Carolina entre líneas
5.Peludo
5.
Peludo
Daniel
—No me da buena espina, Armando...
— Una investigación superficial no demuestra nada. Necesitamos que Cardona o Anleu hagan algo contra ella para poder accionar.
—Eso es ridículo.
Estoy enfadado
— Daniel, tú conoces los procesos —me recuerda él, al teléfono—. No vamos a demandar a Cardona sólo por “sospechas”.
Paso una mano sobre mi cara. —Es que Carolina es muy ingenua, Armando.
— Seee. Ya lo dijiste tres veces.
—Confía en él —le explico—. Lo cree incapaz de hacerle daño.
— Ayúdala a entrar en razón.
—Es necia —me quejo, sacudiendo los documentos que tengo sobre mi escritorio. Escucho reír a Armando—. ¿Por qué te ríes?
— No puedo evitarlo — dice—. Es gracioso oír lo mal que te pone.
Siento mis músculos tensarse:
—No. No. No —niego, acomodando con mi mano la torre de documentos mientras con la otra continúo sosteniendo mi teléfono móvil—.
Es que... Ella es demasiado ingenua.
— Cuarta vez que lo dices.
—¡Es que lo es! —Me enojo—. Deberías leer lo que escribe “Aníbal es bueno”, “¿Por qué debería confiar en usted más que en él?”. ¡Y no es bueno, Armando!
— No, claro que no.
Él sigue riendo.
—¡Te estoy hablando en serio!
— Lo sé, lo sé.
—Lo pensé toda la noche y estoy casi seguro de que...
— ¿Durante cuánto tiempo dices que lo pensaste?
Me quedó en silencio unos segundos. —Vete al infierno —musito y le cuelgo.
Anoche envié a Víctor a buscar a Carolina al lugar donde la citó su profesor. Todo iba bien -aparentemente- hasta que él llevó a Anleu a la dichosa reunión. Yo tengo antecedentes legales fuertes contra a Anleu. Y si intentó afectarme a mí, tomando en cuenta mi experiencia y los contactos que tengo, no puedo imaginar lo que sería capaz con Carolina. ¡Pero ya es tan crédula!
Está enamorada, me recuerdo. El profesor la manipula fácilmente gracias a eso.
Me hago otra vez de mi teléfono y me apresuro a hacer otra llamada:
—¿Víctor? ¿Dónde estás?
— Vine a recoger a la señora Mónica a una boutique, señor.
Claro, temporada Navideña.
—Bien.... En cuanto la regreses a casa ven... Ven lo antes posible, Víctor —puntualizo—. Me urge que entregues unos documentos.
— Estaré ahí en cuanto pueda, señor.
Cuelgo.
Tengo que hacerle llegar estos papeles a Carolina, me digo, acomodando todo dentro de una carpeta. Ver lo que Anleu intentó conmigo tiene obligarla a recapacitar.
Una vez tengo todo preparado, espero a Víctor en mi vestíbulo. Me sorprende verlo llegar en compañía de Mónica.
—¿Qué haces aquí? —le pregunto a ella al verla acercarse a mí con semblante preocupado.
—Víctor me dijo que lo necesitas con urgencia —explica—. Le dije que podía esperar para llegar a casa, y que mientras te visito atienda tu pedido.
¿Todo está bien?
Intento esconder de la vista de Mónica el sobre, pero es tarde.
—¿Qué es eso? —pregunta, mirándolo curiosa.
Esto no lo vi venir.
Víctor da un paso adelante: —¿Eso debo llevar, señor?
—Eh... sí —balbuceo y coloco una mano sobre mi boca, intentando que únicamente Víctor escuche lo que digo—: Llévalo a cff y lers
—¿Cómo? —pregunta Mónica, cruzando sus brazos sobre su pecho.
Mierda.
—A cff y lers —repito, sintiendo arder mi cuello.
—Perdón, señor, no lo escucho con claridad —dice Víctor, apenado.
