Contrato para matar

Barry Eisler · Capítulo 11 de 11

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Contrato para matar

Nota del autor

 

Los locales de Hong Kong, Macao, Río, Tokio y

Virginia que aparecen en este libro son descritos,

como siempre, tal como los encontré.

Agradecimientos

 

Muchas gracias:

A mis agentes, Nat Sobel y Judith Weber de Sobel Weber Associates, por la concepción; a mi editor, David Highfill de Putnam, por la ejecución; y a Michael Barson y los barsonianos de Putnam, por la diseminación. ¡Menudo equipo!

A Lori Andreini, por sus prolongadas intuiciones acerca de lo que una mujer sofisticada y sexi como Delilah llevaría puesto y cómo pensaría, y por útiles comentarios sobre el manuscrito.

A mi pasado y futuro sensei Koichiro Fukasawa de Wasabi Communications, por años de ideas, humor y amistad y, como siempre, por útiles comentarios sobre el manuscrito.

A Doug Patteson, por señalarme sistemáticamente la dirección adecuada, por refinar numerosas ideas de la concepción original del libro, y por su entusiasmo por John Rain en general.

A Evan Rosen, médico, doctor en medicina, y Peter Zimetbaum, médico, por ofrecerme de nuevo (a regañadientes) expertos consejos sobre algunas técnicas de matar que aparecen en este libro, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito.

A Ernie Tibaldi, agente del FBI durante treinta y un años, por seguir compartiendo generosamente su conocimiento enciclopédico en el mantenimiento del orden y cuestiones de seguridad personal, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito; a Michael Stapleton, agente especial del FBI durante treinta y tres años, por compartir su experiencia en ciencias forenses sobre huellas dactilares y ADN, y a un cierto agente activo del FBI, que debe permanecer anónimo, por compartir sus conocimientos acerca de la defensa contra improvisados artefactos explosivos.

A Amelia Chan, Monica Chan, Norman Chan, Daniel Fok y Kai Cheong Fok, por ser maravillosos anfitriones y guías durante mis visitas de documentación a Macao: por enseñarle a Rain cómo parecer un lugareño y, por lo tanto, a mezclarse con ellos; y por compartir sus muchas ideas acerca del territorio y la región.

A Alika Yamamura, carioca y edokko, por transmitirme su conocimiento de primera mano sobre lo que significa ser de etnia japonesa y nacionalidad brasileña, y por mejorar mi comprensión de Brasil y los brasileños.

A Bob Baer, por su excelente Sleeping with the Devil: How Washington Sold Our Soul for Saudi Crude, al que Kanezaki debe algunas de sus ideas acerca de la relación entre Estados Unidos y Arabia Saudi, incluyendo sus comentarios acerca de una conspiración de silencio e «incesto».

A Gavin De Becker, por su The Gift of Fear, que ha ayudado a Rain (y a incontables otros) a detectar sutiles señales de peligro y a tratar de forma efectiva con la violencia potencial.

Al teniente coronel Dave Grossman y a Loren W. Christensen, por On Combat, que ha ayudado a Rain —y, lo que es más importante, está ayudando a innumerables militares y personal de fuerzas de seguridad— a enfrentarse con éxito a encuentros con fuerzas mortales. Gracias también a Dave por sus útiles comentarios sobre el manuscrito.

Al mayor John L. Plaster de la USAR (en la reserva), por The Ultimate Sniper: an Advanced Training Manual for Military & Police Snipers y por sus otros excelentes libros y vídeos sobre francotiradores, todos los cuales aportaron un conocimiento de valor incalculable sobre el pasado y las tácticas de Dox; y por SOG: The Secret Wars of America’s Commandos in Vietnam, que sigue aportando conocimientos de gran importancia en el combate crucial que formó el carácter de Rain.

A Paulo Rocco y Ana Martins de Rocco, mi editor brasileño, por mostrarme Río y responder pacientemente a todas mis preguntas, y por introducirme en el placer de la caipirinha (aunque sin advertirme, debe decirse, que más de dos por comida pueden ser peligrosas). En particular, mis agradecimientos a Ana por darme a conocer el maravilloso bar restaurante Scenarium en Lapa y la música de choro, que aparecen en el libro.

A Ralph Gracie, Sandro Batata Santiago, Dave Camarillo, Cameron Earle, Misho Ceko, Tom Cicero, Alan Gumby Marques y mis otros instructores, formales e informales, y compañeros de entrenamiento en Ralph Gracie Jiu-Jitsu Academy, por enseñarme algunos de los ejercicios que ayudan a Rain a mantenerse en forma. Agradecimientos especiales a Misho por ayudarme a coreografiar la técnica de agarre sambo que aparece en el combate de Dox contra Rain, y por ser un paciente profesor y completo ii hito.

