La chica de nieve
Capítulo 6
Llamada a emergencias de Grace Templeton
26 de noviembre de 1998. 11:53 a. m.
—Nueve uno uno, ¿cuál es su emergencia?
—No…, no encuentro a mi hija.
—Está bien… ¿Cuándo fue la última vez que la vio?
—Hace…, hace unos minutos… Estábamos aquí en…, en la cabalgata y… se fue con su padre.
—¿Está con su padre o se ha perdido?
—Estaba con él… y ahora no. Se ha perdido.
—¿Cuántos años tiene?
—Tiene dos años, casi tres. Su cumpleaños es mañana.
—De acuerdo… ¿En qué zona se encuentra?
—Eh…
—Señora, ¿en qué zona se encuentra?
—En…, en la 36 con Broadway. Hay mucha gente y se ha perdido. Es muy pequeña. ¡Dios mío!
—Y…, ¿y qué ropa llevaba puesta la última vez que la vio?
—Llevaba puesto un…, deme un segundo…, no lo recuerdo con exactitud. Un pantalón azul y… no sé.
—¿Un jersey o algo similar? ¿Recuerda el color?
—Eh…, sí. Una sudadera rosa.
—¿Me puede describir brevemente a su hija?
—Es… morena, con el pelo corto. Sonríe a todo el mundo. Mide 34 pulgadas. Es…, es bajita para su edad.
—¿Color de piel?
—Blanca.
—Está bien…
—Por favor, ayúdenos.
—¿Se ha movido del sitio? ¿Ha buscado por los alrededores?
—Esto está lleno de gente. Es imposible.
—¿Llevaba algún chaquetón o abrigo su hija?
—¿Cómo dice?
—Que si llevaba algo encima de la sudadera rosa que me ha comentado. Está lloviendo en Nueva York.
—Eh…, sí. Un chubasquero.
—¿Recuerda el color?
—Eh…, blanco, con capucha. Sí. Tenía una capucha.
—Ok… Quédese en la línea. Voy a pasarle ahora mismo con la policía. ¿De acuerdo?
—Vale.
Unos segundos después y, tras varios tonos de espera, otra mujer distinta respondió al otro lado.
—¿Señora?
—¿Sí?
—¿Ha visto en qué dirección se fue su hija?
—Eh…, no. Estaba con mi marido y no ha vuelto. Ya se…, ya se había perdido.
—¿Se encuentra usted con su marido?
—Sí. Está aquí.
—¿Podría ponerlo al teléfono?
—…
—¿Sí? —respondió Aaron, con voz rota.
—Señor, ¿ha visto en qué dirección se ha ido su hija?
—No. No lo he visto.
—Está bien… ¿Me confirma la hora a la que ha ocurrido?
—Hace cinco minutos como máximo. Aquí hay demasiada gente. Es imposible encontrarla.
—La vamos a encontrar.
—…
—Señor, ¿me escucha?
—Sí, sí.
—Una unidad a pie se dirige a la esquina de la 36 con Broadway. Esperen ahí.
—¿Creen que la encontrarán? —preguntó Aaron.
En la lejanía del teléfono, en un segundo plano, se escuchó la voz de Grace decirle algo a Aaron, pero resultó ininteligible.
—Grace, no es el momento —intentó zanjar él.
—No se preocupe, señor. Su hija aparecerá.
La voz de Grace se escuchó de nuevo a lo lejos:
—Aaron, límpiate la sangre.
—…
—¿Señor? —le llamó la operadora.
—Gracias a Dios —dijo él.
A lo lejos se escuchó la voz grave de quien luego se identificaría como un agente de policía:
—¿Son ustedes los padres?