Maldigo en voz baja. —A Café y letras —repito, esta vez claramente.
Los ojos de Mónica brillan y sus labios tratan de curvarse en una sonrisa, pero se contiene.
Le entrego el sobre a Víctor.
—¿Y a quién debo entregárselo, señor? —pregunta.
Diablos.
Miro de reojo a Mónica, que espera con impaciencia mi respuesta.
—Carlin navarr —le digo entre dientes a Víctor.
—Perdón, señor, no escuché bien —se disculpa.
¡Estás sordo, Víctor!
—Sí, Daniel, no escuchamos bien —se disculpa también Mónica, fingiendo que tampoco escuchó y limpia de forma exagerada su oído.
Presiono con fuerza el puente de mi nariz.
—A Carolina Navarro. Llévaselo a Carolina Navarro —repito.
Mónica sonríe abiertamente.
—No es lo que piensas —le advierto.
—Yo no he dicho nada —Me mira, inocente.
—Ya mismo lo llevo, señor —asiente Víctor y se va.
—¿Puedo pasar? —me pregunta Mónica, batiendo sus largas pestañas.
Me hago a un lado para que entre. —¿Tengo otra opción?
—Ay, no seas tan enojón —alega y entra—. Si le hubieras dicho a Víctor “Le quiero enviar algo a Carolina”, te juro que hubiéramos venido más rápido.
—Es un asunto formal —aclaro.
—¿Qué? —ríe Mónica, buscando dónde colocar su abrigo—. ¿De hablar sobre My little Pony pasaron a Dora la exploradora y a Peppa Pig?
Estamos avanzando.
Le doy la espalda. -Ya no te mostraré los correos.
—¡Dani! —Ella empieza su berrinche—. Anda, me he divertido horrores leyéndoles.
Sólo de pensar que esos correos lleguen a más gente...
—Por lo que supondrás que únicamente es mi amiga —aclaro, caminando hacia mi mini bar. Ahí le sirvo una copa a Mónica.
—Yo no he dicho lo contrario —se defiende ella, pero hay algo astuto en sus ojos.
Acepta la copa y yo me sirvo otra.
—¿Entonces... —Ella no va a quitar fácilmente el dedo del renglón—
qué le enviamos a Carolina?
La miró ceñudo. —Chocolates y flores —me burlo—. Además de un osito que dice Te amo.
Mónica intenta contener su risa. —Bien, bien... Me pondré seria ahora
—Aclara su garganta—. Asumo que tiene que ver con el asunto de Isaac Anleu.
Respirando más tranquilo porque Mónica finalmente entró en razón, le platico mis sospechas sobre Cardona y Anleu. Ella está de acuerdo conmigo, pero también insiste en que si Carolina, que como ya sabemos, siente afecto por su profesor, no dudará de él hasta que le demostremos que también está involucrado.
—No sé si tú debas involucrarte —me aconseja, sin saber que ya le pedí a Armando que investigue a Cardona.
—Lo sé.
Y estoy por servirnos otra copa cuando mi móvil vibra. Es Víctor.
—¿Qué pasa, Víctor?
— Señor, ya le entregué los documentos a la señorita.
—Bien.
— Pero considero prudente informarle que...
Me incorporo. —¿Qué?
— Está llorando, señor.
Bajo mi copa lentamente. —¿Cómo?
— La señorita Navarro está llorando. Le entregué el sobre, lo guardó y pidió permiso para irse a encerrar a una bodega.
Me quedo sin palabras. Mónica me mira fijamente.
—¿Qué pasa? —pregunta.
—Víctor, intenta a averiguar qué pasa —ordeno, sintiéndome tenso.
—¿Qué pasó? —pregunta Mónica.
—Carolina está llorando —le informo.
Ella también se preocupa. —¿Crees que Anleu le intentó hacer algo?
—No lo sé.
Nervioso, empiezo a caminar de un lado al otro en lo que espero una respuesta por parte de Víctor.
