NERVE
Trece
¿Una llamada de teléfono? Cuesta creer que una broma telefónica sea nuestra primera tarea para unos premios tan grandes.
Guy se encoge de hombros.
—Es fácil. Os daremos la señal, y vosotros haréis la llamada. Cada una durará apenas unos minutos. ¿Quién quiere ser el primero?
Por un instante, nadie se presenta voluntario, pero Daniella levanta la mano.
—¿Por qué no? Me encanta charlar por teléfono.
Gayle sonríe de oreja a oreja.
—¡Fantástico! ¡Un extra de cincuenta dólares por lanzarte a la piscina, Daniella! Tu llamada será a tu ex, Marco. Dile que todas esas veces en las que te acusó de engañarle con su hermano, tenía razón.
El bronceado de Daniella pierde parte de su lustre.
—Pero ¿cómo os habéis…? Espera, pero si ya no hay nada entre Marco y yo, aunque haga esto.
La expresión de Gayle se vuelve seria.
—Haz la llamada o le costará el gran premio a todo el mundo.
Ty estrecha a Daniella con el brazo sobre sus hombros. No parece un gesto romántico. Los ojos de la chica recorren veloces la sala buscando ¿qué, una salida? Una vez ha quedado claro que NERVE no la va a sorprender cambiándole el reto o abriéndole la puerta de uno de los cuartos oscuros para que se esconda debajo de las sábanas manchadas, Daniella saca el móvil. El resto nos balanceamos, subimos y bajamos en esta locura de sofás y nos convertimos en parte del público, al menos por unos minutos. Aunque me siento mal por Daniella, una parte de mí siente curiosidad por ver cómo se desarrollará la llamada. Dios mío, pero ¿a mí qué me pasa?
Daniella se aparta del resto de nosotros, pero NERVE ha conectado de algún modo su móvil al sistema de sonido, probablemente a través de esa app metomentodo que nos han obligado a bajarnos, de manera que el tono de llamada en el lado de Marco se oye a la perfección por los altavoces de la sala, igual que un primer plano del rostro de Daniella. Después de dos tonos, responde un chico.
—Mmm, hola, soy Dani.
Se oye música al otro lado de la línea.
—¿Qué pasa?
¿Será posible que no esté viendo el juego? Esta noche, Ty y Daniella tienen que ser famosos en Boise, ¿y él no lo está viendo? ¿Lo sabía NERVE antes de que se les ocurriese este reto?
Daniella pone voz de muñequita.
—Solo quería decirte que, cuando tú y yo estábamos juntos, también me veía con Nate. Tenías razón.
Parece como si la llamada se quedase en un ruido estático, y entonces estalla:
—¡So guarra, lo sabía!
Daniella sostiene el móvil tan lejos de su cuerpo como puede, lo cual no sirve para acallar los insultos y los tacos al otro lado. Llorando, grita a la cámara:
—¡Vale, ya lo he hecho!
Cuelga la llamada y mira a Ty, que tiene el ceño fruncido como si le hubiese engañado a él.
Aparece una imagen de Gayle ligeramente desenfocada. Su voz es amable.
—¿Lo veis? No ha sido tan difícil, ¿verdad?
A continuación nombra al resto de jugadores y hace que telefoneen a diversos ex y amistades con mensajes pensados para que se muera de vergüenza tanto el que llama como el que recibe la llamada. Ian tiene que ponerse en contacto con una exnovia y decirle que romper con ella fue la mayor estupidez que ha hecho en su vida, y que le encantaría que volviesen a estar juntos. La voz de la chica suena tan llena de esperanzas ante sus palabras que se me forma un nudo en el estómago.
Ian se seca el sudor de la frente después de la llamada.
—Espero que alguien le cuente la verdad antes de que tenga que hacerlo yo. Menuda mierda de reto.
¿Cómo ha encontrado NERVE a una gente a la que llamar que no estuviera viendo el juego? ¿Se las han arreglado para tenerlos ocupados con entradas gratis para un concierto o algo así? Estoy empezando a creer que su poder no tiene límites.
