
Las ilusiones del doctor Faustino
Faustino López de Mendoza hereda un apellido ilustre, una casa solariega en un pueblo de Andalucía y unas deudas que nadie sabe cómo pagar. Se cree destinado a algo grande: poeta sin poema, filósofo con un sistema siempre a medio armar. La pregunta que lo persigue, ¿para qué sirvo?, no encuentra respuesta ni en Madrid ni en el pueblo. Su prima Costancita prefiere a un marqués rico; Rosita, desairada por él, no se lo perdona nunca. Con quien sí se casa es con María, hija de un bandolero, que lo quiere sin condiciones y acaba pagándolo caro cuando Costancita reaparece en Madrid, ya marquesa. Valera lo cuenta con una ironía tranquila que no avisa de lo que viene. Cierra el relato un viejo marino que explica la ruina del doctor señalando tres trajes guardados en un arca.






