
La Fontana de Oro
Galdós no había cumplido los treinta cuando publicó esta primera novela. El café que le da título existió de verdad, junto a la Puerta del Sol, y sirvió de tribuna a los liberales exaltados durante el Trienio Constitucional. Allí sube a hablar Lázaro, un muchacho llegado de provincias con la cabeza llena de ideas nuevas, sobrino de don Elías, alias Coletilla, viejo conspirador absolutista al servicio de Fernando VII. Bajo la tutela de ese hombre vive Clara, huérfana de la que Lázaro se enamora. Entre motines callejeros, la procesión del retrato de Riego y un complot tramado en la camarilla misma del Rey, lo sentimental y lo político tiran de la misma cuerda. Se nota que es una obra de arranque, más folletinesca que sus grandes novelas, pero las escenas de calle ya son suyas.