No tarda en llegar mi turno. Tengo que llamar a Tommy y decirle que sé que está colado por mí y enumerar tres razones por las cuales nunca estaremos juntos. Se me calma la respiración. Tommy no está colado por mí y sabe que estoy jugando. Es más, seguro que sigue viéndolo, así que puedo decirle lo que quiera, y él sabrá que todo son apariencias. Fiu. Quizá NERVE tenga limitaciones, al fin y al cabo, o tal vez, como hice el reto preliminar tan tarde, no les dio tiempo de montar todos sus malvados planes. Bienvenido el motivo, sea cual sea.
Tommy lo coge a la primera.
—Oye —le digo—, siento lo de antes.
Surge un pitido sonoro de los paneles de lo alto. «NO TE SALGAS DEL GUIÓN».
¿Qué? ¿Acaso no puedo disculparme antes de entrar en la conversación? ¿A eso se refieren con lo de la integridad del reto?
Prosigo con la llamada, aunque no he sido capaz de oír la respuesta de Tommy.
—Bueno, sé que más o menos te gusto, pero no hay forma de que podamos estar juntos, porque… mmm… porque somos demasiado parecidos. Ya sabes, trabajando siempre detrás de los focos y todo eso. Además, es que eres… demasiado intenso — lo es, ¿no? Todas esas horas y más horas haciendo y rehaciendo los decorados—. Y… de todas formas, yo nunca estaría a la altura de tus expectativas —uau, ¿de dónde me he sacado eso? Me debería haber hecho un guión mejor. Pero ya está. Tres razones.
Él guarda silencio tan solo un momento.
—Vaya, sabía que eras egoísta, pero esto lo demuestra.
Espera un momento, ¿por qué me dice eso? Él sabe que esto es un reto. Ah, ya lo pillo, solo me está siguiendo el juego.
—La verdadera razón por la que jamás podrías estar con alguien como yo —me dice— es que te odias demasiado como para estar con alguien que va detrás de ti por las razones apropiadas. Prefieres irte a por un tío que te menosprecia y te hace parecer una desesperada delante de tus amigos. Pensaba que eras diferente, más lista que el resto del grupo, pero ahora veo que se trataba simplemente de que no habías tenido la oportunidad de desarrollar ese verdadero yo miserable que hay en ti.
Tommy cuelga antes de que lo haga yo.
Me siento como si me hubiesen dado un puñetazo en el estómago. Una vez más, me han humillado delante de todo el mundo. Se acabó lo de que Tommy sea mi escolta. Ojalá me trague la tierra.
Ian me coge la mano.
—Está celoso y herido. ¿Qué esperabas?
No sé qué es lo que me esperaba, pero NERVE ya tiene lo que quería, de todos nosotros. Cabrones. Un solo reto de gran premio, con dos horas por delante para jugar, y estamos como un cuarto lleno de soldados asustados de los tiros.
Aparece Guy en la pantalla, con una cazadora y una corbata, pero sin sonreír.
—Muy bien, ahora que ya hemos hablado con nuestros amigos, es el momento de llamar a la familia.
Todo se vuelve un tanto confuso. No hay forma ninguna de que mis padres, que apenas son capaces de usar el mando de la tele, estén viendo NERVE. En mi mente se disparan las posibilidades acerca de cómo podría atormentarlos el juego.
Gayle carraspea.
—Todos tendréis el mismo guión en la siguiente llamada, pero cada uno de vosotros llamará al familiar más cercano de otro de los jugadores. El mensaje es simple. Decidle que vuestro compañero se ha visto implicado en un accidente grave, y entonces colgáis. Eso es todo.
Oh, Dios; oh, Dios; oh, Dios. Imaginarme la cara de mis padres al oír ese tipo de noticia hace que me quemen los ojos.
—Yo no les puedo hacer eso —susurro.
Ian me coge entre sus brazos.
—Sí, es un asco. Y créeme, mi padre no es del tipo de personas a las que te apetece darle una mala noticia. Pero piensa en lo contentos que se pondrán los tuyos cuando vuelvas con todos los gastos pagados para la escuela de moda. Además, tienes un montón de amigos que te están viendo. Uno de ellos llamará a tu familia y les contará la verdad. Yo sé que mis amigos lo harán —se vuelve hacia la cámara más cercana—. ¿Verdad que sí?
