Commando. Autobiografía de Johnny Ramone
Preámbulo
ES MAGNÍFICO LEER LA HISTORIA DE JOHNNY RAMONE CONTADA
POR ÉL MISMO. Es como si te recibiera en su casa. El relato posee su cadencia, su
compás, su ritmo. Te engancha, se lee de un tirón; exactamente como a él le hubiera
gustado.
Siempre me cayó bien Johnny: era un tipo ingenioso y muy divertido, estar con él
era una gozada. Lo conocí en la cafetería del instituto sentado a la mesa donde daba
audiencia y atendía a su corte. Era el centro de atención (tenía que serlo) y un amigo
nos presentó. Me senté allí durante el resto del año. Lo que más me gustaba de
Johnny era su sentido del humor. No tenía un pelo de tonto y le encantaba ser el más
listo; la verdad es que le encantaba ser el mejor en todo: era la persona más
competitiva que he conocido.
Pero lo que en aquellos años estrechó nuestro vínculo fue la música: los Beatles
habían llegado a nuestras costas unos meses antes y los grupos de pop, que brotaban
como setas, hacían furor. Enseguida tuvimos nuestra propia banda, los Tangerine
Puppets. Johnny era todo un espectáculo: levantaba la guitarra como si empuñara una
ametralladora, se movía por el escenario con la furia de un poseso, se agitaba
salvajemente, se ondulaba con el ritmo… Era la esencia del rocanrol.
Quería ser un guerrero de la música, y Joey, Dee Dee y yo gravitábamos a su
alrededor porque era carismático y cautivador: fue el imán que nos mantuvo unidos.
En este libro nos habla sobre el duro camino que recorrió a lo largo de su vida
personal y musical, una historia tan apasionante como instructiva. Sin duda alguna.
—Tommy Ramone