Colapso

Jared Diamond · Capítulo 20 de 33

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Capítulo 9

europea y sobrevivir durante 450 años siendo la avanzadilla más remota de Europa. Nosotros, los estadounidenses actuales, no deberíamos apresurarnos a calificarlos de fracasados, ya que su sociedad sobrevivió en Groenlandia más tiempo que el que nuestra sociedad anglohablante ha sobrevivido hasta el momento en América del Norte. En el último momento, sin embargo, los jefes descubrieron que no tenían seguidores. El último derecho que habían conservado para sí era el privilegio de ser los últimos en morir de hambre.

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Senderos opuestos hacia el éxito

De abajo arriba, de arriba abajo •

Las tierras altas de Nueva Guinea •

Tikopia • Los problemas de Tokugawa

• Las soluciones de Tokugawa Por qué

triunfó Japón • Otros éxitos

En los capítulos precedentes se han descrito seis sociedades del pasado cuyo fracaso en la resolución de los problemas medioambientales que encontraron o desencadenaron contribuyó en última instancia a su desaparición: la isla de Pascua, la isla de Pitcairn, la isla de Henderson, los anasazi, los mayas clásicos de las tierras bajas y los noruegos de Groenlandia. Me he extendido en sus fracasos porque nos brindan muchas enseñanzas. Sin embargo, no cabe duda de que no todas las sociedades del pasado estuvieron condenadas a sufrir una hecatombe medioambiental: los islandeses han sobrevivido en un entorno difícil durante más de mil cien años, y muchas otras sociedades han pervivido durante millares de años.

Esas historias de éxito también nos ofrecen enseñanzas, además de esperanza y ejemplo. Indican que hay dos tipos de enfoques alternativos para resolver los problemas medioambientales, a los cuales denominaremos como “de abajo arriba” y “de arriba abajo”.

Esta caracterización procede en concreto del trabajo que el arqueólogo Patrick Kirch realizó en islas de diferente tamaño del Pacífico, y que arrojaron diferentes resultados para las sociedades que albergaban. La ocupación de la diminuta isla de Tikopia (3 kilómetros cuadrados) todavía era sostenible tras 3.000 años; la sociedad de la mediana isla de Mangaia (44 kilómetros cuadrados) se vino abajo de manera similar a la isla de

Pascua tras una catástrofe provocada por la deforestación; y la de la mayor de estas tres islas, la de Tonga (463 kilómetros cuadrados), se ha mantenido activa de forma más o menos sostenible durante 3.200 años. ¿Por qué la isla pequeña y la grande consiguieron dominar en última instancia sus problemas ambientales mientras que la isla mediana fracasó? Jürch sostiene que la isla pequeña y la grande pusieron en práctica aproximaciones contrapuestas para alcanzar el éxito, pero que ninguna de esas dos aproximaciones era viable en la isla mediana.

Las sociedades pequeñas que ocupan una isla o un territorio reducido pueden abordar la gestión medioambiental de abajo arriba. Como el territorio es pequeño, todos sus habitantes conocen bien la totalidad de la isla, saben que les afectan todos los cambios que se produzcan en ella y comparten con los demás habitantes cierto espíritu de identidad y un interés común. Por tanto, todo el mundo es consciente de que se beneficiará de las medidas de gestión medioambiental sensatas que ellos y sus vecinos adopten. Esta es la gestión de abajo arriba, según la cual las personas colaboran para resolver sus problemas.

La mayor parte de nosotros tenemos experiencia en este tipo de gestión de abajo arriba en los barrios en los que vivimos o trabajamos. Por ejemplo, todos los propietarios de la calle de Los Ángeles en la que vivo pertenecemos a una asociación de propietarios del barrio, cuya finalidad es mantener la seguridad, la armonía y el atractivo del mismo por nuestro propio bien. Todos elegimos cada año a la junta directiva de la asociación, analizamos la política que seguir en una asamblea anual y dotamos de presupuesto a la asociación mediante el pago de unas cuotas anuales. Con ese dinero la asociación cuida los jardines de los cruces, exige a los propietarios que no corten árboles sin que haya una buena razón para hacerlo, revisa los planes de edificación para velar por que no se construyan casas antiestéticas o exageradamente grandes, resuelve disputas entre vecinos y presiona a los cargos municipales sobre cuestiones que afectan al barrio en su conjunto. Otro ejemplo de ello es el que mencioné en el capítulo 1 cuando dije que los propietarios que vivían cerca de Hamilton, en el valle de Bitterroot de Montana, han hecho causa común para poner en marcha el Teller Wildlife Refuge, con lo que han contribuido a mejorar su forma de vida, a impulsar los valores de la zona y mejorar las oportunidades

de caza y pesca, aun cuando ello en sí mismo no resuelva los problemas de Estados Unidos ni del mundo.