— Me acerqué un poco, señor —cuenta—. Sus compañeras de trabajo sólo repiten que ella no sabe qué hacer.
Siento quemar mi estómago.
—Víctor, no cuelgues —ordeno y, sintiendo mi tensión en aumento, abro en mi teléfono mi correo electrónico.
Mónica me mira expectante.
De: Alexander Donoso
Asunto: Hola
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:19
Para: Café y letras
Hola.
Víctor me acaba de llamar para informarme que ya le entregó el sobre que le envié con él. Precaución, Caro, porque son documentos importantes.
—Esperaré a que ella me cuente —le digo a Mónica, mostrándole qué escribí en el correo.
Ella niega con la cabeza. —Le hubieras preguntado directamente.
De ninguna manera.
Espero impaciente la respuesta de Carolina.
De: Café y letras
Asunto: Hola
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:24
Para: Alexander Donoso
Hola.
No te preocupes. Los guardé en mi bolso personal.
—No me dice nada —me quejo con Mónica.
—Pregúntale directamente —insiste ella, pero me niego a verme como un idiota acosador.
Llevo mi teléfono de vuelta a mi oreja:
—Víctor, ¿estás seguro de que estaba llorando? —pregunto, frustrado.
¿Qué mierda está pasando?
— Sí, señor. Por eso lo llamé.
—No cuelgues.
Me apresuro a enviar otro correo.
De: Alexander Donoso
Asunto: Ok...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:24
Para: Café y letras
Víctor también me dijo que cuando llegó a la librería te encontró llorando. ¿Qué sucede, Caro? ¿Algún problema con el profesor y Anleu?
Sí es necesario informa a tu tía o alguien más, hazlo.
¿Yo puedo ayudar en algo?
—Ya le pregunté directamente —digo a Mónica.
—Mejor. Puede estar en peligro.
La idea me aterra. Anleu es un tipo que juega sucio.
De: Café y letras
Asunto: Hola
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:26
Para: Alexander Donoso
En nada, pero gracias por preguntar :) XXX
—¡No me tiene confianza para contarme! —me quejo al terminar de leer la respuesta escueta de Carolina.
Creí merecer su confianza.
—No te conoce.
—Tiene que decirme —insisto.
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:27
Para: Café y letras
No puedo evitar preocuparme.
¿Por qué estabas o estás llorando, Caro?
No temas hablar con alguien. No temas hablar conmigo. Yo sé de lo que es capaz Anleu. Puedes confiar en mí.
De: Café y letras
Asunto: Aclarando
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:28
Para: Alexander Donoso
Es que mi problema no tiene que ver con Anleu. Sobre ese tema estoy
“bien”. Al llegar a casa revisaré los papeles que me enviaste.
—Dice que el problema no es Anleu —digo, más preocupado.
Mónica no dice nada. Se limita a verme hecho un completo manojo de nervios.
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:28
Para: Café y letras
Ok. Entonces... ¿qué sucede?
Porque según yo, en este punto ya somos amigos. ¿O no lo somos?
¿Puedo ayudarte en algo?
—¿Ya te contó?
—No —gruño, mirando mi teléfono como si este tuviera la culpa de que las respuestas no lleguen lo suficientemente rápido.
De: Café y letras
Asunto: Canino enfermo
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:33
Para: Alexander Donoso
Es que...
Hoy por la mañana vi cuando un coche atropelló a un perro. Lo llevé al veterinario y este lo curó, pero ahora está en tratamiento. Necesito que alguien se haga cargo de él hasta que se recupere.
Es un perrito lindo, en serio. Lo bautizamos "Peludo" ♥
En este correo te adjunte una foto de él :3
Releo todo sintiéndome cada vez más enfadado.
—Yo creyendo que está en peligro su seguridad —digo, irritado. Hasta creo sale humo de mi nariz—, y me sale con que está llorando por un perro callejero.
Mónica se echa a reír y le muestro la foto del perro.