A Carlinhos Gracie y todo el mundo en Gracie Barra en Río, por una bienvenida tan cálida para que me entrenara con ellos mientras visitaba Brasil para documentarme, por enseñarme algunos movimientos mientras estaba allí y por cubrirme de amabilidad y buen humor; y a Scottie Nelson de OnTheMat.com, por mostrarme la ciudad.

A Randy Adams, por enseñar bacará a Rain, y a Allaji Murphy, por dar a conocer a Rain Ben’s Café en Takadanobaba, Tokio.

Al doctor Wolfgang Gilliar, doctor en Osteopatía, por superar sus náuseas provocadas por mis preguntas y explicar exactamente qué le sucedería a una rodilla víctima de una llave de sambo.

A Tom Hayse, por ayudarme a comprender cómo funcionan los teléfonos por satélite y cómo se interceptan sus señales, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito.

A Seb Belisarius, ex SEAL e instructor de fusileros y combatientes; Craig Douglas, antiguo Ranger de la Armada, agente de narcóticos e instructor de combatientes; y Dennis Martin, protector de VIP e instructor de combatientes hombre a hombre, por compartir sus increíbles conocimientos sobre vigilancia, combate hombre a hombre y alerta táctica, y en particular por asegurarse de que Rain incluya en su equipo diario una linterna Ele SureFire, un reloj Traser, cinta aislante, un bolígrafo que puede ser utilizado como desgarrador y algunos otros objetos prácticos y arteros.

A Tony Blauer, por compartir sus décadas de investigación y experimentación en violencia efectiva, y en particular por sus conocimientos sobre el estado mental y las tácticas de Rain en la última confrontación del libro.

A Matt Furey, por concebir el sistema de Acondicionamiento para el Combate que Rain utiliza para mantenerse en forma, y por compartir parte de su incomparable experiencia en la lucha para hacer de las llaves de cuello de Rain las armas mortales que son.

A Marc MacYoung, Dianna Gordon y el resto de moradores de Animal List que se reúnen en www.nononsenseselfdefense.com, el más ecléctico y excéntrico grupo de expertos en cualquier cosa que alguien pueda imaginar. En particular, gracias a Dave Bean, científico loco y filósofo moral, por compartir su conocimiento sobre armas de fuego y los resultados de sus experimentos sobre lo que realmente funciona y cómo utilizarlo; a Alain Burrese, antiguo francotirador del ejército, por ayudarme a comprender a Dox y a refinar sus tácticas; a Ed Faning, por sus pensamientos sobre artes marciales y autodefensa y las diferencias entre ambas; a Jack Spook Finch, veterano de la ofensiva de Pascua de la guerra del Vietnam, la Operación Causa Justa, la Operación Tormenta del Desierto y medalla Estrella de Plata, por compartir su conocimiento sobre armas de fuego y sus ideas sobre vivir con la experiencia del combate y la muerte; a Frank Pancho Garza, por sus frecuentes elucubraciones filosóficas sobre la violencia, la etiqueta callejera y las cabras; a Montie Guthrie, Peter Huston, Michael Mama Duck Johnson y Justin Kocher, por compartir sus fundadas ideas sobre cómo se comportan los «asesinos sin escrúpulos»; a Marc, por su observación de que los francotiradores tienden a ser gente de palabras amables y por sus continuas ideas sobre seguridad personal, violencia y etiqueta callejera; a Kevin Menard, Guante de Plata Savate, por ayudarme a concebir cómo pelean los savateurs y, por lo tanto, a concebir a Belghazi; a Slugg, por compartir su conocimiento sobre armas de fuego, sus ideas sobre invisibilidad entre masas y su receta de sirope para la tos; a Tristan Sutrisno, antiguo Fuerza Especial del ejército, veterano de Vietnam, y guardián de la temible Nessie, por compartir sus ideas sobre vivir con la experiencia del combate y la muerte.

A Naomi Andrews y Dan Levin, Eve Bridberg, Alan Eisler, Judy Eisler, Shari Gersten y David Rosenblatt, Joe Konrath, Matthew Powers, Owen Rennert, Ted Schlein, Hank Shiffman, Pete Wenzel y Jonathan Zimmerman, por sus útiles comentarios sobre el manuscrito y muchas valiosas sugerencias e ideas.

A mis amigos en el café Borrone de Menlo Park (California), por servir los mejores desayunos —especialmente el café— que cualquier escritor puede desear.

Y por encima de todo, siempre, para siempre, a lo mejor de todo, mi esposa, Laura.

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Barry Eisler

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