El desastre de Annual
—XV— Objetivo: Proteger Melilla
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Objetivo: Proteger Melilla
San Juan de las Minas era un poblado que la Compañía Española de Minas
del Rif había construido para sus obreros en el monte Uxián, en la cabila de
Beni Bu Ifrur. Entre los días 22 y 23 de julio se marcharon casi todas las
familias de españoles que allí había.
En este poblado había un puesto de la Guardia Civil en el que estaban
destinados el cabo Juan Ruiz Sánchez y los guardias Félix Quintero Ojeda,
Matías Labrador Moreno, Cándido Huertas Ruiz y Manuel Rastrojo Reyes.
Con ellos vivían la esposa del cabo, Manuela González Zaragoza, sus tres
hijas, Magdalena, Enriqueta y Adolfina, de 11, 10 y 2 años, una hermana del
cabo que pasaba con ellos temporadas y la familia de Matías Labrador. Los
demás guardias eran solteros.
La familia de Labrador se fue en el último tren que partió hacia Melilla en
la noche del 24 de julio. Fue aquella una noche tranquila en el pueblo
abandonado de San Juan de las Minas. Los cinco guardias civiles y la familia
del cabo la pasaron en la casa-cuartel; los primeros, apostados y vigilantes en
la azotea.
A las 10 horas del 25 de julio los guardias civiles decidieron marchar
hacia la población de Segangan, donde había otro puesto de la benemérita.
Fue una marcha peligrosa porque les tirotearon. Los guardias protegieron a
las mujeres y niñas, y lograron llegar a Segangan, resguardándose en una
dependencia aspillerada. Pero tanto el campamento del ejército español como
el puesto de la Guardia Civil de Segangan estaban abandonados. Hacía unas
horas que el jefe del puesto, el alférez Lisardo Pérez García, había ordenado
la retirada hasta Nador.
Durante varias horas permanecieron escondidos en Segangan, escuchando
intensos tiroteos y viendo pasar a grupos de rifeños que portaban el botín que
habían conseguido en el poblado. Como no tenían víveres ni les quedaban
municiones, optaron por seguir huyendo de noche hacia Nador. Pero, antes de
abandonar Segangan, quitaron y escondieron los cerrojos de los fusiles por
miedo a que pudieran caer en manos de los cabileños rebeldes.