—Awww —suspira—. Se nota que sufre.
—Yo le pregunté por su bienestar —insisto, pidiéndole a Mónica que me regrese mi teléfono—. No el del bendito perro. ¡Pero me va a oír!
Mónica intenta contener otra risa.
—¡No te burles! —reclamo—. Un perro te mordió, ¿no? ¿En qué demonios está pensando, Carolina? —insisto en saber, sacudiendo mi teléfono.
De: Alexander Donoso
Asunto: Un momento
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:33
Para: Café y letras
¡¿ RECOGISTE A UN PERRO CALLEJERO?!
Estoy caminando de un lado al otro. —¡¿En qué diablos está pensando?!
—No te enojes, está triste por el perrito —cuchichea Mónica.
—¡Mientras yo aquí pensando en llamar a la policía!
De: Café y letras
Asunto: Canino enfermo
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:33
Para: Alexander Donoso
Está enfermito. Mire su carita de desesperanza en la foto :'(
Coloco mi mano sobre mi cara.
—¿Qué pasa? —pregunta Mónica, aclarando su garganta.
Se nota que el espectáculo que debo estar dando le divierte muchísimo.
—Ella no piensa en las consecuencias —explico, señalando mi teléfono.
De: Alexander Donoso
Asunto: ADVERTENCIA
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:34
Para: Café y letras
¡Pero tú no sabes si está vacunado o desparasitado!
¡Puede tener pulgas y garrapatas!
¡PODRÍA MORDERTE!
—Es imprudente, es insensata...
¿Qué más puedo decir sobre Carolina?
Mónica me está mirando conteniendo otra risa:
—¿Puedo decir algo? —pregunta.
—¡No!
Estoy irritado.
De: Café y letras
Asunto: Canino enfermo
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:34
Para: Alexander Donoso
Oiga, no exagere :'(
Puede ayudarme preguntando a sus amigos y/o familiares si quieren adoptarlo. ¿Sí puede? ♥
—Me está pidiendo que le ayude a buscarle un hogar al perro —leo, sin poder creerlo.
—Awww.
—Como si la lógica no le indicara que hay otra solución —digo, negándome a ser partícipe de eso.
De: Alexander Donoso
Asunto: De ninguna manera
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:35
Para: Café y letras
Un perro callejero es un riesgo. Un atento a la seguridad y a la salud humana. No te estoy insinuando que lo regreses a la calle, pero sí te aconsejo llames a la perrera municipal para que lo recojan.
Ellos sabrán qué hacer.
—La perrera municipal —digo, finalmente.
Mónica niega con la cabeza. —Ese lugar es un infierno.
De: Café y letras
Asunto: ¿Además de odia Ponys es Odia perros?
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:36
Para: Alexander Donoso
Oiga, ¿si quiera ha visitado la perrera municipal? ¡Hay cientos de perros! ¡CIENTOS! ¡Todos esperando que alguien se apiade de ellos! Sí envío a Peludo a ese lugar, morirá.
Increíble...
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:36
Para: Café y letras
¡¡¡¡....................!!!!!!
—Opina igual que tú —digo, tomando asiento.
Debo calmarme.
—Era de esperarse. Deberías ver de cerca una perrera. ¿Y... —Mónica me mira pensativa— qué vas a hacer?
—¿Yo? Nada. No es mi problema —declaro, sirviéndome otra copa.
O eso intento hacer cuando ingresa un correo nuevo. Me apresuro a leerlo.
De: Café y letras
Asunto: No es su problema
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:36
Para: Alexander Donoso
Además, le recuerdo que es MI PROBLEMA, no el suyo :'( </3
¡Deje de sermonearme!
—¿Qué pasa? —pregunta Mónica al ver mi cara de consternación.
—Prácticamente me está mandando a la mierda —digo.
Mónica suelta una carcajada. Yo llamo a Víctor.
—¿Puedes ver a Carolina? —le pregunto, sacudiendo mis dedos sobre la mesa.