El enfoque opuesto viene representado por la gestión de arriba abajo, más adecuada para una sociedad grande y con una organización política centralizada, como la isla polinesia de Tonga. Tonga es demasiado grande para que un único pequeño agricultor esté familiarizado con el conjunto del archipiélago, o siquiera con una sola de las grandes islas que lo componen.

En algún remoto lugar del archipiélago podría estar produciéndose algún problema que en última instancia se revelara fatal para la forma de vida del agricultor, pero del cual él no tendría conocimiento alguno en primera instancia. Aun cuando lo conociera, podría dejarlo a un lado con la excusa habitual (“no es problema mío”) porque pensara que no le afectaba a él o que sus consecuencias se manifestarían mucho más adelante, en un futuro muy lejano. O a la inversa: un agricultor podría minimizar algún problema en su propio territorio (por ejemplo, la deforestación) porque suponga que hay muchísimos árboles en algún otro lugar, aunque de hecho no lo sepa.

Sin embargo, Tonga continúa siendo suficientemente grande para que haya surgido un gobierno centralizado bajo la autoridad de un rey o jefe destacado. A diferencia de los agricultores, ese rey sí cuenta con una perspectiva general de todo el archipiélago. A diferencia también de los agricultores, el rey puede sentirse inclinado a velar por los intereses a largo plazo del archipiélago en su conjunto, ya que obtiene su riqueza del conjunto del archipiélago, es el último de una dinastía de gobernantes que ha vivido allí durante mucho tiempo y espera que sus descendientes gobiernen Tonga eternamente. Por tanto, el rey o la autoridad central puede poner en práctica una gestión de recursos ambientales de arriba abajo, y puede dar órdenes que resulten beneficiosas a largo plazo para todos sus súbditos, pero para cuya formulación carecen del conocimiento necesario.

Este enfoque de arriba abajo es tan conocido entre los ciudadanos de los actuales países del Primer Mundo como la aproximación de abajo arriba.

Estamos acostumbrados al hecho de que los organismos gubernamentales, sobre todo (en Estados Unidos) los gobiernos federal y estatales, desarrollen políticas medioambientales y de otra naturaleza que afecten al conjunto del estado o del país. Suponemos que los líderes gubernamentales pueden disponer de una perspectiva general del estado o del país que sobrepasa la capacidad de la mayor parte de los ciudadanos individuales. Por ejemplo,

aunque los ciudadanos del valle de Bitterroot en Montana disponen de su propio Teller Wildlife Refuge, la mitad de la extensión del valle es propiedad o está gestionada por el gobierno federal, ya sea porque esté calificado como bosque nacional o porque lo gestione el Bureau of Land Management (Oficina de Gestión del Territorio).

Las sociedades tradicionales de tamaño medio que ocupan islas o territorios medianos pueden no prestarse fácilmente a ninguna de estas dos aproximaciones. La isla es demasiado grande para que un pequeño agricultor disponga de una perspectiva general de todas las zonas de la misma o le afecte lo que sucede en ellas. La hostilidad entre jefes de valles vecinos impide emprender acciones coordinadas o concertadas, e incluso contribuye a la destrucción del medio ambiente: cada jefe comanda ataques para talar árboles o causar estragos en el territorio rival. La isla puede ser demasiado pequeña para que haya surgido un gobierno central capaz de administrar la isla en su conjunto. Esa parece haber sido la suerte de Mangaia, que también puede haber afectado a otras sociedades medianas del pasado. En la actualidad, cuando el mundo entero está estructurado en estados, pocas sociedades medianas pueden afrontar este dilema, que puede no obstante surgir en países donde el control estatal es más débil.

Como ejemplo de estas aproximaciones contrapuestas hacia el éxito relataré sucintamente a continuación la historia de dos sociedades pequeñas en las que las aproximaciones de abajo arriba funcionaron (las tierras altas de Nueva Guinea y la isla de Tikopia), y de una sociedad grande en la que surtieron efecto las medidas impuestas de arriba abajo (el Japón de los tiempos de la dinastía Tokugawa, que en la actualidad es el octavo país más poblado del mundo). En los tres casos los problemas medioambientales a que se enfrentaban eran la deforestación, la erosión y la fertilidad del suelo.

De todos modos, muchas otras sociedades del pasado adoptaron también enfoques similares para resolver problemas de recursos hídricos, pesqueros o cinegéticos. Debe entenderse también que en el seno de una misma sociedad grande, estructurada en una pirámide jerárquica de unidades, pueden coexistir las aproximaciones de abajo arriba y de arriba abajo. Por ejemplo, tanto en Estados Unidos como en otras democracias coexiste la gestión de abajo arriba por parte de asociaciones de vecinos y ciudadanos con la gestión de arriba abajo desarrollada desde los múltiples niveles de la administración (la ciudad, el condado, el estado y el país).