Commando. Autobiografía de Johnny Ramone

Johnny Ramone · Capítulo 21 de 21

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Commando. Autobiografía de Johnny Ramone

Palabras Finales

 

CUANDO CONOCÍ A JOHNNY RAMONE ERA ADMIRADOR SUYO Y

TENÍA DIECISÉIS años. Los Ramones han sido muy importantes en buena parte de

mi vida, lo que ellos hacían a mí me llegaba y tuvieron la rara habilidad de mantener

omnipresente esa voz y su poderosa presencia en mi vida (y en la de otros muchos

como yo en todo el mundo) a lo largo de décadas. Tanto sonora como visualmente

siempre pude identificarme con ellos, desde la infancia a la madurez, y haciéndose de

hecho más fuerte con el paso de los años.

El relato de la vida de Johnny, sin mencionar el sudor y la sangre —y lees bien,

sin lágrimas— que empapan las páginas de este libro, revela que quien

obstinadamente impidió que toda esa pureza se diluyera fue principalmente él.

Era el jefe, la institución, los fundamentos; Johnny mandaba porque tenía que

hacerlo, pues de lo contrario y pese al enorme talento de sus compañeros fundadores

de los Ramones (Dee Dee, Joey y Tommy), las cosas no habrían progresado ni

permanecido como lo hicieron. Alguien tiene que hacer las normas y asegurarse de

que los demás las cumplen; el amor duro no siempre es apreciado pero es un

ingrediente imprescindible para conseguir sacar las cosas adelante. Había gente que

pensaba que Johnny era antipático e insoportable, pero no lo era, era autoritario, y a

la gente lógicamente no le gusta que le digan qué puede y qué no puede hacer. Él ya

lo ha dicho, y también para mí es cada día más evidente en el papel que desempeño

desde que me comprometí a representarlo que de no haber sido Johnny como fue los

Ramones no habrían llegado a ser lo que son ni quiénes son. La imagen, el sonido y

esa perfección simple fueron cosas por las que Johnny luchó incansablemente por

mantener vivas.

John Cafiero trabajando en Commando: autobiografía de Johnny Ramone en la oficina de Abrams en Nueva York

[foto de Suzanne Cafiero].

 

Me he pasado años, incluso cuando ya era un adulto, discutiendo y peleándome

por los Ramones y defendiéndolos frente a los estrechos de miras y los críticos

escépticos. Pero desgraciadamente mis héroes han tenido que morir para que el

mundo finalmente se haya levantado y reconocido una genialidad que siempre estuvo

a la vista de todos. En términos literarios, puede decirse que los Ramones son el

Edgar Allan Poe del rock, menospreciados largamente por las masas pero a quienes

los hechos han terminado por incluir definitivamente en la fábrica de la cultura pop.

Son fuerzas que perdurarán por encima del tiempo, vigentes tanto para todos, lo sepan o no, por toda la eternidad.

La última vez que vi a Johnny, unos meses antes de su muerte, me dijo que quería

que me involucrara más en sus cosas haciéndome el mayor cumplido posible.

Significaba el mundo para mí y así sigue siendo. Desde entonces, gracias a la

confianza de Linda dirijo los asuntos de Johnny, de todos sus intereses en los

Ramones, igual que gracias a la confianza de Barbara represento los de Dee Dee, y

todo ello es para mí un inmenso honor. También yo creo, como han dicho los que me

conocen de verdad, que era mi destino. Ver que las cosas por las que siento pasión y

determinación dan fruto es genuinamente enriquecedor y una experiencia muy

gratificante en muchos sentidos, y disfrutar del privilegio y del placer de estar tan

intensamente involucrado en algo que a lo largo de tanto tiempo ha significado tanto

para mí es verdaderamente surrealista. La responsabilidad de cuidar con esmero todo

lo que me rodea no es tarea fácil pero es algo por lo que merece la pena luchar. Visto

desde dentro, entiendo mucho mejor por qué Johnny era como era.

Fue un gran honor haber sido testigo de cómo llevaba a término Johnny Ramone

el proyecto de este libro. Y he agonizado para asegurarme de que cada detalle era fiel

a sus palabras, su persona y su carácter, y como Johnny, también yo me mantendré

siempre implacable y jamás me daré por vencido.

 

—John Cafiero

Johnny y Linda en la «habitación jungla» de Graceland [©JRA LLC].

 

MI MARIDO Y MEJOR AMIGO DURANTE VEINTE AÑOS, JOHNNY

RAMONE, siempre me decía: «Linda, soy único, soy una leyenda, y siempre tengo

razón». Y nos reíamos.

Todas las mañanas, mientras desayunábamos gofres con arándanos hablábamos

sobre todo y sobre todos, y si los gofres no estaban perfectos o no quedaban

arándanos, me echaba una de esas miradas de las que sólo él era capaz y me decía:

«¿Por qué, qué he hecho mal?». Y volvíamos a reírnos.

Linda y Johnny en su apartamento de la calle 22 de Nueva York hacia 1990 [©JRA LLC]. página 176: Foto de

Stephanie Chernikowski [©JRA LLC].

 

Conseguir conservar su legado vivo, algo que era tan importante para Johnny, y

ser presidenta de Ramones Productions y de ©JRA LLC (el ejército de Johnny

Ramone) es lo más maravilloso que puedo hacer por él.

Amo y añoro a mi marido y mejor amigo Johnny todos los días de mi vida.

Y la verdad es que era único, que es una leyenda y que siempre tendrá razón.

Con amor,

 

—Linda Ramone

NOTAS

[1] La abuelita se toma un tripi. (N. del T.) <<

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