledo enfermo y sin dinero, después de años de exilio y propaganda anarquista por media Europa. Se refugia en las Claverías, las viviendas del claustro alto de la catedral, donde su hermano sirve como silenciario, con la vara de palo, y donde malvive todo un pueblo de campaneros, zapateros, sacristanes y jardineros a la sombra del templo. Allí, en las conversaciones al sol, empieza a contarles lo que ha leído y lo que ha visto: el reparto injusto de la tierra, la historia de España, el poder de la Iglesia. Ellos escuchan y entienden a medias. Blasco Ibáñez alterna esos discursos con la vida diaria del recinto y la vuelta de Sagrario, la sobrina que regresa de Madrid deshecha. El final, alrededor de las joyas de la Virgen del Sagrario, llega con una violencia que Gabriel no había previsto.






