Todo o nada

Maria Seoane · Capítulo 1 de 19

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Todo o nada

Prólogo a la nueva edición

Desde la primera edición de este libro pasó más de una década. El tiempo suficiente para que se consolidara la política estatal del indulto a quienes aplicaron el terrorismo de Estado, iniciado en marzo de 1976. Entre otras consecuencias de ese perdón oficial, el Estado renunció a cualquier acción punitiva contra los responsables de la represión ilegal. Junto con esto renunció también a develar el mayor secreto de la historia política de este siglo, luego del que signó el secuestro del cadáver de Evita: conocer el destino de los desaparecidos, en qué porción de tierra, mar y ríos argentinos yacen sus cadáveres.

La historia final de Mario Roberto Santucho, en este sentido, no ha variado. A pesar de que sus hijos siguen reclamando judicialmente los restos de quien fuera secretario general del trotskista Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y el jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), la más importante guerrilla marxista que tuvo la Argentina en el siglo XX, no les fue posible, todavía, revelar el enigma. El conocimiento sobre el destino final de parte de una generación de argentinos continúa, por ahora, aprisionado por el pacto de silencio sellado por los estamentos civiles y militares.

¿Qué decir sobre el destino de la utopía revolucionaria que conmovió la historia del país en los años 60 y 70? ¿De la violencia que la marcó?

Que a pesar de este borrador empecinado —como son todos los libros que fueron apareciendo sobre ese período—, la historia no ha sido aún contada hasta las últimas consecuencias ni debatida ni analizada por la sociedad. Lo cierto es que el comienzo del siglo XXI parece llegar cruzado por más incógnitas que certezas respecto de la etiología de la gran marea revolucionaria que quedó trunca, por razones muy diversas, en esas décadas.

Queda, sí, una marca indeleble en una sociedad que aún no ha cerrado todas las heridas ni comprendido cabalmente los enfrentamientos que la desgarraron.

Queda una singular incertidumbre sobre el pasado y también sobre el futuro ya que las condiciones de vida de los argentinos hoy, y la política como mediación para modificarlas, parecen transitar un divorcio que hace, a veces, recordar los años 60 y 70 como el momento mítico de la esperanza de cambio y de la idea de una prosperidad posible, unitaria, integrada; de un país sin fracturas miserables, aunque violento.

Quizá por eso es necesario esperar, siempre, más libros. Las palabras que le den sentido final a tanta creación, tanta ilusión, tanta sangre, de aquellos años. Y aporten un poco de luz y de pasión al enigma del futuro.

MARÍA SEOANE

Buenos Aires, invierno de 2003