Esto lo dice con una sonrisa, pero en sus ojos hay una tensión, como si temiese algo. Aun así, tiene parte de razón. Aunque Syd esté enfadada conmigo, ella no dejaría que mis padres creyesen que me ha pasado algo. Ni un solo minuto. Cogerá el teléfono en cuanto vea esto. Y también lo harán Liv y Eulie. Eso significa que mis padres solo sufrirán durante unos segundos a cambio de todo ese dinero para los estudios. Además, una llamada de una de mis amigas les explicará también por qué me he saltado la hora, así que este reto podría no tener ninguna desventaja, por mucho que acabasen castigándome, lo cual ya doy bastante por hecho.
Respiro hondo.
—Vale.
Dado que fui la última en el reto anterior, en este soy la primera en hacer la llamada. Me han asignado llamar al padre de Jen, cuyo número de teléfono aparece en los paneles. A pesar de su imagen de chica dura, Jen me mira con cara de preocupación. Le hago un gesto de asentimiento y pienso que ojalá le pudiese decir que no me voy a pasar con él, pero tampoco es que haya una manera amable de decirle a alguien que su hija ha estado metida en un accidente. Con un poco de suerte, sus amigos ahí fuera estarán al quite por ella.
El sonido que hago al teclear el número se reproduce por los altavoces como una marcha fúnebre. En cuanto lo coge el padre de Jen, le doy el mensaje y cuelgo cuando él está a medio responder con un «¿Qué?». Quizá el final tan repentino de la llamada le dé la pista de que esto es una broma. La broma demencial de un psicópata. Amigos de Jen, por favor, sacadlo rápidamente de ese sufrimiento.
El resto de las llamadas transcurre del mismo modo. Las uñas ya me han dejado unos surcos en las palmas de las manos cuando Ty hace la llamada a mi casa.
Cuando mi madre coge el teléfono, la voz de Ty adopta un aire de tensión como si hubiera estado llorando.
—Lamento informarle de que Vee ha sufrido un accidente muy serio.
Con una sonrisita, se mantiene a la escucha el tiempo suficiente para que el llanto de dolor de mi madre se oiga a través del teléfono y me impacte como un disparo en el pecho.
Sin pensar más que en su angustia, grito:
—¡Estoy bien, mamá!
En cuanto grito, Ty cuelga el teléfono. ¿Me habrá oído mamá? Cierro los ojos en una oración silenciosa. Oh, Syd, por mucho que me odies ahora, por favor, preocúpate por mi madre tanto como te has preocupado siempre por mí.
Un pitido de los paneles de la pared me devuelve al juego. Aparecen pantallazos de diferentes grupos de Seguidores que están abucheando. Y entonces es Gayle quien ocupa la pantalla. Con un suspiro de decepción, dice:
—Oh, Vee, y eso que eras tú quien creía que el karma no tenía efecto sobre ti.
¿Cómo? Entonces recuerdo el comentario que colgué antes en mi página de ThisIsMe.
Unas letras grandes y rojas se desplazan despacio debajo del gesto negativo que Gayle hace con la cabeza: «VEE HA VIOLADO LA INTEGRIDAD DEL ÚLTIMO RETO. ACTUAREMOS EN CONSECUENCIA EN EL MOMENTO QUE CONSIDEREMOS OPORTUNO».
¿Es eso, entonces, a lo que se referían con integridad? Espero a que me den alguna idea de cuál va a ser mi castigo, pero el panel se queda en blanco. Quieren hacerme sufrir con ello, por supuesto. A lo mejor me dejan castigada en una de esas butacas que hemos visto en el pasillo. O quizá me metan a empujones con Ian en uno de esos cuartuchos a enrollarnos. Pero tampoco creo que vaya a tener tanta suerte.
Aprieto los dientes. ¿Tendrá razón Gayle sobre el karma? ¿Me merezco algo de esto? Pienso en esa chica de las mejillas redondas y rosadas del grupo de jóvenes comprometidos con la castidad y en su dulce novio. Ian y yo les estropeamos su cita. Y quién sabe si ese tío que quería salvar a las putas habrá sobrevivido al chulo hacia el que yo lo he mandado. Joer, podría estar ahora en el hospital. Por lo menos, lo que le he hecho a Sydney no ha causado ningún percance físico. Pero tampoco impedí que Ian abusara de Jake. Y he aceptado participar en esta retorcida ronda del gran premio, que ha traumatizado a mis padres. En conjunto, esta noche he obtenido muchos más puntos negativos que positivos.
Es probable que el karma me quiera dar una buena patada en el culo.