Commando. Autobiografía de Johnny Ramone
Palabras Finales
CUANDO CONOCÍ A JOHNNY RAMONE ERA ADMIRADOR SUYO Y
TENÍA DIECISÉIS años. Los Ramones han sido muy importantes en buena parte de
mi vida, lo que ellos hacían a mí me llegaba y tuvieron la rara habilidad de mantener
omnipresente esa voz y su poderosa presencia en mi vida (y en la de otros muchos
como yo en todo el mundo) a lo largo de décadas. Tanto sonora como visualmente
siempre pude identificarme con ellos, desde la infancia a la madurez, y haciéndose de
hecho más fuerte con el paso de los años.
El relato de la vida de Johnny, sin mencionar el sudor y la sangre —y lees bien,
sin lágrimas— que empapan las páginas de este libro, revela que quien
obstinadamente impidió que toda esa pureza se diluyera fue principalmente él.
Era el jefe, la institución, los fundamentos; Johnny mandaba porque tenía que
hacerlo, pues de lo contrario y pese al enorme talento de sus compañeros fundadores
de los Ramones (Dee Dee, Joey y Tommy), las cosas no habrían progresado ni
permanecido como lo hicieron. Alguien tiene que hacer las normas y asegurarse de
que los demás las cumplen; el amor duro no siempre es apreciado pero es un
ingrediente imprescindible para conseguir sacar las cosas adelante. Había gente que
pensaba que Johnny era antipático e insoportable, pero no lo era, era autoritario, y a
la gente lógicamente no le gusta que le digan qué puede y qué no puede hacer. Él ya
lo ha dicho, y también para mí es cada día más evidente en el papel que desempeño
desde que me comprometí a representarlo que de no haber sido Johnny como fue los
Ramones no habrían llegado a ser lo que son ni quiénes son. La imagen, el sonido y
esa perfección simple fueron cosas por las que Johnny luchó incansablemente por
mantener vivas.
John Cafiero trabajando en Commando: autobiografía de Johnny Ramone en la oficina de Abrams en Nueva York
[foto de Suzanne Cafiero].
Me he pasado años, incluso cuando ya era un adulto, discutiendo y peleándome
por los Ramones y defendiéndolos frente a los estrechos de miras y los críticos
escépticos. Pero desgraciadamente mis héroes han tenido que morir para que el
mundo finalmente se haya levantado y reconocido una genialidad que siempre estuvo
a la vista de todos. En términos literarios, puede decirse que los Ramones son el
Edgar Allan Poe del rock, menospreciados largamente por las masas pero a quienes
los hechos han terminado por incluir definitivamente en la fábrica de la cultura pop.
Son fuerzas que perdurarán por encima del tiempo, vigentes tanto para todos, lo sepan o no, por toda la eternidad.
La última vez que vi a Johnny, unos meses antes de su muerte, me dijo que quería
que me involucrara más en sus cosas haciéndome el mayor cumplido posible.
Significaba el mundo para mí y así sigue siendo. Desde entonces, gracias a la
confianza de Linda dirijo los asuntos de Johnny, de todos sus intereses en los
Ramones, igual que gracias a la confianza de Barbara represento los de Dee Dee, y
todo ello es para mí un inmenso honor. También yo creo, como han dicho los que me
conocen de verdad, que era mi destino. Ver que las cosas por las que siento pasión y
determinación dan fruto es genuinamente enriquecedor y una experiencia muy
gratificante en muchos sentidos, y disfrutar del privilegio y del placer de estar tan
intensamente involucrado en algo que a lo largo de tanto tiempo ha significado tanto
para mí es verdaderamente surrealista. La responsabilidad de cuidar con esmero todo
lo que me rodea no es tarea fácil pero es algo por lo que merece la pena luchar. Visto
desde dentro, entiendo mucho mejor por qué Johnny era como era.
Fue un gran honor haber sido testigo de cómo llevaba a término Johnny Ramone
el proyecto de este libro. Y he agonizado para asegurarme de que cada detalle era fiel
a sus palabras, su persona y su carácter, y como Johnny, también yo me mantendré
siempre implacable y jamás me daré por vencido.
—John Cafiero
Johnny y Linda en la «habitación jungla» de Graceland [©JRA LLC].
MI MARIDO Y MEJOR AMIGO DURANTE VEINTE AÑOS, JOHNNY
RAMONE, siempre me decía: «Linda, soy único, soy una leyenda, y siempre tengo
razón». Y nos reíamos.
Todas las mañanas, mientras desayunábamos gofres con arándanos hablábamos
sobre todo y sobre todos, y si los gofres no estaban perfectos o no quedaban
arándanos, me echaba una de esas miradas de las que sólo él era capaz y me decía:
«¿Por qué, qué he hecho mal?». Y volvíamos a reírnos.
Linda y Johnny en su apartamento de la calle 22 de Nueva York hacia 1990 [©JRA LLC]. página 176: Foto de
Stephanie Chernikowski [©JRA LLC].
Conseguir conservar su legado vivo, algo que era tan importante para Johnny, y
ser presidenta de Ramones Productions y de ©JRA LLC (el ejército de Johnny
Ramone) es lo más maravilloso que puedo hacer por él.
Amo y añoro a mi marido y mejor amigo Johnny todos los días de mi vida.
Y la verdad es que era único, que es una leyenda y que siempre tendrá razón.
Con amor,
—Linda Ramone
NOTAS
[1] La abuelita se toma un tripi. (N. del T.) <<
Terminaste Commando. Autobiografía de Johnny Ramone
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