El desastre de Annual

Gerardo Muñoz Lorente · Capítulo 34 de 115

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El desastre de Annual

Retirada a Dar Drius

del camino. Según declararon posteriormente varios testigos, un disparo

hecho desde detrás de una higuera hirió a Morales en el hígado, que cayó de

su caballo. D’Harcourt corrió a atenderle, pero no pudo hacer nada por

salvarle la vida y el coronel murió en seguida. El sargento José Lafuente y

varios soldados intentaron subir el cadáver al caballo para llevárselo de allí,

pero el fuerte tiroteo se lo impidió, causando varias bajas, entre ellas la del

propio animal.

Según el historiador Mir Berlanga, el jefe del poblado de Annual, Moham

Ainduz, le contó que Morales quedó abandonado y gravemente herido en el

centro del cauce seco que corre por el fondo del barranco de Izummar, donde

había un brocal de pozo, muriendo poco después[97].

 

Retirada a Dar Drius

 

Los escuadrones del regimiento Alcántara de caballería habían llegado a Dar

Drius a las 19:30 horas del día 21 de julio.

Al día siguiente los escuadrones volvieron hacia Annual para proteger la

retirada de la columna.

A las 7 horas, el capitán del Estado Mayor Sainz Gutiérrez había llegado a

Dar Drius para entregarle al teniente coronel Fernando Primo de Rivera, jefe

del regimiento Alcántara, una orden por escrito del general Silvestre: los

escuadrones de caballería debían proteger la retirada de la columna de Annual

a Ben Tieb desde la Intermedia A, junto con dos mías de la Policía Indígena,

y tenían además que facilitar el transporte del material de fortificación desde

el puente de Morabo al lugar elegido entre la Intermedia A y Yebel Uddia

donde se había decidido improvisar una nueva posición.

A las 8 horas los escuadrones del Alcántara salieron de Dar Drius junto

con tres compañías del regimiento de infantería Ceriñola y una de zapadores.

Con ellos iba el capitán Sainz Gutiérrez. Al llegar a Ben Tieb, se les unió el

5.º escuadrón del Alcántara, que formaba parte de la guarnición de aquella

posición. En total salieron de Ben Tieb unos 700 hombres (461 eran del

regimiento Alcántara) y 330 caballos. Varios camiones llevaban parte del

material necesario para la construcción de la nueva posición: 8000 sacos

terreros, 50 cajas de munición, una estación óptica y material diverso de

fortificación.

Al llegar al puente de madera del Morabo, en el barranco de Izummar,

encontraron a la mía del capitán Fortea y comenzó a construirse el

campamento. Pero a media mañana se suspendieron las obras de fortificación,

al llegar el suboficial Jiménez Marhuenda desde Ben Tieb con una orden

urgente del general Navarro, que entregó a Primo de Rivera. En ella, se

mandaba al regimiento Alcántara que marchara inmediatamente a Izummar

para proteger la retirada de la columna que había evacuado Annual. Primo de

Rivera ordenó a la caballería emprender el camino hacia el desfiladero de

Izummar, pero todo cambió vertiginosamente cuando aparecieron por dicho

desfiladero los primeros grupos de fugitivos procedentes de Annual. Víctimas

del pánico, corrían aligerándose de peso para ir más deprisa, deshaciéndose de

los correajes, los macutos y hasta de los fusiles. Los mulos eran liberados de

sus cargas para ser montados y así huir con más rapidez. Pronto era una

muchedumbre de gente muy asustada, que gritaba y lloraba sin dejar de

correr.

 

Plano retirada Annual-Izummar-Ben Tieb-Dar Drius / Detalle plano 1921.

Los oficiales del Alcántara y el capitán Sainz Gutiérrez intentaron

contener a los asustados fugitivos disparando sus pistolas al aire, pero no lo

consiguieron: la avalancha humana cruzó el puente y siguió corriendo sin

atender a órdenes ni amenazas. Los conductores de los camiones que habían

transportado los materiales de fortificación, al ver cómo muchos de los

fugitivos se subían a ellos chillándoles y trataban incluso de hacerse con el

control de los volantes, emprendieron el regreso a Ben Tieb sin pedir permiso.

Aun así, no pudieron evitar que les fueran arrebatados los camiones por unos

hombres tan exaltados y nerviosos, que no tardaron en volcar, abandonando

los vehículos en el camino.

Quienes formaban el grueso de la columna en retirada iban igualmente

asustados, pero más tranquilos. El teniente coronel Primo de Rivera ordenó

que los escuadrones del Alcántara la protegieran por los flancos y la

retaguardia desde Izummar. Los jinetes dispararon y cargaron con sus sables

contra los policías que desertaron y los cabileños que, habiéndose mostrado

sumisos hasta el día anterior, ahora hostigaban emboscados en los barrancos

que bordeaban el desfiladero, en cuya entrada habían matado a cientos de

españoles.

Una vez que la columna llegó a Ben Tieb, los escuadrones del Alcántara,

salvo el 5.º, continuaron camino hasta Dar Drius. No obstante, Primo de

Rivera ordenó poco después que el 4.º escuadrón regresara a Ben Tieb para

ayudar a su guarnición en la retirada[98].

 

De Ben Tieb a Dar Drius

 

En Ben Tieb, la guarnición habitualmente constaba de unos 500 hombres,

pero debido a la concentración de tropas que se había ordenado en Annual,

ahora solo había algo más de cien, bajo el mando del capitán Antonio Lobo

Ristori.

El paso por Ben Tieb de la columna de retirada que venía desde Annual,

formada por unos 1600 hombres, duró solo unos minutos. Una vez

reagrupada, la columna continuó camino hacia Dar Drius.

Después de incendiar el almacén de municiones, la guarnición de Ben

Tieb evacuó la posición ordenadamente, con los escuadrones 4.º y 5.º del

Alcántara (excepto una sección del último, que estaba destacada en Zoco el

Telatza) protegiendo la retaguardia y el flanco de la izquierda. Llevaban a los

heridos en más de 60 carros o caballerías. Con ellos iba Felipe Peña Martínez,

teniente médico del regimiento de San Fernando, quien se había hecho cargo del hospital de evacuación de Ben Tieb el 14 de julio. Alcanzaron a la