Premios Nebula 1987

Kate Wilhelm · Capítulo 4 de 26

Páginas del PDF

Premios Nebula 1987

Michael Bishop: «Introducción»

Michael Bishop:

«Introducción»

Con gratitud y entusiasmo, heredo esta tarea de George Zebrowski, quien durante sus tres años a cargo de los volúmenes dedicados a los Premios Nebula hizo mucho para revitalizar la serie. No sólo procuró hacer que la antología fuera tan atractiva como las populares series dirigidas por Terry Carr, Gardner Dozois y Donald Wollheim, sino aumentar su valor como registro de la actividad del año en ciencia ficción.

Con esta finalidad, George buscó columnistas para reseñar las novedades relevantes en el cine y las tendencias literarias dignas de mención; pidió a los escritores comentarios sobre los relatos nominados y ganadores; se aseguró de que el ganador del Nebula a la Mejor Novela figurara en cada volumen con una obra de ficción autónoma; se esforzó por encontrar un relato reciente, o por encargar un ensayo, de cada nuevo receptor del Premio Nebula al Gran Maestro; se reservó el derecho de utilizar un ensayo penetrante sobre la escritura de ciencia ficción; continuó la breve tradición de publicar a los ganadores del premio Rhysling de poesía, y no limitó sus selecciones de ficción corta a la ronda final o a la preliminar de los Nebula, sobre todo si pensaba que los miembros del Science Fiction Writers of America (SFWA) habían pasado por alto un relato meritorio.

Quizá lo más importante sea que la presencia de George —la presencia de un experto— dio a la serie del Premio Nebula una estabilidad y una continuidad que nunca había tenido. En esto lo ayudaron, por cierto, la dedicación del editor de los volúmenes, Harcourt Brace Jovanovich, y la pericia profesional de John Radziewicz y Vicki Austin.

El SFWA y Harcourt Brace Jovanovich me han bendecido con el mismo equipo hábil y un contrato de tres años. Me propongo realizar mi tarea respetando el plan afortunado de George. Los lectores que ansíen una nueva presencia editorial sólo la encontrarán en el nuevo columnista que he invitado a bordo, en el tono de mis presentaciones y en los relatos nominados y no presentados que he escogido.

Tal vez el año próximo tenga más que decir en mi introducción, pero Premios Nebula 1987 ya es un libro voluminoso, y lo más sustancial —como corresponde— está en las páginas que siguen.