No puede ponerse así por un perro.
— Sí, señor, ya regresó a su mostrador... Sigue llorando.
Intento coger un poco de aire ¡Maldición!
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:36
Para: Café y letras
Deje de llorar... Es sólo un perro.
De: Café y letras
Asunto: No es su problema
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:36
Para: Alexander Donoso
¿Cómo sabe que estoy llorando?
Ah, mierda. Explicar esto será incómodo.
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:36
Para: Café y letras
Víctor la está vigilando. Le recuerdo que yo pensé que el problema era Anleu.
De: Café y letras
Asunto: No es su problema
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:36
Para: Alexander Donoso
Ya déjeme en paz. Estoy intentando pensar qué hacer.
P.D.
Y ahora resultó acosador.
Mónica todavía ríe.
—Tu cara, Daniel —dice.
—Me llamó a acosador —digo, sorprendido.
Eso la hace reír más. Sin embargo, yo me siento...
—No debería ponerse así por un perro de la calle —digo, indignado. Mi copa tiembla en mi mano—. Es ridículo, Mónica. Es...
—¿Por qué no aceptas que te pone mal saber que está llorando? —me confronta mi hermana.
—No, yo...
—Dani...
Dejo caer con fuerza mi copa sobre la mesa. —¡Es que ella es tan...!
—¿Tan qué?
—¡Ingenua! —reviento—. ¡Mónica, estamos hablando de un maldito perro!
—Siempre usas la palabra “ingenua” para describirla —dice ella.
—¡Es que el mundo es cruel y ella no lo ve! —Estoy fuera de mí—.
¡Allá afuera hay gente que abandona perros todo el tiempo! ¡Hay profesores malos! —Estoy temblando—. ¡HAY MUJERES QUE TE ENGAÑAN
CON TU HERMANO!
Mónica se pone de pie lentamente y coloca una mano sobre mi hombro.
—Dani... —musita, triste.
Me siento mal.
—¡Ella no lo ve, Mónica! —grito—. ¡No lo ve!
Cojo de vuelta mi teléfono. —¿Víctor?
— Lo escucho, señor.
—¿Sigue llorando?
Cierro mis ojos esperando que diga que no. Mónica me abraza.
— Sí, señor, está llorando.
Goleo con fuerza mi mesa. ¿Qué me está pasando?
Le envió otro correo a Carolina.
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:37
Para: Café y letras
Carolina, ya. Basta.
De: Café y letras
Asunto: No es su problema
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:37
Para: Alexander Donoso
¡Si no ayuda no estorbe!
Me pongo de pie y, dejando a Mónica sola y desconcertada en mí sala, camino con decisión hacia mi alcoba. Cuando estoy dentro, golpeo todo: muebles, almohadas, lámparas... y cuando finalmente me canso, caigo de rodillas.
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:38
Para: Café y letras
Vamos a hacer lo siguiente: Entréguele ese animal a Víctor. Él me lo traerá.
Y limpio sudor de mi frente. No sé cómo sentirme. Sólo tengo claro que de lo poco que puedo hacer por mí, al menos puedo intentar hacer algo por ella. Salvarla a ella.
De: Café y letras
Asunto: No es su problema
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:38
Para: Alexander Donoso
¿Qué le va a hacer? :'( Porque le juro que si lo envía a la perrera...
¡AH, QUE MUJER ESTA!
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:39
Para: Café y letras
Yo lo voy a tener. Pero sólo TEMPORALMENTE.
Sólo mientras usted le encuentra otro lugar.
Y ojalá te des cuenta que el mundo allá afuera es cruel y así seguirá…
aunque duela.
De: Café y letras
Asunto: Awwwww
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:39
Para: Alexander Donoso
¿De verdad? ♥
¡QUE SÍ, JODER!
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:39
Para: Café y letras
TEMPORALMENTE.
De: Café y letras
Asunto: GRACIAS
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:40
Para: Alexander Donoso
GRACIAS
GRACIAS
GRACIAS
GRACIAS
GRACIAS
♥♥♥♥♥♥
Otra vez los corazoncitos. Ella es... demasiado dulce, ingenua... Le van a hacer daño fácilmente.
Ella es... representa, mejor dicho, todo lo que yo he perdido: Inocencia, esperanza, fe...
A mí el mundo me sacudió, me tragó y me escupió hecho pedazos.
Ella... Dios, ¡tengo que dejar de preocuparme de que hagan lo mismo con ella!
De: Alexander Donoso
Asunto: ...
Fecha: 23 de diciembre de 2015 20:40
Para: Café y letras
Pero ya deje de llorar...
.
Carolina, no puedo imaginarte enfrentando un problema real.
Salgo de mi habitación cuando Mónica me avisa que Víctor está de vuelta. Y ahí está, sosteniendo al “Peludo” entre sus brazos en lo que ella acaricia sus orejas.
—Es un perrito lindo —dice.
Mónica ama a los perros a pesar de que uno la mordió.
Suspiro. Yo sólo puedo ver una enorme bola de pelo gris que alguna vez quiso ser blanca. ¿En cuántos basureros se ha metido este perro? Él mueve su cola, y cuando me acerco intenta acercarme su cabeza.
—Le caes bien —dice Mónica.
Me exaspero:
—Te vas a quedar aquí temporalmente —le explico al perro—. A las diez de la mañana se desayuna Choco Krispis y el resto del día se ven películas de Al Pacino y Marlon Brando, ¿entendido?
Peludo mueve su cola.
—Y te portas bien ¿Me oyes? Te-portas-bien.
Mónica intenta abrazarme, pero la esquivo.
—Y tú no digas nada —pido.
—Estoy callada —asegura ella, falsamente y dibuja una aureola imaginaria sobre su cabeza.
—Ahora por favor vete —le pido. Y hago un gesto a Víctor para que me entregue al perro, que apesta peor que mi vida. Tendré que bañarlo.
Escucho reír a Mónica.
—Que te vayas —repito, irritado—. Víctor, llévala a casa.
—Sí, señor.
—Tienes mi tarjeta de crédito. De regreso pasas a alguna veterinaria o lo que sea y le compras una cama, comida y mucho shampoo a este animal
—indico.
Víctor asiente. Él también está sonriendo. —Claro, señor.
Suspiro.
—Lo cuidas bien o te va a regañar Carolina —me recuerda Mónica con tono burlón antes de irse. La miro cual cazador furtivo a una presa—. Está bien, está bien. Me callo.
—Por favor.
Les veo irse a ella y a Víctor, quedándome finalmente a solas con
“Peludo”.
—Más tarde te explico más cosas sobre la rutina de este lugar —le advierto, colocándole sobre mí alfombra.
Él únicamente sacude su lengua y mueve su cola.
—¿Qué? ¿Quieres agua?
Obviamente no espero que me diga que sí y voy por agua. Cuando se la sirvo la bebe escandalosamente y ensucia gran parte de mi piso.
Coloco una mano sobre mi frente. No obstante, mi molestia baja cuando me percato del estado de su pata. La herida que tiene le rompe el corazón a cualquiera.
—La gente es cruel, ¿no? —le digo, colocándome en cuclillas a su lado e intentando colocar la pata a modo de evitar que se la lastime más.
Peludo gime adolorido.
Acaricio su oreja. —Ya. Ya. Lo lamento.
Sus ojos buscan los míos.
—No. No me mires así —lo regaño—. Dije que temporalmente.
Además, soy pésima compañía. De verdad.
Él lame mi mano.
—Eres más insistente que Carolina cuando quiere algo —lo acuso y me pongo de pie otra vez—. ¿Qué prefieres, jamón de pavo o de cerdo? —le pregunto, caminando hacia mi cocina para prepararnos algo de comer.
Ya es tarde. Seguro tiene hambre.
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